Por: Felipe Argote
El erudito lingüista costarricense Fernando Diez de Losada,
desarrolla muy inteligentemente en su artículo “La inocentada del millardo”,
una crítica a la introducción en español del término millardo por la real
academia española de la lengua, a solicitud del ex-presidente venezolano Rafael
Caldera. La intención era evitar la confusión entre billones y miles de millones en donde los que hablamos
y escribimos en español no tenemos mayor culpa.
Realmente este entuerto es responsabilidad de los ingleses
ya que estos isleños históricamente establecieron, al igual que la gran mayoría
de los países europeos que de millones se pasa a miles de millones y luego a
billones. Sin embargo en el siglo XVII una corriente de matemáticos ingleses,
sin que sapa la razón de fondo decidió saltarse los miles de millones y pasar
directamente a billones. Esto no tuvo mayor inserción en la sociedad inglesa
pero si lo tuvo en sus excolonias norteamericanas que lo tomaron como bueno y
lo aplican desde entonces en la América anglosajona. Los británicos rápidamente
volvieron a los miles de millones, no así los norteamericanos. Dada la
influencia norteamericana sobre Inglaterra a partir de la segunda guerra
mundial la sociedad inglesa inicio a convivir con ambos sistemas por lo que la
confusión fue y sigue siendo algo habitual. Finalmente en 1974 los ingleses
optaron por saltarse los miles de millones mediante ley.
Sin embargo el resto de Europa y Latinoamérica, con la
excepción de Turquía y Grecia en Europa y Brasil en Latinoamérica, hemos
seguido con el lógico sistema de pasar de millones a miles de millones tal como
pasamos de miles a cientos de miles y no pasamos de miles a millones
directamente.
Aquí es donde aparece el ex presidente Caldera y la
fabulosa academia española de la lengua. La misma que aceptó el término
cantinflada como payasada y aguas para decir cuidado, para contentar a los
mexicanos que tenían la desaseada costumbre de tirar el contenido de las
bacinillas por el balcón y gritaban ¡aguas! como una extraña forma de consideración
con los transeúntes que caminaban por las callejuelas, para que tuvieran el
tiempo de ponerse a resguardo de la lluvia de excretas.
Caldera y la augusta academia introduce el término
millardo a permuta de miles de millones, a su juicio porque es fácil pasar de
millonarios a billonarios, no porque resultase penoso hablar de alguien que de millonario
pasó a miles de millonario. Criterio ingenuo porque se puede decir en cambio
multimillonario ya que no existe ningún billonario sobre la tierra pues los más
ricos apenas cuentan con decenas de miles de millones y no centenares de miles
de millones.
Algunos simplemente utilizan el anglicismo y hablan de
billones en español como si se trataran
de miles de millones. El término
correcto en español es miles de millones y que los norteamericanos e ingleses,
como dice el lingüista Diez Losada que enderecen su entuerto. ¿Cómo es posible
que no existan los thousand of million pero si los thousand of billions?
En el mundo existen 7,000 millones de habitantes no siete
billones. El PIB de Panamá es de cuarenta y siete mil millones de dólares no de
47 billones de dólares. Estados Unidos tiene un PIB de 17 billones no 17 mil
billones.
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