
Por el Profesor Felipe Argote
El Banco
Mundial acaba de publicar en octubre de 2026 su informe Panorama Económico de América Latina y el Caribe: Aprovechando la
transición de la IA. El documento ofrece una fotografía particularmente
reciente de la región: la fecha de corte de la información utilizada fue el 23
de septiembre de 2026. LACER Fall 2026 - Spanish banco…
Para analizar
la posición de Panamá he escogido compararnos con Uruguay, Costa Rica y Chile.
No es una selección caprichosa. Estos países son, junto con Panamá, los cuatro
países latinoamericanos que en 2025 superan los US$15,000 de PIB per cápita
según los datos del Banco Mundial y por tanto son considerados de altos
ingresos. Uruguay alcanza aproximadamente US$25,216 por habitante; Costa Rica
US$19,970; Panamá US$19,790 y Chile US$17,995. Argentina, inmediatamente por
debajo de este grupo, registra US$14,898.
Por eso me
parece que estos son los países con los cuales Panamá debe comenzar a
compararse. No solamente con Centroamérica, sino con las economías
latinoamericanas que han alcanzado niveles similares o superiores de ingreso
por habitante.
Cuando
hacemos esa comparación aparece una primera noticia muy favorable para nuestro
país.
PANAMÁ ES EL QUE MÁS CRECERÁ
Según el
último informe del Banco Mundial, Panamá crecería 4.2% en 2026, 4.1% en 2027 y
4.1% en 2028.
Costa Rica
crecería 3.3%, 3.5% y 3.5%; Chile 0.8%, 3.0% y 2.3%; y Uruguay 1.2%, 1.8% y
2.0%, respectivamente. LACER Fall 2026 - Spanish banco…

Fuente: Banco
Mundial, Panorama económico de América
Latina y el Caribe: Aprovechando la transición de la IA, octubre de 2026.
LACER Fall 2026 - Spanish banco…
Panamá
crecería durante los próximos tres años aproximadamente un punto porcentual por
encima de Costa Rica, el doble del promedio de Chile y más del doble del de
Uruguay.
Mientras
América Latina en su conjunto apenas crecería 2.2% en 2026, Panamá lo haría
casi al doble de ese ritmo. El propio Banco Mundial destaca que existen
economías de la región que están consiguiendo crecer por encima del promedio
mediante políticas sostenidas y fortalezas sectoriales específicas. LACER Fall
2026 - Spanish banco…
Hasta aquí,
Panamá luce muy bien, pero la pregunta verdaderamente importante no es
solamente cuánto estamos creciendo, sino por qué crecemos y qué estamos
haciendo para poder continuar creciendo dentro de veinte, treinta o cincuenta
años.
¿POR QUÉ CRECE PANAMÁ?
El Banco
Mundial identifica claramente uno de nuestros motores. En Panamá, dice el
informe, las actividades del Canal y la logística explican buena parte del
dinamismo económico.
Más adelante,
al analizar Centroamérica, distingue el modelo costarricense del panameño: en
Costa Rica, las exportaciones de bienes manufacturados y la inversión han
impulsado el crecimiento; en Panamá han sido particularmente importantes los
servicios, el transporte y la logística. Y ahí existe una diferencia
fundamental entre estos países.
Chile es una
economía con una formidable base minera. Costa Rica ha desarrollado una
plataforma de manufactura avanzada y servicios ligados al conocimiento. Uruguay
combina servicios, agroindustria y una institucionalidad económica muy
consolidada. Panamá tiene otra ventaja: somos una economía logística y de
servicios internacionales.
El Canal no
es únicamente una vía por donde pasan barcos. Alrededor de él se ha
desarrollado un ecosistema de puertos, almacenamiento, transporte, combustible,
banca, seguros, comercio, telecomunicaciones y servicios marítimos. Nuestro
principal activo económico no está debajo de la tierra, está en nuestra
posición geográfica y en la infraestructura que hemos construido alrededor de
ella.
Pero crecer
más no significa necesariamente desarrollarse más. Aquí comienza la parte
incómoda del análisis. Si observamos solamente el PIB, Panamá parece ser el
ganador de los cuatro, pero cuando incorporamos otras variables —educación,
inversión extranjera directa, calidad del empleo y pobreza—, la fotografía se
vuelve bastante más compleja.
EDUCACIÓN: ESTAMOS INVIRTIENDO MUCHO MENOS
La educación
es quizás el indicador que más debería preocuparnos.
Los últimos
datos comparables del Instituto de Estadística de la UNESCO, publicados por el
Banco Mundial, muestran el gasto público en educación como porcentaje del PIB:
Fuente:
Instituto de Estadística de la UNESCO, publicado por el Banco Mundial. World Bank Open Data (https://data.worldbank.org/indicator/SE.XPD.TOTL.GD.ZS?locations=1W\&utm_source=chatgpt.com)
Costa Rica
dedica proporcionalmente más del doble de lo que dedica Panamá. Chile y Uruguay
también se encuentran cerca del doble de nuestro esfuerzo relativo. Por eso no
podemos simplemente decir: “Vamos a convertirnos en una economía tecnológica
como Costa Rica”. No funciona así. La capacidad para atraer manufactura
avanzada, dispositivos médicos, servicios tecnológicos y actividades intensivas
en conocimiento no aparece de un día para otro. Es el resultado de décadas de
inversión en educación, capacitación, institucionalidad y capital humano.
Panamá podría
aspirar a acercarse a ese modelo, pero para hacerlo tendría que más que
duplicar el esfuerzo educativo actual y sostenerlo no durante un gobierno, sino
durante generaciones. Hace algunos años se estableció por ley la obligación de
dedicar el 7% del PIB a educación, pero desde el mismo momento de su aprobación
líderes empresariales y políticos, incluyendo al ministro de Economía, han
hecho lo posible por eliminarlo. Esto lo han repetido hasta las evaluadoras de
crédito. Todos proponen reducirlo, aduciendo que es exagerado y que, de todas
formas, no se cumple. Esto último es cierto: pasando por encima de la ley, los
ministerios de Economía y de Educación establecen el presupuesto de ley, pero
luego no lo ejecutan. A pesar de la ilegalidad de esta práctica, no ha tenido
consecuencias hasta ahora. Sin embargo, decir que en lugar de priorizar la
inversión en educación hay que reducirla porque igual no se cumple, es bastante
sospechoso por decir lo menos.
El propio
Banco Mundial advierte en su informe que los déficits de capital humano de
América Latina constituyen un obstáculo para aprovechar la inteligencia
artificial y las nuevas tecnologías. Las deficiencias educativas, empresariales
y gerenciales limitan la posibilidad de transformar acceso tecnológico en
productividad. LACER Fall 2026 - Spanish banco… La tecnología no sustituye la
educación.
Un país no se convierte en una economía
tecnológica solo comprando computadoras. Se convierte formando personas capaces
de utilizarlas productivamente.
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA: MÁS IMPORTANTE QUE
EL MONTO ES LA TENDENCIA
La inversión
extranjera directa merece una lectura diferente.
No tiene
mucho sentido comparar solamente los montos absolutos de Panamá, Chile, Costa
Rica y Uruguay porque son economías de tamaños diferentes.
Lo
verdaderamente interesante es observar la tendencia durante varios años.

Flujo de inversión extranjera directa
Para Panamá, las cifras de 2021-2024 provienen de publicaciones del INEC
de la Contraloría General de la República; el organismo reporta US$2,114
millones en 2022, US$2,071 millones en 2023 y US$2,454 millones en 2024. INEC
(https://www.inec.gob.pa/archivos/P0705547520251201150346Cuadro%2001.pdf?utm_source=chatgpt.com)
Para 2025 utilizo US$904 millones, que es la cifra que considero más confiable
para este análisis frente a posteriores revisiones de bases internacionales.
Costa Rica
muestra una trayectoria mucho más clara. Su Banco Central reporta que la
inversión directa recibida pasó de US$3,231 millones en 2021 a US$5,217
millones en 2025, y que la manufactura explica una parte particularmente
importante de esos flujos. BCCR Geográfica
(https://gee.bccr.fi.cr/indicadoreseconomicos/cuadros/frmvercatcuadro.aspx?codcuadro=+2184\&idioma=1\&utm_source=chatgpt.com)
Chile
continúa recibiendo montos importantes, aunque mucho más volátiles: el Banco
Central de Chile registra US$15,177 millones en 2021, US$18,772 millones en
2022, US$19,219 millones en 2023, US$13,104 millones en 2024 y US$14,513
millones en 2025. Banco Central de Chile
(https://www.bcentral.cl/documents/33528/8284430/Bolet%C3%ADn%2BEstad%C3%ADstico%2B20%2Bde%2Babril%2B2026.pdf/ef7b0fb0-55da-d319-2926-e97674b20793?t=1776457589454\&utm_source=chatgpt.com)
Uruguay presenta una serie mucho más volátil, incluso con años de flujos
negativos, por lo que sería especialmente equivocado juzgar su atractivo para
la inversión mirando un único año. El Banco Central del Uruguay advierte además
que sus cifras pueden presentar revisiones entre las estadísticas anuales y las
cuentas internacionales trimestrales. Banco Central del Uruguay
(https://www.bcu.gub.uy/Estadisticas-e-Indicadores/Paginas/Inversion-de-Extranjera-Directa.aspx?ID=387\&utm_source=chatgpt.com).
PANAMÁ Y COSTA RICA CUENTAN HISTORIAS DIFERENTES
Este es
probablemente uno de los contrastes más importantes de todo el análisis. Costa
Rica muestra una tendencia creciente de inversión extranjera, mientras Panamá, de
tener inversión extranjera directa de más de $3,700 millones en promedio de
2010 a 2019, ha caído a menos de $1,000 millones el año pasado. No es
únicamente que Costa Rica reciba más dinero, lo importante es la tendencia
profundamente negativa que existe en la IED en Panamá. Mi lectura es que se
debe a los altos niveles de corrupción y al pésimo manejo de las finanzas
públicas, que para consumo interno y de algunas calificadoras amigas acepten la
reducción del déficit basado en la expropiación de las cuentas personales del
Sistema de pensiones Mixto y colocados contablemente como ingresos corrientes.
Esto ha reducido el déficit artificialmente porque los gastos corrientes siguen
subiendo. Adicional el muy peligroso endeudamiento de casi $10 mil millones con
la banca privada internacional con vencimiento en 2029, 2030 y 2031, justo a la
iniciar el próximo gobierno. Hay que tomar en cuenta que en la cumbre de la ONU
estos bancos aprovecharon su presencia para convocar a reunión al ministro de
economía a puerta cerrada.
Además, buena parte de esa inversión
costarricense está vinculada a manufactura. El Banco Central de Costa Rica
reporta que en 2025 la manufactura recibió aproximadamente US$4,141 millones de
inversión directa. BCCR Geográfica (https://gee.bccr.fi.cr/indicadoreseconomicos/cuadros/frmvercatcuadro.aspx?codcuadro=+2184\&idioma=1\&utm_source=chatgpt.com)
Ahí se
conecta nuevamente la inversión extranjera con la educación.
Costa Rica
está creando un círculo:
educación → capital humano → inversión extranjera
→ manufactura avanzada → exportaciones → productividad.
Panamá posee
otro círculo:
Canal → logística → transporte → comercio →
servicios internacionales.
Los dos
pueden producir crecimiento. Pero son modelos diferentes.
EL MERCADO LABORAL: BAJA EL DESEMPLEO, A COSTA DE
PAUPERIZAR EL EMPLEO
Y existe una
tercera variable que no podemos ignorar. Entre septiembre de 2025 y agosto de
2026, las cifras laborales en Panamá muestran una reducción del desempleo de 10.4% a 8.5%. A primera vista parece
una excelente noticia.
Pero cuando
abrimos la cifra aparece otra realidad.

La cifra que
debería llamar nuestra atención no es únicamente que disminuyeron los
desempleados, sino que, al mismo tiempo, el número de ocupados plenos —los que
trabajan al menos 40 horas semanales y ganan al menos el salario mínimo— cayó
en casi 145 mil personas, mientras el subempleo aumentó en más de 212 mil.
El subempleo
visible, esta es la población que trabaja tiempo parcial, aunque quisiera
trabajar tiempo completo, aumento en 12,887 personas. El subempleo invisible,
esto es la población cuyos ingresos son inferiores al salario mínimo por hora,
aumentó,. lavadores de carro, vendedores de rifa, bien cuidaos y los que hacen
maromas en el semáforo aumentó en 212,672 personas. Esto demuestra por qué no se comprende cómo
el PIB puede crecer y el desempleo puede bajar, mientras la percepción
económica de las familias no mejora.
Una persona
que estaba desempleada y comienza a realizar alguna actividad económica deja de
clasificarse como desempleada. Pero eso no significa necesariamente que
consiguió un empleo formal, productivo y adecuadamente remunerado con aporte
consecuente a la Caja de Seguro Social.
Por eso
podemos tener menos desempleo estadístico, pero más precariedad laboral. El
problema no es solamente crear ocupación, sino crear empleo productivo y empleo
pleno. El aumento del subempleo invisible tiene un efecto directo sobre los
ingresos del Seguro Social, que recibe menos aportes. Esto, acompañado por un
sistema de pensiones que incentiva a los adultos mayores a permanecer
trabajando cuando a los primeros jubilados del sistema mixto ya les han
calculado una jubilación equivalente al 25% de su último salario, puede
aumentar el desempleo juvenil, ya que los adultos mayores no se retiran.
POBREZA: EL CRECIMIENTO NO ESTÁ LLEGANDO A TODOS
La
comparación con Chile, Costa Rica y Uruguay se vuelve todavía más reveladora
cuando observamos la pobreza. Para hacer una comparación válida entre países
utilizo los datos internacionales del Banco Mundial, que aplican la misma
metodología. El Banco Mundial considera pobreza, para efectos comparativos en
economías de ingreso medio alto, vivir con menos de US$8.30 diarios por
persona, medidos en paridad de poder adquisitivo de 2021; y pobreza extrema,
vivir con menos de US$3.00 diarios.

Fuente: Banco
Mundial, Poverty and Inequality Platform y fichas país. Las líneas
internacionales vigentes desde 2025 son US$8.30 diarios para la comparación de
pobreza en economías de ingreso medio alto y US$3.00 diarios para pobreza
extrema, ambas expresadas en PPA de 2021.
La
comparación es contundente. Panamá tiene aproximadamente el doble de pobreza
que Costa Rica y más de tres veces la de Chile y Uruguay. La diferencia es
todavía mayor en pobreza extrema: mientras Uruguay registra 0.2%, Chile 0.4% y
Costa Rica 0.8%, Panamá alcanza 3.1%.
Esto refuerza
la misma conclusión que aparece cuando analizamos el empleo. Panamá puede tener
uno de los mayores ingresos por habitante de América Latina y, al mismo tiempo,
mantener una proporción considerablemente mayor de su población en pobreza que
los otros tres países con los cuales nos estamos comparando.
El problema
panameño no parece ser nuestra capacidad para producir riqueza. El problema es
nuestra capacidad para transformar esa riqueza en desarrollo y en mejores
condiciones de vida para el conjunto de la población. El problema panameño es
la pésima distribución de esa riqueza, que reduce, por tanto, la demanda. Un
trabajador de la construcción que gana un buen salario mientras trabaja, pero
no trabaja los doce meses del año, gasta su dinero en el barrio o comprando en
el centro comercial. Quienes concentran la riqueza no irán a un restaurante
diez veces al día ni comprarán zapatos todos los días; preferirán, entonces,
comprarse un apartamento en España o una casa en Miami.
EL DATO QUE MÁS GOLPEA: 47% DE LOS HOGARES REDUJO
SUS COMIDAS
Pero quizás
hay una cifra que describe mejor que cualquier indicador macroeconómico la
distancia entre el crecimiento económico y la realidad cotidiana de muchas
familias panameñas. El IX Informe de Calidad de Vida de Panamá, ¡Cuéntame!,
presentado por la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá,
incluyó un Estudio de Percepción Ciudadana realizado por Gallup de Panamá. El
resultado es estremecedor: 47% de los hogares consultados manifestó que durante
el último mes comió menos de tres veces al día por falta de dinero para comprar
alimentos.
La encuesta
se realizó a 1,238 adultos en las diez provincias y la comarca Ngäbe Buglé,
entre el 12 de agosto y el 1 de septiembre de 2026, con un margen de error de
±2.8 puntos porcentuales y un nivel de confianza de 95%. La desigualdad aparece
nuevamente con toda claridad: el problema afectó a 51% de los hogares de nivel
socioeconómico bajo, frente a 21% de los de nivel alto, y llegó a 74% en los
hogares de las comarcas indígenas.
No estamos
hablando de una estadística abstracta. Estamos hablando de hogares que viven en
una economía con uno de los PIB per cápita más altos de América Latina y con
crecimiento proyectado por encima del 4%, pero que no tienen suficiente ingreso
para garantizar tres comidas diarias. La contradicción difícilmente puede ser
más evidente.
Panamá crece.
Pero una parte importante de la población no tiene suficiente dinero para comer
tres veces al día. Esto refuerza exactamente la tesis central de este análisis:
nuestro problema no es solamente producir riqueza, sino conseguir que esa
riqueza llegue a la población.
PANAMÁ ESTÁ CRECIENDO Y MUY POCOS DISFRUTAN DEL
CRECIMIENTO
Este punto es
fundamental. El Canal, los puertos, la banca y la logística son sectores de muy
alta productividad. Pueden aumentar considerablemente su producción sin generar
proporcionalmente cientos de miles de nuevos empleos. Por eso el PIB puede
crecer 4% mientras una parte importante de la población permanece en
actividades de baja productividad. Esta puede ser una de las explicaciones de
por qué existe tanta distancia entre los grandes indicadores macroeconómicos y
la percepción de la calle. El ciudadano escucha que Panamá está creciendo más
que casi toda América Latina.
Pero
pregunta: “¿Dónde está ese crecimiento?”
La respuesta es que sí existe, pero se encuentra concentrado en sectores
cuya capacidad para transmitir ese crecimiento al mercado laboral y, por tanto,
a la demanda no es suficiente. El reto, entonces, no es solamente aumentar el
PIB, es conectar la economía de alta productividad con el bienestar de la
trabajadora y el trabajador panameño.
MATAR LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO
Y aquí
llegamos a la discusión que considero más importante. Panamá tiene que
PLANIFICAR para decidir qué quiere ser dentro de cincuenta años. No somos
Chile, nuestra principal ventaja comparativa no es la minería. Tampoco somos
Costa Rica, no hemos construido durante décadas una economía basada
primordialmente en educación, manufactura avanzada y tecnología. Podemos
avanzar en esa dirección y debemos hacerlo, pero cerrar esa brecha educativa
exigiría más que duplicar nuestro esfuerzo actual y sostenerlo durante
décadas. Panamá tiene otra ventaja.
Somos un país logístico.
Nuestra
posición geográfica, el Canal, los puertos, los aeropuertos, la Zona Libre de
Colón, el sistema financiero, las telecomunicaciones y los servicios
internacionales forman un ecosistema que otros países no pueden reproducir
simplemente invirtiendo dinero. Eso es una ventaja extraordinaria. Y puede ser
todavía mucho más poderosa porque además tenemos un Centro Bancario que sirve
de respaldo financiero a un futuro económico bien planificado.
El desarrollo
logístico crea condiciones para aumentar el turismo de negocios, atraer sedes
regionales de empresas, realizar congresos y convenciones, fortalecer servicios
financieros, seguros, mantenimiento marítimo y actividades vinculadas al
comercio internacional. Una mayor conectividad aérea también favorece el
turismo recreativo. La logística puede convertirse en el tronco del cual salgan
muchas otras ramas de nuestra economía. La discusión minera debería comenzar
precisamente aquí. No se trata simplemente de preguntar cuánto cobre podemos
exportar o cuánto dinero puede producir una mina; la pregunta es: ¿qué efecto
tiene esa actividad sobre el modelo económico que queremos construir durante
los próximos cincuenta años?
Panamá es un
territorio pequeño. El agua es fundamental para el canal, para la población,
para la agricultura y para nuestros ecosistemas. La imagen ambiental del país
también importa para el turismo. Por eso la minería debe evaluarse no solamente
por lo que produce directamente, sino también por sus posibles efectos sobre
actividades que constituyen nuestras principales ventajas económicas. Entiendo
a los que dicen que es posible la minería siempre que sea responsable y cuide
el ambiente. Entiendo que hay experiencias de esta práctica en Canadá. Pero si
eso fuera cierto, y no me consta que lo sea, una empresa minera que aprovechó
el nivel de corrupción de los políticos y partidos tradicionales; que ocupó un
área fuera de la concesión, a pesar de habérsela rechazado para colocar la tina
de relave; que, viendo lo contaminante que es la minería a cielo abierto, montó
una planta de energía de carbón, poniendo en peligro nuestra posición como país
carbono negativo; que sigue sacando material con el cual paga lealtades y se
ubica en toda feria, hasta de pueblo, aunque sus clientes están en China; que
paga “influencers” con nuestra riqueza; y que se lleva el cobre, el oro y la
plata y solo declara el cobre, porque dice que el resto no cuenta ya que la
mina es de cobre, es la antítesis de minería responsable.
Si una
actividad genera ingresos hoy, pero compromete la disponibilidad de agua, la
biodiversidad, el turismo o las condiciones necesarias para nuestra plataforma
logística, el costo económico verdadero podría ser mucho mayor que el ingreso
inmediato que genera. Una operación que, como ya se ha comprobado, va a
contaminar las fuentes acuíferas que alimentan el canal y los lagos de donde se
toma el agua para el consumo de la mayor parte de la población, no sería otra
cosa que matar la gallina de los huevos de oro.
Efectivamente, reabrir la mina con todo el daño medioambiental y
poniendo en peligro nuestro acceso al agua, es matar la gallina de los huevos
de oro.
PANAMÁ TIENE
QUE PLANIFICAR
Y quizás esa
sea la conclusión más importante de todo este análisis. Panamá necesita
planificar su desarrollo. No a cinco años. No hasta las próximas elecciones. A
cincuenta años.
Países que
han conseguido transformaciones extraordinarias, como Singapur, han
desarrollado estrategias de muy largo plazo y mecanismos institucionales para
actualizar continuamente su infraestructura, formación de capital humano y
competitividad. La lección relevante para Panamá no es copiar exactamente su
estructura económica, mucho menos su régimen político antidemocrático y
nepotista, sino recuperar una cultura de planificación estratégica permanente.
DEL
CRECIMIENTO AL DESARROLLO
El Banco
Mundial nos está dando una excelente noticia.
Entre los
cuatro países latinoamericanos que superan los US$15,000 de PIB per cápita,
Panamá es el que presenta las mejores perspectivas de crecimiento durante los
próximos años. LACER Fall 2026 - Spanish banco…
Pero esa
ventaja no está garantizada para siempre. Tenemos crecimiento, tenemos el
Canal., tenemos posición geográfica, tenemos conectividad, tenemos
infraestructura logística, lo que necesitamos ahora es transformar esas
ventajas en educación, productividad, inversión, empleo de calidad y mejores
condiciones de vida para el conjunto de la población.
Porque
crecimiento y desarrollo no son exactamente lo mismo. El crecimiento mide
cuánto produce una economía. El desarrollo mide, además, qué capacidad
construye esa economía y qué ocurre con las personas que viven dentro de ella.
Panamá tiene hoy una extraordinaria oportunidad. El desafío consiste en que
dentro de cincuenta años nuestros nietos puedan decir que esta generación
entendió cuál era la verdadera riqueza del país y supo protegerla.
¿QUÉ HACER? MUY BIEN, ESTE ES
EL PLAN
Hasta aquí hemos diagnosticado el problema. Pero un diagnóstico que no
termina en propuestas sirve de muy poco. Panamá necesita crecer con propósito.
Y para eso tenemos que abandonar la política de pequeñas obras, pequeños
anuncios y horizontes. Necesitamos PLANIFICAR el país que queremos tener dentro
de cincuenta años.
INVERTIR AGRESIVAMENTE EN INFRAESTRUCTURA
Panamá necesita un programa agresivo de obras públicas que aumente la
productividad, genere empleo y aumente espectacularmente los ingresos de la
clase media trabajadora. Se trata de construir aquello que fortalezca nuestra
principal ventaja comparativa: la logística, la conectividad y los servicios.
El Tren Panamá–Chiriquí debe dejar de ser una promesa y convertirse en
una columna vertebral de transporte terrestre capaz de integrar económicamente
al país. Esta sola obra generaría 6 mil empleos directos donde más se
necesitan: en el interior. Esto es el doble de lo que generaba la minera en su
punto más alto. Trabajadoras y trabajadores panameños y extranjeros residentes
en Panamá, no malayos, filipinos y peruanos que duermen en una litera, comen en
la mina y envían sus salarios a sus familias en el extranjero. Este proyecto
permitiría que muchos se mudaran a Capira, Coclé o Veraguas porque, en un par
de horas, estarían en sus casas. Ya cuenta con propuestas de financiamiento del
Reino Unido y España, países europeos con muchos años de experiencia en este
medio eficiente de transporte.
La Línea 3 del Metro no debería terminar como si Panamá Oeste acabara en
una estación: debemos extenderla de inmediato hasta La Chorrera para reducir la
dependencia del automóvil particular y de los buses inhumanos del tercer mundo.
También debemos comenzar a construir la nueva línea del Metro por el
corredor de la Tumba Muerto. No solamente porque es una de las vías más
congestionadas de la ciudad, sino porque allí se concentra algo todavía más
importante: jóvenes estudiando. Universidad de Panamá, Universidad Tecnológica,
USMA, Universidad Latina y otras instituciones educativas convierten ese
corredor en uno de los principales centros de formación de capital humano del
país. Un Metro que lleve estudiantes a las universidades no es solamente
transporte, es infraestructura educativa y una respuesta a la calidad de vida
de nuestra juventud estudiosa.
RÍO INDIO: AGUA PARA EL CANAL Y PARA LA GENTE
Río Indio debe hacerse, pero bien. Si el país necesita tierras ocupadas
por familias para garantizar el agua de millones de panameños y la operación
futura del Canal, esas familias no pueden convertirse en las víctimas del
desarrollo nacional. Deben ser compensadas generosamente, reubicadas en mejores
condiciones y con garantías reales de vivienda, servicios y medios de vida.
Deben sentir que se ganaron la lotería, no que, como siempre, son las víctimas
para que otros sigan siendo cada vez más ricos.
Al mismo tiempo, el Estado debe impedir cualquier intento de
especulación con tierras adquiridas después de conocerse el proyecto con la
expectativa de obtener una ganancia extraordinaria de una futura expropiación.
La compensación debe proteger al residente legítimo, no premiar al especulador,
especialmente a diputados y diputadas impresentables que han comprado tierras por
centavos para intentar cobrar millones. A esos carilimpios se le debe expropiar
esas tierras sin devolverle un centavo más de lo que pagaron por ellas.
Río Indio no debe concebirse exclusivamente como agua para el Canal. El
proyecto debe integrarse a una solución final: al abastecimiento para Panamá,
Colón, Panamá Oeste y Coclé. Primero agua para la población y, con esa
seguridad garantizada, agua para sostener nuestra plataforma logística. Las potabilizadoras
necesarias para cubrir a estas provincias deben ser construidas y operadas por
el canal. La gente sentirá finalmente que reciben algo de compensación de
nuestro canal, en especial esa generación de adultos mayores responsables de la
recuperación de nuestro canal que muchos sienten que su lucha no le ha sido
retribuida en su calidad de vida.
AMPLIAR EL NEGOCIO LOGÍSTICO
Panamá debe continuar desarrollando el corredor energético y el proyecto
de gasoducto, porque nuestra ventaja no consiste solamente en que los barcos
crucen las esclusas. Consiste en que el mundo utilice nuestro territorio para
mover mercancías, energía, información, capital y personas.
También debemos desarrollar las nuevas terminales portuarias en Corozal
e Isla Telfers mediante concesiones privadas transparentes y competitivas. El
Estado no tiene que poner todo el dinero, debe aportar la planificación, las
reglas, la seguridad jurídica y la infraestructura que permita atraer capital
privado sin regalar activos públicos.
EDUCACIÓN PRIMERO: Y LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
EN TODO EL SISTEMA
Si de verdad queremos acercarnos a una economía tecnológica como Costa
Rica, no basta con abrir un Instituto de Inteligencia Artificial. La
inteligencia artificial no debe tratarse como una carrera aislada, sino como
una competencia transversal de todo el sistema educativo.
Desde la secundaria y en todas las carreras universitarias, los
estudiantes deben aprender a utilizar inteligencia artificial, verificar sus
resultados, reconocer errores y sesgos, proteger información y aplicarla a
problemas reales. Un economista debe saber utilizarla para analizar datos; un
médico, para apoyar diagnóstico e investigación; un abogado, para trabajar con
documentación y jurisprudencia; un profesor, para enseñar; y un ingeniero, para
diseñar y automatizar.
Pero antes de pretender enseñar inteligencia artificial a millones de
estudiantes hay que formar a los profesores. La capacitación docente debe ser
obligatoria, permanente y práctica. La tecnología cambia demasiado rápido para
esperar que un título obtenido hace veinte años sea suficiente para enseñar
durante los próximos veinte.
En lugar de comenzar creando un instituto aislado, la Universidad de
Panamá y la Universidad Tecnológica deberían crear un gran Instituto Nacional
de Inteligencia Artificial, conectado con todas las facultades y con las
empresas y el Estado. Allí deben concentrarse laboratorios, investigación,
maestrías, doctorados, ciencia de datos, machine learning, robótica,
ciberseguridad y proyectos aplicados a problemas nacionales.
También debemos crear un programa nacional de becas en inteligencia
artificial, robótica, ciencia de datos, ingeniería y nuevas tecnologías: unas
para formar especialistas de alto nivel en las mejores universidades del mundo
y otras para capacitar masivamente a profesores y profesionales dentro del
país.
Como la inteligencia artificial es algo novísimo, no podemos simplemente
convocar a licenciados o doctores con título en inteligencia artificial. Hay
que hacer una convocatoria a todos los que se consideren formados o
autoformados en esta materia para seleccionar a quienes puedan comenzar a
enseñar en diferentes niveles.
EDUCACIÓN Y SALUD EN LAS
COMARCAS: CERRAR UNA BRECHA QUE NO PUEDE ESPERAR
La transformación educativa tiene que comenzar también donde las
carencias son mayores. En las áreas de los pueblos originarios debemos
construir escuelas y hospitales de primer nivel, con presencia permanente del
Estado y servicios adecuados a las condiciones geográficas y culturales de cada
comunidad.
En educación hay además una injusticia que debemos corregir. Los
docentes nombrados en una comunidad originaria deberían hablar el idioma de esa
comunidad siempre que existan profesionales disponibles. No tiene sentido
enviar a un educador que no puede comunicarse plenamente con los estudiantes y
las familias cuando existen maestros y profesores originarios preparados para
hacerlo.
Hoy muchos educadores originarios quedan en desventaja en los concursos
de nombramiento por el sistema de puntos basado en seminarios y capacitaciones.
Esos seminarios se ofrecen con mucha mayor frecuencia fuera de las áreas
comarcales, por lo que quien vive y trabaja dentro de la comarca acumula menos
puntos, no porque esté menos preparado, sino porque ha tenido menos acceso a
las mismas oportunidades de capacitación.
Eso hay que cambiarlo. El sistema de nombramiento debe reconocer la
lengua, el conocimiento de la comunidad y la experiencia en el territorio como
méritos relevantes, y el Estado debe garantizar que los seminarios y programas
de actualización profesional lleguen también a las comarcas. No podemos hablar
de igualdad de oportunidades mientras el propio sistema castiga a quienes
decidieron educarse para servir a sus propias comunidades.
La misma lógica debe aplicarse a la salud: hospitales y centros de
atención con personal suficiente, infraestructura digna y profesionales capaces
de comunicarse con los pacientes en su lengua. La pobreza no puede seguir
teniendo código postal ni pertenencia étnica.
SOBRE LA ESTRATEGIA NACIONAL DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La verdadera revolución educativa no consiste en enseñar inteligencia
artificial como enseñamos una materia más. Consiste en comenzar a enseñar todas
las materias con y para un mundo donde existe la inteligencia artificial.
Coincido, en términos generales, con la Estrategia Nacional de
Inteligencia Artificial de Panamá 2026-2036. Me parece correctamente orientada
cuando plantea que la IA debe incorporarse desde la educación primaria hasta la
formación avanzada, fortalecer el talento humano y aplicarse a los sectores en
los que Panamá ya tiene ventajas, incluyendo la logística. La estrategia
contiene seis pilares y 53 acciones para una década.
Pero una estrategia bien escrita no cambia un país por sí sola. El
problema será la ejecución. Cincuenta y tres acciones, múltiples instituciones
responsables y un horizonte de diez años pueden convertirse fácilmente en otro
documento bien presentado si no existen presupuesto asignado, responsables
identificados, indicadores verificables y fechas concretas de cumplimiento.
Mi preocupación principal es todavía más básica: ¿quién va a formar el
talento que necesitamos? La inteligencia artificial evoluciona a tal velocidad
que hoy ni siquiera existe una masa suficiente de profesores formados
específicamente en IA. No podemos esperar primero a tener cientos de
licenciados en inteligencia artificial para después comenzar a enseñarla.
Cuando eso ocurra, una parte de lo que aprendieron ya habrá cambiado.
Lo digo también desde mi propia experiencia. He realizado al menos cinco
certificaciones en inteligencia artificial y escribí el libro
"Inteligencia Artificial para Empresas y Emprendedores". Hace apenas
unos meses, en una clase, discutíamos que una de las profesiones del futuro
podía ser la de ingeniero de prompt. Pocos meses después, ese concepto ya
comienza a quedar rezagado como profesión independiente, porque la tendencia se
mueve hacia agentes de inteligencia artificial capaces de planificar, ejecutar
tareas, utilizar herramientas y coordinar procesos con mucha menos intervención
humana.
Ese ejemplo demuestra por qué sería un error construir un sistema
educativo alrededor de herramientas o profesiones que pueden cambiar antes de
que termine una carrera universitaria. Lo que debemos enseñar son fundamentos
duraderos: matemáticas, estadística, lógica, programación, pensamiento crítico,
manejo de datos, inglés, capacidad de formular problemas, verificar resultados
y aprender continuamente. Sobre esa base se incorporan las herramientas de IA
que existan en cada momento.
Por eso coincido especialmente con el enfoque transversal de la
estrategia. No necesitamos que todos los estudiantes se conviertan en
ingenieros de inteligencia artificial. Necesitamos que economistas, médicos,
abogados, docentes, administradores, periodistas, ingenieros y empresarios
sepan trabajar productivamente con ella dentro de su profesión. Necesitamos,
además, un grupo mucho más pequeño, pero altamente especializado que
investigue, programe, diseñe modelos, construya agentes, trabaje en robótica y
desarrolle soluciones propias.
La velocidad de esta revolución obliga también a cambiar la manera de
certificar conocimientos. Una licenciatura de cuatro o cinco años ya no puede
ser el único mecanismo. Panamá debe combinar carreras universitarias con
microcredenciales, certificaciones actualizables, formación continua, maestrías
especializadas y programas intensivos que puedan modificarse cada año conforme
cambie la tecnología.
La Estrategia Nacional de IA puede convertirse en una excelente hoja de
ruta. Pero para que no quede en el papel tiene que conectarse directamente con
el 7% del PIB para educación. Si decimos que el talento humano es el principal
cuello de botella, entonces allí tiene que aparecer el dinero. De lo contrario
podremos atraer centros de datos, comprar servidores y hablar de un "Canal
Digital", pero terminaremos importando a los especialistas que los operen
mientras los panameños observan desde afuera del salón la nueva economía.
PRESUPUESTO VINCULADO A LA ESTRATEGIA
Por eso digo que todo eso requiere presupuesto. El presupuesto nacional
debería comenzar por cumplir el 7% del PIB para educación. No como una cifra
decorativa que después no se ejecuta, sino transformada en escuelas de primer
mundo, laboratorios, conectividad, profesores mejor preparados, educación
técnica, universidades fortalecidas e investigación.
Después de educación, la siguiente prioridad presupuestaria debería ser
elemental: agua potable para todas las comunidades del país. No podemos hablar
de economía del conocimiento, centros de datos, turismo internacional y hub
logístico mientras existan comunidades que abren una llave y no saben si saldrá
agua.
ELIMINAR EL DESPILFARRO EN EL ESTADO
El crecimiento también exige dejar de gastar recursos en puestos que no
producen ningún servicio. La Caja de Seguro Social, la Asamblea Nacional y el
resto del Gobierno deben auditar asistencia y productividad y eliminar de las
planillas a toda persona que cobre un salario público sin realizar
efectivamente el trabajo correspondiente.
También deben eliminarse los cargos creados únicamente para colocar
activistas políticos bajo denominaciones como promotores culturales, deportivos
o comunitarios cuando no exista un producto verificable de su trabajo. El
Estado no puede seguir funcionando como una agencia de empleos políticos.
Eliminar además premios, bonificaciones extraordinarias y aguinaldos
especiales para funcionarios de puestos directivos y para quienes ganen más de
US$5,000 mensuales. Quien ocupa un cargo público de alta remuneración ya recibe
una compensación importante por su trabajo. El dinero público debe concentrarse
donde produzca mayor beneficio social.
UNA REFORMA DE PENSIONES QUE FACILITE EL RELEVO
GENERACIONAL
Necesitamos una nueva revisión del sistema de pensiones con un objetivo
que hasta ahora casi no se discute: que jubilarse sea financieramente viable y
que el sistema no incentive a los adultos mayores a permanecer indefinidamente
en puestos que podrían abrirse a nuevas generaciones.
Establecer una disposición transitoria para que los funcionarios
públicos mayores de 70 años que cumplan determinadas condiciones puedan
solicitar un recálculo de su jubilación a cambio de retirarse definitivamente
del puesto. No se trata de expulsarlos. Esto debe ser completamente voluntario.
Se trata de crear un incentivo real al retiro y permitir el relevo
generacional.
También incorporar un ajuste automático de las pensiones cada dos años,
utilizando una fórmula objetiva vinculada a la inflación acumulada y al
crecimiento del ingreso per cápita, definida de forma que preserve el poder
adquisitivo de los jubilados y sea fiscalmente sostenible. Así cada aumento
dejaría de depender de una negociación política.
¿Y LA MINA?
Sobre la mina, el Estado debe actuar con firmeza, pero dentro del marco
de la ley. Si existen activos, minerales, concentrados, equipos o bienes cuya
propiedad, explotación o comercialización esté en disputa, las autoridades
deben asegurar físicamente las instalaciones y realizar una auditoría completa
e independiente.
Debe determinarse cuánto cobre, oro, plata y otros minerales fueron
extraídos y comercializados sin contrato, a fin de demandar su devolución al
estado propietario de esos minerales o el pago correspondiente a su valor en el
mercado. Según cifras publicadas por la empresa transnacional se trata de un
monto superior a los $12 mil millones que debemos recuperar. Ese monto es superior
a todo lo invertido por la empresa.
El estado debe ocupar las instalaciones tal como lo hizo con Panama Port
e instalar una empresa administradora ajena al conflicto, para preservar los
bienes hasta tanto los tribunales establezcan los finiquitos, siempre con
estricto apego a la ley, a fin de que se determine las medidas para recuperar
nuestro dinero.
UNA CONSTITUYENTE PARA VOLVER A DISEÑAR EL ESTADO
Finalmente, Panamá necesita revisar su arquitectura institucional.
Propongo una Constituyente paralela representativa que no interrumpa el
funcionamiento de las instituciones existentes y que tenga un mandato concreto:
seis meses para presentar una propuesta de nueva Constitución.
La discusión debería incluir separación real de poderes, funcionamiento
de la Asamblea, administración de justicia, descentralización, contratación
pública, transparencia, régimen electoral, educación, seguridad social y
mecanismos efectivos de rendición de cuentas. Después, el país decidiría
mediante referéndum con los mecanismos democráticos correspondientes, si adopta
o rechaza esa propuesta.
PLANIFICAR Y EJECUTAR
Todo esto parece mucho. Lo es. Porque Panamá lleva demasiado tiempo
administrando problemas en lugar de construir futuro. Tren. Metro. Agua.
Puertos. Gasoducto. Educación. Inteligencia artificial. Pensiones. Empleo
juvenil. Instituciones. Nada de esto debe verse como proyectos separados. Son
piezas de una misma estrategia.
Si Panamá quiere aprovechar la ventaja de crecimiento que hoy señala el
Banco Mundial, tenemos que utilizar estos años para construir la economía de
los próximos cincuenta. No podemos seguir celebrando que crecemos 4% mientras
esperamos que el desarrollo aparezca por generación espontánea.
Una Estrategia Nacional a 50 años debe elaborarse con las mejores mentes
y los sectores más representativos de nuestro país.
El
desarrollo se planifica. Se financia. Se construye. Y después se defiende.
FUENTES
1. Banco
Mundial. Panorama Económico de América Latina y el Caribe: Aprovechando la
transición de la IA. Octubre de 2026. Fecha de corte de datos: 23 de septiembre
de 2026.
2. Banco Mundial, World
Development Indicators. PIB per cápita e indicadores comparativos de Panamá,
Costa Rica, Chile y Uruguay. https://data.worldbank.org/
3. Instituto
de Estadística de la UNESCO, difundido por el Banco Mundial. Gasto público en
educación como porcentaje del PIB. Indicador SE.XPD.TOTL.GD.ZS.
https://data.worldbank.org/indicator/SE.XPD.TOTL.GD.ZS
4. Instituto
Nacional de Estadística y Censo (INEC), Contraloría General de la República de
Panamá. Estadísticas de inversión extranjera directa 2021-2024.
https://www.inec.gob.pa/
5. Banco
Central de Costa Rica. Estadísticas de inversión directa por actividad
económica. https://gee.bccr.fi.cr/
6. Banco
Central de Chile. Estadísticas de inversión extranjera directa y balanza de
pagos. https://www.bcentral.cl/
7. Banco
Central del Uruguay. Estadísticas de inversión extranjera directa.
https://www.bcu.gub.uy/
8. Banco
Mundial, Poverty and Inequality Platform y fichas país. Líneas internacionales
de pobreza de US$8.30 diarios y pobreza extrema de US$3.00 diarios, PPA de
2021. https://pip.worldbank.org/
9. Cámara de
Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá. IX Informe de Calidad de Vida de
Panamá, ¡Cuéntame! y Estudio de Percepción Ciudadana realizado por Gallup de
Panamá, septiembre de 2026.
https://www.panacamara.com/cciap-presenta-el-ix-informe-de-calidad-de-vida-de-panama-cuentame-avances-y-brechas-estructurales/
10. SENACYT.
Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial de Panamá 2026-2036 (IA 2036).
https://www.senacyt.gob.pa/en/gabinete-aprueba-la-estrategia-nacional-de-inteligencia-artificial/
y https://iapanama.gob.pa/
11. IA 2036 /
SENACYT. Pilar de Capital Humano y Desarrollo de Fuerza Laboral. https://iapanama.gob.pa/pilares/capital-humano
12. EL BLOG
DE FELIPE ARGOTE
http://www.elblogdefelipeargote.net/2026/09/el-desempleo-bajo-pero-el-empleo-tambien.html
13. ECONOMÍA
EN 10 MINUTOS O MENOS https://www.youtube.com/@economia1012