Por Profesor Felipe Argote
Tomado de www.elblogfdefelipeargote.net
Las
estadísticas económicas tienen una característica curiosa: pueden ser correctas
y, aun así, contar una historia equivocada si uno decide mirar solamente un
número. Algo así como la contabilidad creativa del MEF.
Ese puede ser
exactamente lo que vemos en el informe del mercado laboral panameño en donde el
presidente celebra la reducción del desempleo de 10.4% a 8.5% en menos de un
año.
Según las
cifras de la Encuesta de Mercado Laboral, la tasa de desempleo pasó de 10.4% en
septiembre de 2025 a 8.5% en agosto de 2026. A primera vista, es una excelente
noticia. El número de desocupados disminuyó de 227,302 a 189,188 personas. Esos
son 38,114 desempleados menos.
Entonces, ¿se
está recuperando vigorosamente el mercado laboral? No creo.
Cuando uno abre
el cuadro y mira más allá del titular, aparece una realidad bastante diferente.
Desaparecieron 145 mil ocupados plenos.
En septiembre
de 2025 había 1,090,616 ocupados plenos en Panamá. En agosto de 2026 quedan 945,631.
En apenas once meses desaparecieron estadísticamente 144,985 ocupados plenos. Mientras
el gobierno en Conferencia de prensa asegura que “con mucho esfuerzo” el
desempleo disminuyó, el número de personas con ocupación plena se redujo en
casi 145 mil.
Resulta extraño
por decir lo menos celebrar una gran recuperación del empleo cuando
simultáneamente disminuye de esa manera el empleo pleno.
Pero viene algo
todavía más interesante.
El subempleo
invisible prácticamente se duplicó. En septiembre de 2025 había 213,370
personas en subempleo invisible, para agosto de 2026 aparecen 413,155.
Son 199,785
personas adicionales ubicados en el subempleo invisible que son los que recogen
latas y los que hacen maromas en los semáforos. La tasa de subempleo invisible
pasó de 10.8% a 20.2%.
Casi se duplicó
en once meses. El empleo invisible, por definición, es una persona que trabaja,
pero cuyos ingresos laborales resultan insuficientes bajo los parámetros
utilizados.
Una persona
puede perder un buen empleo, comenzar a vender comida, conducir un vehículo,
realizar trabajos ocasionales, ofrecer servicios por cuenta propia o aceptar
una actividad de menor remuneración y, estadísticamente, ya no necesariamente
aparecer como desempleada.
El dato
verdaderamente revelador no es que haya 38 mil desempleados menos.
El dato
extraordinario es que simultáneamente tenemos:
144,985
ocupados plenos menos.
199,785
subempleados invisibles más.
12,887
subempleados visibles adicionales.
Es decir, una
parte importante del deterioro del mercado laboral puede no estar apareciendo
en la columna llamada "desempleo". Puede estar apareciendo en otra
columna: Subempleo.
Y eso cambia
radicalmente la lectura de la cifra. No significa que el dato de 8.5% sea
falso. Significa algo mucho más interesante desde el punto de vista económico:
La tasa de
desempleo, por sí sola, ya no describe adecuadamente lo que está ocurriendo en
el mercado laboral panameño. Hay más ocupados, pero menos ocupados plenos. Este
es el dato más importante.
En septiembre
de 2025, aproximadamente 55 de cada 100 ocupados eran ocupados plenos.
En agosto de
2026 son aproximadamente 46 de cada 100.
Eso no parece
el retrato de un mercado laboral que haya mejorado en la misma magnitud que
sugiere la caída del desempleo, parece más bien el retrato de una
transformación a la baja en la calidad del empleo.
Medio millón
de subempleados
Si sumamos el
subempleo visible y el invisible encontramos otro número que merece atención:
Agosto de 2026:
Subempleo visible: 92,318. Subempleo invisible: 413,155
Total: 505,473
personas.
Más de medio
millón de trabajadores panameños están en alguna de estas dos categorías de
subempleo. En septiembre de 2025 eran 292,801. Es un aumento es de 212,672
personas en once meses.
Además, existe
algo que los economistas nunca debemos despreciar: la información que proviene
del comportamiento real de las empresas.
Cuando las empresas
reducen personal, congelan contrataciones, no reemplazan trabajadores que
renuncian, disminuyen jornadas o trasladan funciones a menos empleados, algo
está ocurriendo en el mercado laboral, aunque todavía no aparezca claramente
reflejado en un único indicador agregado.
Eso no
significa que debamos reemplazar las estadísticas por percepciones
empresariales.
Sería un error.
Pero también sería un error hacer lo contrario: ignorar todas las demás señales
porque una sola tasa bajó. En economía ningún indicador debe analizarse
aisladamente. Entre estar desempleado y tener un empleo pleno existe una enorme
zona gris.
Allí están el
trabajo informal, el empleo ocasional, el autoempleo de subsistencia, el
trabajo por horas y el subempleo. Una economía puede reducir su desempleo sin
generar suficientes buenos empleos. Sin embargo, la precarización del empleo
tiene consecuencias en la demanda agregada, en el fondo de las pensiones del
Seguro Social y por tanto en el déficit actuarial.
El desempleo es
apenas la parte visible del mercado laboral. Debajo de la superficie están el
subempleo, la informalidad, los bajos ingresos, la reducción del empleo pleno y
las personas que trabajan simplemente porque necesitan generar cualquier
ingreso disponible.
Por eso el 8.5%
puede ser una cifra estadísticamente correcta, sin embargo, el crecimiento a
niveles históricos de la precariedad es un dato mucho más importante.
Incluso tan
solo la orientación de un entrevistador puede llevar a cambio en el resultado
de las cifras. Si el entrevistador pregunta a un desempleado:
¿Pero has hecho
algo?
Ante la
respuesta de… si… vendo rifas clandestinas…
lo registre como subempleado
invisible… y como ese negocio no es estatal, un vocero del gobierno dirá que la
empresa privada esta creando mas empleos que el estado por primera vez en años…
Carilimpios…






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