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5 de noviembre de 2026

PUEDE PASAR EN PANAMÁ LO QUE OCURRIÓ EN PARAGUAY?


Por el profesor Felipe Argote. Economía En 10 Minutos o Menos

LAS PENSIONES NO SON DINERO PARA FINANCIAR LA PLANILLA ESTATAL

El pasado 3 de noviembre, el Banco Central del Paraguay anunció el inicio del procedimiento de resolución de UENO BANK, después de comprobar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo exigido por las autoridades. La calificadora FIX SCR, que anteriormente mantenía una calificación AA-py para la entidad, terminó reduciéndola a Dpy. El caso constituye una advertencia sobre los riesgos que pueden permanecer ocultos en las instituciones financieras hasta que una investigación descubre problemas patrimoniales importantes. Pero lo ocurrido en Paraguay me llevó a examinar algo que considero todavía más preocupante para Panamá: ¿Dónde están invertidos los miles de millones de dólares de la Caja de Seguro Social y qué riesgos estamos asumiendo con las reservas destinadas a nuestras pensiones?

Los resultados de esa revisión son muy sorprendentes.

 

EN UN AÑO, LA CSS DUPLICÓ SUS INVERSIONES EN TÍTULOS DEL GOBIERNO

Examiné los estados financieros preliminares de la Caja de Seguro Social correspondientes a 2024 y 2025, publicados en su portal de transparencia. Las cifras permiten comprobar que las inversiones en títulos emitidos directamente por el Gobierno panameño pasaron de $3,316 millones en diciembre de 2024 a $6,755 millones en diciembre de 2025. Es decir, aumentaron aproximadamente $3,438 millones en apenas doce meses. Un incremento del 103.7 %. No estamos hablando de una variación marginal. Estamos hablando de duplicar la exposición de la seguridad social a la deuda del mismo Gobierno que tiene la obligación de contribuir a financiar las pensiones. Veamos las cifras.

Inversiones de la CSS

2024

2025

Bonos Globales a largo plazo

1,906.97

4,236.35

Otros títulos del Gobierno, corto y largo plazo

1,409.46

2,518.50

Total de títulos del Gobierno

3,316.43

6,754.85

Total de inversiones financieras

9,788.83

11,962.44

Participación de títulos del Gobierno

33.88 %

56.47 %

Cifras en millones de dólares. Fuente: Caja de Seguro Social, estados financieros preliminares 2024- 2025, notas 5 y 6. Cálculos propios. Información no auditada.

En diciembre de 2024, aproximadamente uno de cada tres dólares de esta cartera estaba invertido en títulos del Gobierno panameño. Un año después, eran más de cinco de cada diez dólares. Solamente los Bonos Globales a largo plazo aumentaron de $1,907 millones a $4,236 millones, un crecimiento del 122.1 %.


EL GOBIERNO SE DEBE DINERO A SÍ MISMO

Aquí aparece lo que considero el principal problema económico. La Ley 462 de marzo de 2025 estableció un aporte anual obligatorio inicial del Estado de $966 millones para contribuir a financiar el déficit actuarial del programa de Invalidez, Vejez y Muerte. La nota 27 de los estados financieros preliminares de la CSS señala que en 2025 se recibió un primer aporte de $966.2 millones. Pero simultáneamente el Gobierno es deudor de la CSS por miles de millones de dólares en títulos públicos. Tenemos entonces una situación peculiar. El Estado debe transferir recursos para financiar las pensiones y, al mismo tiempo, debe pagar intereses y devolver el capital de una parte considerable de las inversiones que respaldan esas mismas pensiones. Desde el punto de vista de las finanzas públicas consolidadas, esta relación representa obligaciones entre instituciones del propio sector público. Por supuesto, los bonos son activos financieros legítimos de la CSS y obligaciones exigibles del Gobierno. No se trata de afirmar que el dinero desapareció.

El problema es otro: la seguridad financiera de las pensiones depende cada vez más de la capacidad de pago de un mismo deudor: el Estado panameño. Un deudor que además perdió grado de inversión en una de las calificadoras, que aumentó la deuda del país en casi $11 mil millones en menos de dos años y medio, para financiar gsatos. Un gobierno que seguirá aumentando la deuda para financiar cada vez más planilla, entre ellas la de la Asamblea que ya suma 8,300 empleados, casi tantos como el Canal de Panamá.

Si las finanzas públicas se deterioran, el Gobierno podría enfrentar simultáneamente dificultades para realizar sus aportes presupuestarios y mayores costos para refinanciar sus obligaciones. Un aumento de las tasas de rendimiento exigidas a la deuda panameña podría reducir el valor de mercado de los bonos existentes. Es lo que en finanzas denominamos riesgo de concentración y riesgo correlacionado. Diversificar las inversiones supone distribuir adecuadamente los riesgos. Comprar diferentes títulos de un mismo deudor no necesariamente constituye una diversificación suficientemente saludable.

 

LA LEY 462 PERMITE HASTA UN 75 % DE EXPOSICIÓN AL RIESGO SOBERANO

La legislación también merece una revisión. El artículo 110 de la Ley Orgánica de la CSS, modificado por la Ley 462, establece que las inversiones no podrán superar el 75 % de los recursos en riesgo soberano de la República de Panamá. Pero la definición legal de riesgo soberano es más amplia que la simple tenencia de bonos del Gobierno. Incluye títulos de deuda de la República, determinadas inversiones en proyectos nacionales e infraestructura y depósitos a plazo en bancos estatales. Esto resulta especialmente importante cuando examinamos los estados financieros preliminares no auditados. Al cierre de 2025, la CSS registraba aproximadamente $6,755 millones en títulos del Gobierno y otros $2,801 millones en depósitos a largo plazo en bancos estatales. En conjunto, esas dos categorías sumaban aproximadamente 9,555 millones de dólares.

No puedo afirmar que esta cifra implique un incumplimiento del límite legal del 75 %, porque sería necesario aplicar la metodología correspondiente y conocer la composición completa de los recursos sujetos a ese límite. Pero sí puedo afirmar que existe una elevada exposición financiera a entidades del propio sector público. ¿Es prudente permitir que hasta tres cuartas partes de los recursos puedan quedar expuestas al riesgo soberano nacional? Considero que este límite merece una evaluación independiente. Los fondos de pensiones necesitan inversiones rentables, pero también seguras, líquidas y suficientemente diversificadas.

LOS DEPÓSITOS EN LA BANCA PRIVADA

Al comenzar esta investigación, el caso paraguayo nos llevó a examinar el riesgo de los depósitos bancarios privados. Sin embargo, los estados financieros de la CSS muestran que el problema principal de concentración identificado es otro. Al cierre de 2025, los depósitos a largo plazo expresamente clasificados como colocaciones en bancos privados alcanzaban $372 millones. Esta cantidad representaba aproximadamente el 3.1 % del total de inversiones financieras consideradas. En contraste, los títulos del Gobierno representaban el 56.47%. Debemos aclarar que los estados financieros no permiten identificar la totalidad de los depósitos de corto plazo por tipo de banco. Por tanto, no podemos determinar con precisión toda la exposición a la banca privada, pero las cifras disponibles no justifican señalar a los bancos privados como el principal problema de concentración de las inversiones de la CSS. El mayor riesgo identificado, como queda demostrado, está en la creciente exposición a la deuda pública.

La experiencia paraguaya también revela una diferencia institucional importante. Paraguay cuenta con un Fondo de Garantía de Depósitos que protege hasta 75 salarios mínimos por depositante y entidad financiera, equivalentes actualmente a 228.3 millones de guaraníes, aproximadamente $38,000 por depositante. Panamá, por el contrario, carece de un sistema general de seguro de depósitos para los clientes de bancos privados, como alertó el Fondo Monetario Internacional en su evaluación de 2024. Esto no significa que todos los depositantes panameños pierdan su dinero cuando un banco es liquidado, sino que no cuentan con una garantía general equivalente. La comparación debería servir para fortalecer nuestra regulación financiera.

 

¿LA CSS FINANCIÓ LAS OPERACIONES DE MANEJO DE DEUDA DEL MEF?

Durante 2026, el Ministerio de Economía y Finanzas anunció operaciones de recompra y refinanciamiento de bonos de la República. El Gobierno presentó estas operaciones como parte de una estrategia para mejorar el perfil de vencimientos y reducir costos financieros. Sin embargo, los estados financieros de la CSS muestran que, durante 2025, un año antes, sus inversiones en títulos públicos aumentaron considerablemente. Esto merece una investigación. Si se mantuvo la tendencia y fue el Seguro Social el que compró lo bonos que el MEF presento como una brillante maniobra financiera, el problema es mucho más grave.

 

TERMINANDO 2026 Y TODAVÍA TENEMOS ESTADOS FINANCIEROS PRELIMINARES DE 2024

Este es otro hallazgo que considero inaceptable desde el punto de vista de la transparencia financiera. Al consultar la página oficial de la Caja de Seguro Social encontramos que los estados financieros de 2024 continúan publicados como preliminares. Lo mismo ocurre con los correspondientes a 2025. El documento de 2024 indica expresamente que se encuentra en revisión por parte de la Contraloría General de la República. Por su parte, el informe de 2025, remitido mediante comunicación del 3 de julio de 2026, siete meses después de terminado el año, reconoce que sus estados financieros son preliminares y no han sido auditados.

Estamos a noviembre de 2026. Han transcurrido más de 22 meses desde el cierre de 2024 y los asegurados todavía no encuentran en esa sección del portal los estados financieros definitivos de ese ejercicio. Esto demuestra una deficiencia importante en la disponibilidad pública de información financiera relevante en una institución que según sus propias memorias aumento en más de 400 empleados el primer año de gestión del nuevo director.

¿CÓMO ES POSIBLE QUE UNA INSTITUCIÓN QUE ADMINISTRA MILES DE MILLONES DE DÓLARES DE LA SEGURIDAD SOCIAL TODAVÍA PRESENTE COMO PRELIMINARES LOS ESTADOS FINANCIEROS DE HACE CASI DOS AÑOS?

La pregunta adquiere mayor gravedad cuando esos mismos documentos muestran que las inversiones en títulos del Gobierno se duplicaron durante 2025. Los trabajadores tienen derecho a conocer oportunamente qué se hace con sus recursos. No deberían enterarse de decisiones financieras de semejante magnitud muchos meses después de ejecutadas.

 

LOS ASEGURADOS NECESITAMOS UN INFORME TRIMESTRAL

La Caja de Seguro Social debería publicar obligatoriamente, dentro de los 30 días posteriores al cierre de cada trimestre, un informe completo sobre la administración de sus reservas. Ese informe debería permitir conocer cuánto dinero tiene la institución, dónde está invertido, cuáles fueron las compras y ventas de instrumentos financieros, qué rendimientos obtuvo y cuáles son los principales riesgos de la cartera. También debería identificar los bancos receptores, los emisores de valores, los vencimientos, las concentraciones por institución y la exposición total al Gobierno panameño. Especialmente, explicar cualquier variación significativa en la composición de las inversiones. Un incremento superior al 100 % en títulos del mismo emisor debería ser objeto de una explicación pública específica. No basta con publicar balances generales en los que aparecen miles de millones agrupados en cuentas contables. La transparencia exige información comprensible, oportuna y verificable. Los asegurados tienen derecho a saber cómo está siendo administrado el patrimonio que debe financiar sus prestaciones.

 

¿CUÁNTO SERÍA PRUDENTE INVERTIR EN BONOS DEL GOBIERNO?

No existe un porcentaje universal que permita determinar cuánto debe invertir cualquier fondo de pensiones en deuda soberana de su propio país. Ese límite depende de la calidad crediticia del emisor, las necesidades de liquidez, las obligaciones actuariales y la diversificación de la cartera. Sin embargo, considero que Panamá debería evaluar técnicamente un objetivo de concentración considerablemente inferior al 56.47 % registrado en títulos del Gobierno al cierre de 2025. Un escenario de referencia podría ser reducir gradualmente esa concentración hacia el 40 %, sujeto a un estudio actuarial y financiero independiente. No se trata de recomendar una venta inmediata de bonos ni de asumir pérdidas innecesarias. La reducción podría realizarse mediante vencimientos, reinversiones y nuevas colocaciones en instrumentos diversificados. El 40 % es una propuesta para estudiar, no un estándar obligatorio del FMI o de la OCDE. Pero una institución que administra reservas destinadas a financiar pensiones debería tener una política explícita de diversificación y justificar públicamente sus límites de exposición.

 

EL DINERO DE LAS PENSIONES NO ES DINERO DEL GOBIERNO

El caso de UENO BANK en Paraguay nos llevó a investigar los riesgos que pueden afectar los recursos de la seguridad social. En Panamá encontramos una situación distinta. Los estados financieros preliminares sin auditar de la CSS revelan que la institución mantiene una parte considerable de sus inversiones en deuda del propio Estado. Y que esa concentración aumentó extraordinariamente durante 2025. Pero las cifras permiten identificar una dependencia financiera que merece atención. El Gobierno tiene que aportar recursos para financiar las pensiones y, simultáneamente, pagar el capital y los intereses de los bonos que mantiene la CSS. La estabilidad financiera de ambas obligaciones depende de la capacidad fiscal del mismo Estado. Esto representa un riesgo que debe administrarse con especial prudencia. Por eso considero indispensable exigir tres medidas:

Primero, que la Caja de Seguro Social este obligada a publicar los estados financieros auditados definitivos correspondientes a 2024 y 2025. Segundo, que presente trimestralmente un informe público, detallado y verificable sobre las inversiones realizadas con los fondos de los asegurados. Tercero, que se realice una evaluación independiente de la concentración de las reservas en deuda pública y de los límites de riesgo soberano establecidos por la Ley 462. El objetivo es evitar que la sostenibilidad de las pensiones dependa excesivamente de la situación financiera de un solo deudor porque el Estado dentro de ciertos límites, puede financiar sus necesidades presupuestarias mediante la emisión de deuda, pero la Caja de Seguro Social tiene una responsabilidad diferente: preservar los recursos que respaldan las prestaciones de los trabajadores.

 

NO PODEMOS PERMITIR QUE LAS RESERVAS DESTINADAS A GARANTIZAR LAS PENSIONES SE CONVIERTAN, SIN SUFICIENTE TRANSPARENCIA Y CONTROL DE RIESGOS, EN UNA FUENTE DE FINANCIAMIENTO DEL PROPIO GOBIERNO.

Mucho menos podemos aceptar que las decisiones que comprometen miles de millones de dólares se conozcan mediante estados financieros preliminares no auditados publicados con tanto retraso. Los trabajadores no cotizan durante toda una vida para que el futuro de sus pensiones dependa de decisiones financieras que no pueden conocer oportunamente. El dinero de la Caja de Seguro Social no es dinero del Gobierno. Es el patrimonio de la seguridad social. Quienes lo administran deben rendir cuentas. No cada dos años. No cuando aparece una crisis. Cada tres meses. El caso de Paraguay debe alertarnos.

 

FUENTES DOCUMENTALES

Caja de Seguro Social de Panamá. Estados Financieros Preliminares al 31 de diciembre de 2024 y 2023. Balance general y notas sobre inversiones. Sin auditar. Caja de Seguro Social de Panamá. 
Estados Financieros Preliminares al 31 de diciembre de 2025 y 2024. Balance general, estado de resultados y notas 4, 5, 6 y 27. Sin auditar. República de Panamá. 
Ley 462 de 18 de marzo de 2025, que modifica la Ley 51 de 2005, Orgánica de la Caja de Seguro Social. Ministerio de Economía y Finanzas. 
Comunicados oficiales sobre operaciones de recompra y manejo de deuda pública, febrero de 2026. Banco Central del Paraguay.
Comunicado del 3 de noviembre de 2026 sobre el procedimiento de resolución de UENO BANK. Banco Central del Paraguay. Información oficial del Fondo de Garantía de Depósitos. 
Fondo Monetario Internacional. Panama: Financial Sector Assessment Program — Financial Safety Net, Resolution, and Crisis Management. Julio de 2024.

Elaborado por el profesor Felipe Argote con asistencia de inteligencia artificial OpenAI. 5 de noviembre de 2026




 

2 de noviembre de 2026

EL REFINANCIAMIENTO DEL MEF AUMENTA EN $MIL MILLONES LA DEUDA

 


Por el profesor Felipe Argote

Cuando una persona no puede pagar una deuda y acude al banco para extender su vencimiento, nadie considera que ha conseguido un ahorro simplemente porque ahora dispone de más tiempo para pagar. Ha conseguido un alivio de liquidez. Algo muy diferente. Sin embargo, cuando el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) hace exactamente eso con miles de millones de euros, lo presenta como un importante logro financiero y algunos hasta se lo creen.

El pasado 22 de julio, el MEF anunció como victoria el refinanciamiento de €2,400 millones que vencían en 2027, extendiendo su pago hasta 2031. Adicionalmente, contrató €500 millones de endeudamiento nuevo. Lo presentó como un ahorro debido a su sagacidad en el manejo de las tasas. Cuento…

 UNA OPERACIÓN DE €2,900 MILLONES CON LA BANCA PRIVADA INTERNACIONAL.

El Gobierno destacó que obtuvo tasas de interés fijas relativamente favorables y que evitaba una concentración de vencimientos en 2027. Pero no explicó suficientemente cuánto costaría mantener esos préstamos durante cinco años adicionales, cuánto cobrarían los bancos por la operación y qué alternativas financieras fueron evaluadas. Mucho menos explicó de manera integral los riesgos de contratar deuda en euros cuando Panamá utiliza el dólar estadounidense. Y aquí tenemos un problema que merece mucha más atención.

 LOS BANCOS NO PRESTAN DINERO GRATIS

Revisemos las condiciones establecidas en las resoluciones oficiales. El refinanciamiento comprende €1,200 millones con Banco Santander al 4.83% anual y otros €1,200 millones con Merrill Lynch–Bank of America al 4.67%. En el caso de Santander, el Gobierno aceptó pagar una comisión de restructuración del 1.36%, equivalente a €16.32 millones. Con Merrill Lynch, la comisión inicial sobre los €1,200 millones refinanciados asciende a €6 millones. Adicionalmente, existe un margen del 0.20% anual sobre el saldo pendiente. La cancelación anticipada del préstamo anterior con Merrill Lynch también generó una penalización de €6 millones.

 SUMEMOS.

Concepto

Millones de euros

Comisión de Santander

16.32

Comisión de Merrill Lynch sobre la deuda refinanciada

6.00

Penalización por cancelación anticipada

6.00

Total identificado

28.32 MILLONES DE EUROS.

 ANTES DE CALCULAR LOS INTERESES FUTUROS DEL REFINANCIAMIENTO, YA TENEMOS UNA DEUDA DE €28.32 MILLONES EN COMISIONES Y PENALIZACIONES.

No se trata de especulaciones ni de cifras proporcionadas verbalmente. Son cantidades establecidas en las resoluciones publicadas en la Gaceta Oficial. Y esto corresponde únicamente a los €2,400 millones refinanciados. Los €500 millones adicionales contratados con Merrill Lynch generan sus propios intereses y una comisión inicial del 1%, equivalente a otros €5 millones.

 CASI 494 MILLONES DE EUROS EN COSTOS FINANCIEROS

Ahora examinemos cuánto costarán los intereses del refinanciamiento hasta 2031. Los contratos establecen tasas fijas y cinco amortizaciones semestrales de capital a partir del tercer año.

 LAS AMORTIZACIONES INCIAN AL TERCER AÑO… CUANDO YA NO SEAN GOBIERNO

Aplicando esas condiciones, el costo financiero estimado es el siguiente:

Concepto

Millones de euros

Intereses de Santander

231.84

Intereses de Merrill Lynch

224.16

Margen adicional de Merrill Lynch

9.60

Comisión de Santander

16.32

Comisión de Merrill Lynch

6.00

Penalización por cancelación anticipada

6.00

TOTAL ESTIMADO

493.92

Fuente: resoluciones MEF-RES-2026-2544 y MEF-RES-2026-2547.

Elaborado por el profesor Felipe Argote con inteligencia artificial OpenAI.

Nota metodológica: estimación nominal basada en cinco años de vigencia y cinco amortizaciones semestrales iguales a partir del tercer aniversario. Los intereses se aproximan utilizando años completos y fracciones semestrales, sin ajustes por días efectivos. No incluye los €500 millones de deuda nueva ni gastos contractuales adicionales.

CASI QUINIENTOS MILLONES DE EUROS EN INTERESES, MÁRGENES, COMISIONES Y PENALIZACIONES RELACIONADOS CON LOS €2,400 MILLONES REFINANCIADOS.

A la cotización de referencia del euro del 30 de octubre, esta cantidad equivale aproximadamente a US$551.8 millones. Debemos ser precisos: estos €493.92 millones representan el costo financiero nominal estimado de los nuevos contratos y los cargos identificados, no el sobrecosto neto frente a una alternativa diferente. Pero precisamente allí surge la pregunta que el MEF debería responder. ¿Cuánto habríamos pagado si hubiésemos utilizado otro mecanismo de financiamiento?

 ¿POR QUÉ SOLAMENTE COMPARAN CON BONOS A CINCO AÑOS?

El MEF sostiene que una emisión alternativa a cinco años habría tenido una tasa aproximada del 5.44%. Como las tasas contratadas con los bancos fueron inferiores, presenta la operación como conveniente. Pero esa comparación es incompleta.

 ¿QUIÉN DICE QUE LA ÚNICA ALTERNATIVA ERA EMITIR BONOS A CINCO AÑOS?

Panamá tiene experiencia emitiendo bonos soberanos a plazos mucho mayores. ¿Por qué no comparar con una emisión a 10, 20 o 30 años? Un bono a 30 años podría ofrecer una ventaja importante: eliminar la necesidad de refinanciar ese capital nuevamente en 2031. Naturalmente, también podría tener una tasa de interés mayor y generar más intereses acumulados durante su vida. Eso depende de la confianza del mercado en el país, en el gobierno y por supuesto en el MEF. No podemos determinar cuál es mejor seleccionando arbitrariamente un único plazo de referencia. A menos que se confiese que ya saben que el mercado no les tiene confianza y por eso acuden a bancos privados. Un análisis financiero profesional debe calcular el valor presente de los flujos de caja, incorporar comisiones, examinar los riesgos y comparar los perfiles de vencimiento. El costo de la deuda no se evalúa solamente mirando la tasa nominal.

 EL RIESGO DEL EURO QUE NO PODEMOS IGNORAR

Hay un aspecto particularmente preocupante. Esto significa que el Gobierno no solamente debe pagar intereses y amortizar capital, también enfrenta las consecuencias de las fluctuaciones entre ambas monedas, salvo que haya contratado mecanismos de cobertura. El 22 de julio de 2026, cuando se anunció el refinanciamiento, el euro cotizaba a US$1.1408. Al 30 de octubre, según el Banco Central Europeo, cotiza a US$1.1172. La moneda europea se ha depreciado aproximadamente 2.07% frente al dólar durante ese período. En consecuencia, el equivalente en dólares de los €2,900 millones pasó de US$3,308.32 millones a US$3,239.88 millones. Una disminución equivalente a US$68.44 millones.Esto favorece temporalmente a Panamá. Pero cuidado.

Una reducción cambiaria en el valor de una obligación no representa necesariamente un ahorro realizado. La situación puede cambiar. Si el euro vuelve a apreciarse, el costo de pagar nuestras obligaciones aumentará. Veamos algunos escenarios.

Cotización del euro

Valor de €2,900 millones en dólares

US$1.05

3,045 millones

US$1.10

3,190 millones

US$1.1172

3,239.88 millones

US$1.15

3,335 millones

US$1.20

3,480 millones

US$1.25

3,625 millones

US$1.30

3,770 millones

Fuente: cálculos propios utilizando escenarios cambiarios y la cotización oficial del Banco Central Europeo del 30 de octubre de 2026. Las cifras mantienen constante el principal para aislar el efecto del tipo de cambio; no constituyen proyecciones.

 OBSERVEMOS ALGO IMPORTANTE.

Si el euro subiera de US$1.1172 a US$1.20, el equivalente en dólares de los €2,900 millones aumentaría aproximadamente US$240.12 millones. Y si llegara a US$1.30, el aumento sería de US$530.12 millones. No estoy pronosticando que eso ocurrirá. Estoy mostrando la magnitud de un riesgo que debe administrarse. Por cada centavo de dólar que aumenta la cotización del euro, una deuda de €2,900 millones representa US$29 millones adicionales de exposición cambiaria, siempre que todo el capital permanezca pendiente.

 EL PROPIO MEF RECONOCE EL RIESGO

La información oficial presenta otro elemento que merece atención. En agosto de 2026, el porcentaje de la deuda pública denominada en dólares había descendido al 82.16%. En 2024 representaba el 98.64%. Esto significa que Panamá ha incrementado considerablemente su participación de deuda denominada en otras monedas. Además, en su informe fiscal de junio de 2025, el MEF explicó que mantenía una estrategia de monitoreo del mercado y de evitar coberturas cambiarias que consideraba innecesarias. La afirmación obliga a formular una pregunta muy concreta:

¿LOS PRÉSTAMOS REFINANCIADOS EN JULIO DE 2026 ESTÁN PROTEGIDOS ACTUALMENTE MEDIANTE OPERACIONES DE COBERTURA CAMBIARIA?

Si existe una cobertura, el Gobierno debe publicar sus características y su costo. Si no existe, debe explicar por qué considera conveniente mantener esta exposición. Porque una cosa es fijar la tasa de interés en euros y otra muy distinta es fijar el costo de la deuda expresado en dólares. La primera medida reduce el riesgo de tasa de interés. La segunda requiere evaluar el riesgo cambiario. No son lo mismo.

 EL PROBLEMA NO DESAPARECE EN 2031

El Gobierno decidió extender obligaciones que originalmente debió desembolsar en 2027 para ser cubiertas a partir de junio de 2029. Eso reduce la presión inmediata sobre la Tesorería. Pero no elimina la deuda, la eleva. Con el agravante de que aprovechó el alivio en el flujo para elevar en 450 millones el presupuesto de gasto del gobierno para el próximo año. Ni siquiera se tomó el tiempo para demostrar que esta haya sido la alternativa de menor costo. Lo que resulta especialmente preocupante es que el país continúe trasladando compromisos financieros hacia el futuro sin demostrar cómo mejorará su capacidad para atenderlos. Refinanciar puede ser necesario incluso puede ser en algún momento conveniente, pero también puede convertirse en una forma de postergar problemas fiscales estructurales. Si un país necesita contratar nuevos préstamos para atender obligaciones anteriores, debe explicar cómo evitará que la situación se repita. ¿Cuál es el programa para reducir los gastos públicos? ¿Qué resultados concretos se esperan en materia de déficit fiscal? ¿Cómo se reducirá la necesidad de nuevo endeudamiento? ¿Y qué ocurrirá cuando lleguen los vencimientos de 2031? Sin respuestas, estamos simplemente administrando el calendario de las obligaciones. Un ministerio que dejo de ser de Economía para convertirse en un ministerio de tesorería solamente.

 LOS 500 MILLONES ADICIONALES

No debemos olvidar otro detalle. La operación original comprendía refinanciar €2,400 millones. Pero el Gobierno incorporó €500 millones de endeudamiento nuevo con Merrill Lynch. Esos €500 millones también tienen una tasa del 4.67% anual, además del margen adicional del 0.20%, según las condiciones contractuales. Con el supuesto de amortización utilizado anteriormente, estos €500 millones generarían aproximadamente €97.4 millones en intereses y margen durante cinco años. Adicionalmente, existe una comisión inicial de €5 millones. En conjunto, aproximadamente €102.4 millones de costos financieros nominales estimados para ese endeudamiento adicional. Este monto debe presentarse separadamente porque no corresponde al refinanciamiento de las obligaciones anteriores. Si sumamos ambos componentes, los costos financieros identificados y estimados de toda la operación alcanzan aproximadamente €596.32. Una cantidad considerable para una decisión que el Gobierno ha presentado principalmente por sus tasas de interés.

¿CUÁNTO MÁS PAGAREMOS POR REFINANCIAR?

Esta es la pregunta central. Y hay que distinguir entre cuánto cuesta el nuevo préstamo y cuánto más cuesta respecto de la mejor alternativa disponible. Las cifras contractuales permiten estimar los intereses y cargos del refinanciamiento. Pero para determinar el sobrecosto neto se necesita una comparación financiera que el anuncio oficial no proporciona. El país tenía varias posibilidades de evaluación: refinanciar con bancos, emitir bonos en dólares, considerar diferentes vencimientos e incluso combinar instrumentos. No corresponde suponer que alguna de esas alternativas era inviable sin presentar evidencia. Tampoco podemos concluir que todas tenían el mismo riesgo. La obligación del MEF es demostrar cuál ofrecía la combinación más conveniente de costo, plazo, liquidez y riesgo, para ello debe divulgar un cuadro comparativo. No un comunicado publicitario.

 REFINANCIAR NO ES AHORRAR

Los €2,400 millones refinanciados generarán, bajo nuestros supuestos de cálculo, aproximadamente €493.92 millones en costos financieros nominales identificados y estimados. Si incorporamos los €500 millones de deuda nueva, la operación completa alcanza aproximadamente €596.32 millones en costos financieros que con el nuevo préstamo de €500 suma un total de €996.32 millones. Estos cálculos deben contrastarse con los cronogramas definitivos de pagos, y no constituyen por sí mismos una medición del sobrecosto frente a otra alternativa. Además, Panamá mantiene exposición a una moneda distinta de la utilizada en su economía, con las implicaciones que esto representa. El refinanciamiento puede haber reducido el riesgo de liquidez de 2027, pero ese riesgo de liquidez solo se explique porque el MEF en 2025  firmó dos préstamos por $2400 millones con vencimiento en dos años. No pueden decir esta vez que fue un problema heredado. Ustedes lo firmaron. Ya se los advertía en mi blog.

PELIGROSO ENDEUDAMIENTO

http://www.elblogdefelipeargote.net/2026/08/alerta-peligroso-endeudamiento-del.html

El gobierno igual que hizo con el Seguro social ha pateado la lata para que la crisis la resuelva el nuevo gobierno. Hay que decir que este alivio no es solo temporal sino parcial. A los $2,400 millones que pateo para 2029, más los $500 adicionales que aprovechó para sumar al endeudamiento, se suman los $2,519 millones adicionales que debe pagar en marzo de 2029 a otro préstamo con la banca internacional.

 Aun a sabiendas de la escasez de economistas con formación en finanzas que existe en nuestro país, es sorprendente que no haya ningún otro economista o financista que lo exponga. Esto solo se explica porque los economistas de TODOS los partidos tradicionales y hasta de MOCA, de una forma u otra están comprometidos con el actual gobierno.


Profesor Felipe Argote
Economista. Máster en Finanzas.

Elaborado por el profesor Felipe Argote con apoyo de inteligencia artificial OpenAI. Análisis sustentado en documentación oficial del MEF, la Gaceta Oficial de Panamá y el Banco Central Europeo.

Fuentes documentales

  1. MEF: Refinanciamiento anunciado el 22 de julio de 2026.
  2. Gaceta Oficial 30572-A: Contrato con Santander.
  3. Gaceta Oficial 30573: Contrato con Merrill Lynch.
  4. MEF: Indicadores de riesgo cambiario de la deuda pública.
  5. MEF: Informe fiscal con la política de coberturas cambiarias.
  6. Banco Central Europeo: Cotización oficial del euro.



28 de octubre de 2026

PAREN ESE PRESUPUESTO

 

Por el profesor Felipe Argote  |  Economista

Hay presupuestos que reflejan las prioridades de un gobierno. Hay otros que revelan sus contradicciones. El presupuesto general del Estado para 2027 parece empeñado en demostrar que en Panamá las leyes son obligatorias para los ciudadanos, pero negociables para quienes administran los recursos públicos.

La Ley 362 del 2 de febrero de 2023 establece que el gasto público y la inversión en educación deben alcanzar, como mínimo, el 7 % del producto interno bruto. No es una sugerencia. No es una recomendación del Banco Mundial. No es una aspiración de los educadores ni una promesa de campaña electoral. Es una obligación establecida por ley.

Sin embargo, las cifras del proyecto original de presupuesto para 2027 revelan una insuficiencia concreta: el grupo de instituciones al que corresponde el 5.5 % del PIB suma 4,661.4 millones de dólares, frente a una referencia de 5,230.6 millones. La diferencia es de $569.2 millones. Y no solamente eso. En medio de la discusión presupuestaria, el Gobierno decide reducir en $15.4 millones la asignación del Ministerio de Educación.

LAS MATEMÁTICAS NO ADMITEN DISCURSOS

Según la referencia del PIB nominal estimado para 2026 que aparece en el informe presupuestario, la economía panameña alcanzaría aproximadamente 95,102 millones de dólares. El 7 % de esa cantidad representa 6,657.1 millones de dólares. Esa es la magnitud de los recursos que deberían estar claramente identificados en el presupuesto educativo para 2027, utilizando dicha referencia y sujeto a la determinación definitiva del PIB aplicable.

La ley establece una distribución del 5.5 % del PIB, equivalente a 5,230.6 millones de dólares, para el conjunto integrado por el Ministerio de Educación, las universidades oficiales, el Instituto Panameño de Habilitación Especial y los programas educativos correspondientes de SENACYT.

Adicionalmente, establece un 1.5 % del PIB, equivalente a 1,426.5 millones de dólares, para los demás programas educativos contemplados en la legislación. En total, el Estado panameño debe destinar al sector educativo un mínimo de 6,657.1 millones de dólares en 2027, utilizando como referencia el PIB nominal estimado para 2026 de 95,102 millones de dólares que aparece en el informe presupuestario. Estas cantidades resultan de aplicar los porcentajes establecidos en la Ley 362 de 2023. La suma debe hacerse sin duplicar las transferencias. El MEDUCA tiene un presupuesto original de 5,132.4 millones de dólares, pero incluye 1,375.1 millones en transferencias a otras entidades públicas. Al descontarlas, su asignación propia queda en 3,757.4 millones. Sobre esa base se agregan los presupuestos de las universidades oficiales, el IPHE y SENACYT.

El resultado consolidado es de 4,661.4 millones de dólares. Frente a los $5,230.6 millones que representa el 5.5 % del PIB de referencia, faltan $569.2 millones. Se ha cubierto aproximadamente el 89.1 % de ese mínimo. La diferencia equivale al 10.9 % de lo requerido. Estas cifras corresponden al proyecto original, antes de las modificaciones de octubre. Además, incluyen el presupuesto completo de SENACYT, aunque la ley se refiere a sus programas educativos: incluso con esa inclusión amplia, el grupo queda por debajo del 5.5 %.

RECORTAR LA EDUCACIÓN MIENTRAS SE HABLA DE PRIORIDADES

El proyecto original contemplaba una asignación de aproximadamente 5,132 millones de dólares al Ministerio de Educación, incluyendo las transferencias presupuestarias correspondientes. Posteriormente, mediante la Resolución de Gabinete 116 del 20 de octubre de 2026, se autorizó una reducción de 15.4 millones de dólares al MEDUCA: 11 millones en funcionamiento y 4.4 millones en inversión. Considerado por separado, ese recorte elevaría la diferencia de 569.2 a 584.6 millones de dólares. El efecto neto de octubre depende también de los aumentos a las demás instituciones comprendidas en el 5.5 %, que deben descontarse antes de establecer la diferencia definitiva.

Puede parecer una cantidad pequeña dentro de un presupuesto estatal superior a 35,000 millones de dólares. Pero el problema no es solamente el monto. El problema es el principio. El proyecto original ya presenta una diferencia de $569.2 millones frente al mínimo del 5.5 % para ese grupo de instituciones. Recortar al MEDUCA en esas condiciones exige corregir la insuficiencia, no normalizarla. La comparación no depende de una declaración verbal: surge de sumar las asignaciones del proyecto oficial y eliminar las transferencias duplicadas. La educación no puede convertirse en la variable de ajuste de una política fiscal cuya principal preocupación sea presentar determinados indicadores de déficit.

El déficit fiscal es importante. La estabilidad macroeconómica también. Pero ninguna de esas consideraciones autoriza al Ejecutivo a tratar las obligaciones legales como simples recomendaciones administrativas.

¿PARA QUÉ APRUEBAN LEYES QUE DESPUÉS IGNORAN?

Panamá tiene un problema institucional que va mucho más allá del presupuesto educativo. Los gobiernos aprueban leyes, establecen obligaciones, anuncian compromisos y después permiten que la discusión presupuestaria transcurra como si esas disposiciones fueran opcionales.

Una ley que ordena destinar un porcentaje determinado del PIB a la educación no puede quedar subordinada a la conveniencia política de quienes elaboran el presupuesto. De lo contrario, estamos admitiendo que el Ejecutivo puede decidir cuáles leyes cumple y cuáles considera demasiado costosas. Ese es un precedente peligroso.

Panamá es el segundo país más rico de Latinoamérica y el que menos invierte en educación.

 

EL PROBLEMA NO ES SOLAMENTE CUÁNTO SE GASTA

Conviene aclarar algo que he sostenido en reiteradas ocasiones: gastar más dinero no garantiza automáticamente una mejor educación. Podemos construir escuelas que nunca terminamos, comprar equipos que nadie utiliza, financiar programas que no producen resultados y mantener estructuras administrativas cuya contribución al aprendizaje resulta cuestionable. La eficiencia del gasto público es indispensable. Pero esa discusión no elimina la obligación legal de asignar los recursos correspondientes. Tampoco puede utilizarse de excusa para seguir reduciendo la calidad educativa pública para hacer negocios en las educación privada

Una cosa es exigir que el dinero se utilice correctamente y otra muy diferente es utilizar la ineficiencia como argumento para desconocer una ley.

Panamá necesita mejorar la formación de sus estudiantes, fortalecer las competencias matemáticas, científicas y tecnológicas, modernizar sus centros educativos y vincular la enseñanza con las necesidades productivas del país. También necesita reconocer que el capital humano constituye uno de los factores fundamentales del crecimiento económico de largo plazo.

Una economía que aspira a incrementar su productividad no puede tratar la educación como un gasto residual. La educación es inversión en capacidad productiva futura.Y cuando el proyecto original deja a ese grupo educativo por debajo del mínimo de referencia, la señal sobre las prioridades presupuestarias resulta inequívoca.

LOS DIPUTADOS NO PUEDEN LAVARSE LAS MANOS

La Comisión de Presupuesto aprobó en primer debate el Proyecto de Ley 644 el 26 de octubre de 2026. En su informe se detallan modificaciones presupuestarias, aumentos de partidas, reasignaciones institucionales y decisiones sobre el destino de miles de millones de dólares. El punto de partida está documentado: el proyecto original suma 4,661.4 millones de dólares para el grupo del 5.5 %, con una diferencia de 569.2 millones frente a la referencia legal calculada. Las modificaciones de octubre deben evaluarse sobre esa base, sin confundir el presupuesto original con el texto modificado. La Asamblea Nacional tiene la responsabilidad de fiscalizar al Ejecutivo. Sus diputados no pueden limitarse a examinar cuánto aumenta o disminuye el presupuesto de cada institución.

Su obligación es verificar que el presupuesto respete las leyes que la propia Asamblea ha aprobado.

El MEDUCA, las universidades oficiales, el IPHE y los programas educativos de SENACYT tienen una asignación mínima específica. Los recursos para otros programas educativos, correspondientes al 1.5 % restante, no sustituyen el 5.5 % reservado a ese grupo. La operación aritmética está respaldada por el proyecto oficial. La discusión debe centrarse en corregir la insuficiencia identificada. Con el PIB de referencia utilizado, el proyecto original necesita 569.2 millones de dólares adicionales para alcanzar el 5.5 % de ese grupo. El ajuste definitivo debe incorporar los cambios de octubre y el PIB aplicable. No es aceptable presentar como cumplimiento una suma que cuenta dos veces las mismas transferencias o que mezcla obligaciones distintas.

PAREN ESE PRESUPUESTO

Los diputados todavía tienen la oportunidad de hacer lo correcto. Antes de aprobar definitivamente el presupuesto de 2027, deben corregir las asignaciones del grupo al que corresponde el 5.5 % y asegurar, por separado, los recursos del 1.5 % para los demás programas educativos. La diferencia identificada en el proyecto original es de 569.2 millones de dólares. Ese es el punto de partida numérico para la corrección. No se trata de una confrontación entre el Gobierno y los educadores. Se trata de algo mucho más importante: el respeto al Estado de derecho y al futuro económico de Panamá.

Un país que pretende crecer, atraer inversiones, elevar su productividad y competir internacionalmente necesita una población mejor educada. No conseguiremos ese objetivo simplemente aumentando el presupuesto. Pero mucho menos lo conseguiremos convirtiendo la inversión educativa en una partida que puede modificarse sin explicar su compatibilidad con la ley. La Asamblea Nacional debe corregir la insuficiencia identificada y garantizar que el presupuesto definitivo respete tanto el 5.5 % reservado como el 1.5 % restante.

Porque aprobar leyes para después permitir que se desconozcan es una de las maneras más efectivas de destruir la credibilidad institucional.

PAREN ESE PRESUPUESTO.

CUMPLIR CON LA LEY QUE OBLIGA A ASIGNAR 7% DEL PIB A DUCACIÓN NO ES OPCIONAL, DESCONOCERLO ES UN DELITO.

Profesor Felipe Argote | Economista