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28 de junio de 2026

HERRAMIENTA PARA MEDIR LA EFICIENCIA DE LOS TÉCNICOS DE CONCACAF

 

Por el Profesor Felipe Argote Economista y Especialista en Finanzas

Panamá, como país subdesarrollado, toma decisiones por impulso. Especialistas en fútbol afirman en redes que Christiansen debe quedarse o debe irse en función de si creen o no que Kadir iba a meter los goles que no metió Fajardo y Waterman.

Si embargo, se sorprenderían al conocer que en el mundo existen herramientas para tomar decisiones más sofisticadas. Estas son utilizadas por las potencias como USA, Alemania, Inglaterra, Francia, etc.  En nuestro país, en el mejor de los casos, se pone en una hoja de Excel las cosas buenas en una columna y las malas en otras y dependiendo de cuál sea la columna más larga se toma la decisión final. Muy artesanal.

En mi fase existencial de devolver al país algo de lo mucho que me ha dado a mí y a mi familia al brindarme una educación que yo no hubiera podido pagar, regalo a la Federación Panameña de Futbol (FEPAFUT) esta herramienta que mide la eficiencia de las inversiones de las federaciones en los técnicos de CONCACAP de los países más importantes a fin de conocer cuál ha sido la decisión más eficiente en función de los logros de sus selecciones. Espero que les sea útil.

En el análisis macroeconómico y en la evaluación de la rentabilidad corporativa, inyectar capital masivo no garantiza automáticamente el éxito. Para que un proyecto escale verdaderamente, pasando de un simple emprendimiento deportivo a una organización estructurada y altamente competitiva, se requiere aplicar inteligencia operativa y establecer flujos de trabajo eficientes.

Así como evaluamos el balance fiscal o el impacto de la inversión extranjera directa en una economía, en el fútbol regional debemos ser capaces de medir el retorno real de las costosas nóminas técnicas. No basta con saber qué selección tiene mayores ingresos; la pregunta fundamental es: ¿quién está administrando mejor sus recursos?

Para responder a esto, estructuramos una herramienta de medición cuantitativa que cruza los presupuestos operativos con los resultados tangibles en la cancha.

La Herramienta: El Índice de Retorno de Inversión Deportiva (IRD)

El Índice de Retorno de Inversión Deportiva (IRD) es un indicador financiero diseñado para medir la eficiencia del gasto de las federaciones. Su objetivo es calcular el costo de adquisición de logros deportivos; es decir, cuántos dólares paga una federación por cada punto de rendimiento obtenido.

Fórmula de cálculo:

IRD = Salario Anual del director técnico (USD) / Suma de Puntos de Rendimiento (2022-2026)

Nota: Un IRD más bajo indica una mayor eficiencia presupuestaria. La federación está comprando más éxito por menos dinero.

Ponderación de Rendimiento (El valor de los resultados):

Para estandarizar los logros de los últimos cuatro años, asignamos un peso numérico a los hitos competitivos clave que marcan el ciclo hacia el Mundial 2026:

  • Copa del Mundo 2022: Octavos de Final (10 pts), Fase de Grupos (5 pts).
  • Copa América 2024: 4to Lugar (10 pts), Cuartos de Final (7 pts), Fase de Grupos (2 pts).
  • Copa Oro (2023): Campeón (8 pts), Finalista (5 pts).
  • Nations League (2023-2025): Campeón (5 pts), Finalista (3 pts), Cuartos de Final (2 pts).


Nota metodológica: Para mantener el modelo enfocado en la eficiencia de logros destacados, la Fase de Grupos de la Copa América solo sumó 2 puntos como valor base (aplicado a Costa Rica), pero en el caso de México y EE. UU. no se contabilizó como un "logro" que justifique sus niveles de inversión, reflejando el fracaso deportivo que representó para sus estructuras caer en esa ronda.

El cuadro abunda en información de la eficiencia de Panamá. Como puede verse, si no tomáramos en cuenta los 10 puntos que pierde Panamá por no ir al mundial de Qatar la puntuación estaría muy por encima de todos los demás países y la eficiencia de la labor de Thomas Cristiansen estaría doblando al resto de los miembros de CONCACAF. Lo incluí porque me pareció responsable castigar el no haber asistido a esta cita mundialista, aunque personalmente considero que no teníamos equipo para asistir.

Los Resultados: Presupuesto vs. Eficiencia Al aplicar el IRD a los principales proyectos deportivos de la región, ordenados desde la nómina más cara hasta la más económica, obtenemos la siguiente radiografía financiera:

Análisis de los Resultados

La tabla revela tres realidades operativas muy distintas dentro de CONCACAF, demostrando que el tamaño de la inversión no siempre se alinea con la eficiencia del retorno:

1. La Élite del Gasto y el Déficit de Eficiencia (EE. UU., México, Canadá)

Las tres naciones norteamericanas operan con presupuestos globales, asumiendo nóminas superiores a los 2.5 millones de dólares.

  • Estados Unidos es el caso más extremo. Tienen el mayor rendimiento bruto (20 puntos), pero asumen un costo operativo colosal ($325,000 por punto) al pagar tarifas del mercado europeo por Mauricio Pochettino. Están sacrificando la rentabilidad financiera a corto plazo para forzar un impacto estructural en su mundial como locales.
  • Canadá, por su parte, muestra el mejor punto de equilibrio entre los grandes presupuestos. Su inversión reciente se justificó de inmediato gracias a los 10 puntos inyectados por su cuarto lugar en la Copa América, bajando su costo de eficiencia a $155,000 por punto.
  • México asume una nómina pesada ($2.9 M) que actúa más como un "impuesto de estabilización". Están pagando una prima alta para corregir deficiencias gerenciales pasadas frente a una inflación en sus resultados deportivos.

2. La Excelencia en la Gestión Fiscal (Panamá y Costa Rica)

Aquí encontramos a los verdaderos ganadores del indicador de rentabilidad.

  • El modelo de Panamá es un caso de estudio en eficiencia operativa. Operando con una fracción del presupuesto de sus vecinos del norte, mantiene una regularidad impecable en instancias decisivas (15 puntos acumulados). Su costo por punto se desploma a apenas $56,000. Es la demostración empírica de que un proyecto bien estructurado y con visión a largo plazo supera a las inyecciones de capital reaccionarias.
  • Costa Rica presenta un IRD atractivo ($85,000), pero su modelo alerta de una tendencia a la baja, ya que el grueso de su capital deportivo (puntos) es heredado del Mundial 2022 y requiere renovación inmediata para mantener la viabilidad del indicador.


3. La Trampa del Presupuesto Bajo (Honduras y El Salvador)

El análisis de estos dos países rompe el mito de que "gastar poco es ahorrar".

  • Honduras mantiene un salario conservador, pero la carencia de hitos importantes (ausencia en rondas finales de torneos) hace que sus escasos 2 puntos salgan sumamente caros ($250,000 cada uno).
  • El Salvador representa el déficit total. Aunque su gerente deportivo (DT) tiene la nómina más baja de la región ($300,000), el retorno ha sido nulo. Matemáticamente, cuando los puntos de rendimiento son cero, el costo de eficiencia es infinito. Cualquier cantidad invertida, por pequeña que sea, es un gasto sin retorno estructural. 

Conclusión

La economía del fútbol en CONCACAF confirma un principio fundamental de la gestión de empresas: la escalabilidad no se logra simplemente gastando más, sino invirtiendo con estrategia. Mientras las potencias del norte absorben altísimos costos operativos buscando asegurar su hegemonía comercial y deportiva, modelos de altísima eficiencia como el de Panamá demuestran que la inteligencia táctica y la continuidad estructural ofrecen el mejor retorno de inversión del mercado. Este análisis exclusivamente financiero no toma en cuentas aspectos deportivos en que los expertos pueden aportar mejor que yo. En el momento de la pasión por la victoria o la depresión por la derrota ocasionalmente no se toma en cuenta que si el país no cuenta con suficientes deportistas de elite que juegan en primeras divisiones en Europa, sin importar la capacidad del técnico, no podremos lograr títulos.

Esto no contradice que todos los panameños y panameñas tienen el derecho de opinar sobre el técnico y los jugadores lo que mejor les parezca, siempre que lo hagan en el marco del respeto, por la dignidad de quienes no llegaron a esa selección porque se sacó su número de un cartucho sino por un gran esfuerzo de quienes en su totalidad vienen de las peores condiciones para el deporte y con ayuda cero del estado. En muchos casos éstos deportistas sufrieron persecución de quienes deben ser sus puntos de apoyo por jugar al fútbol. Nunca olvido al gran defensor Edgardo Fariñas, cuando al ser entrevistado tras ser contratado en un equipo europeo. Le mandó saludos a su profesora, quien le insistía que dejara de perder el tiempo jugando fútbol. Ahora gana 10 o más veces su salario.

Elaborado por el Profesor Felipe Argote con ayuda de Inteligencia Artificial Claude(Anthropics), ChatGPT, Gemini, NotebookLM, Manus(Meta), DeepSeek y Copilot




26 de junio de 2026

LA ESTAFA DEL CEPANIM

 


Por el Profesor Felipe Argote

La historia se repite, pero esta vez con un matiz de cinismo que raya en la desfachatez. El caso del CEPANIM, ese Certificado de Pago Negociable por Intereses por Mora, se ha convertido en un monumento a la injusticia financiera y a la condescendencia burocrática. Los jubilados panameños, quienes esperaron décadas por lo que legítimamente les correspondía, ahora son tratados como analfabetos económicos por los mismos "expertos" que diseñaron este esquema leonino.

El origen del CEPANIM se remonta a una deuda del Estado, generada por intereses no pagados sobre los décimos tercer mes retenidos entre 1972 y 1983. Una deuda que, por mandato de la Corte Suprema de Justicia, debía ser honrada. Sin embargo, la forma en que se ha estructurado su pago es una afrenta a cualquier principio básico de las finanzas

El 15 de enero de 2026 el presidente José Raúl Mulino sancionó la Ley 506, que ordena pagar los intereses por mora derivados de la retención de la segunda partida del décimo tercer mes de los años 1972 a 1983, un reclamo histórico de unos 400 mil jubilados y pensionados panameños obligado por la Corte Suprema de Justicia y una votación unánime de la Asamblea Nacional de Diputados. El instrumento elegido fue el Certificado de Pago Negociable por Interés por Mora —el CEPANIM— como el cierre de una deuda de más de cuatro décadas.

Hay un problema: el diseño técnico del CEPANIM reproduce, con otro nombre, el mismo mecanismo de despojo que dice estar corrigiendo. Y los funcionarios que diseñaron ese mecanismo lo saben con precisión actuarial, mientras salen a los medios a sugerir que el reclamo de los jubilados es producto de su desconocimiento financiero.

EL PROBLEMA EN TRES FASES

Primero. El CEPADEM —capital más 3% de interés solo entre 1972 y 1983— se pagó sin reconocer jamás el interés por la mora en que incurrió el propio Estado al tardar décadas en pagar. o sea que nunca pagó los intereses entre 1983 y 2017. El CEPANIM nace, en teoría, para corregir esa omisión.

Segundo. El cálculo del CEPANIM se hizo con interés simple, no compuesto, y solo hasta el año 2017. Esto no es una interpretación mía: el propio diseño oficial reconoce que el CEPADEM incluía el pago del capital y de los intereses al 3%, mientras que el CEPANIM contempla únicamente los intereses por mora generados hasta 2017. Es decir, el reloj de la mora se detuvo en 2017, hace años por decreto, no porque la deuda se haya pagado ese año.

Tercero. El pago real no ocurre en 2017, ni en 2018, ni en 2020: ocurre en 2026, mediante certificados negociables con fechas de vencimiento escalonadas que se extienden hasta 2032. El Estado, entonces, comete el mismo pecado que está pagando por corregir —diferir una obligación sin compensar el tiempo transcurrido— pero ahora dentro del propio instrumento que se supone repara el primer diferimiento.


POR QUÉ EL INTERÉS SIMPLE ES, DE POR SÍ, UN SUBSIDIO DEL JUBILADO AL ESTADO

El interés simple ignora que el dinero no cobrado deja de producir rendimiento sobre sí mismo. Sobre un horizonte de 30 o 40 años, la diferencia entre interés simple y compuesto no es marginal: es la diferencia entre reconocer una deuda y reconocer una fracción de ella.

Tomemos un ejercicio puramente ilustrativo, no el cálculo real de ningún beneficiario específico. Si el Estado retuvo B/.1,000 en 1980 y los liquida 37 años después:

Método

Fórmula

Interés reconocido

Simple (3% anual)

1,000 × 0.03 × 37

≈ B/.1,110

Compuesto (3% anual)

1,000 × (1.03³⁷ − 1)

≈ B/.1,985

El interés compuesto casi duplica el simple en ese horizonte. Cualquier especialista en finanzas conoce esta diferencia porque es la primera fórmula que se enseña en un curso de valor del dinero en el tiempo en su primer año de economía o de licenciatura en finanzas. elegir interés simple para una deuda de cuarenta años no es un descuido: es una decisión que reduce el pasivo del Estado a costa del jubilado.

EL SEGUNDO DIFERIMIENTO: PAGAR 2026 CON LA CALCULADORA DE 2017

Aun aceptando —sin conceder— que el cálculo se hiciera correctamente hasta 2017, el Estado siguió sin pagar durante nueve años más. Esos nueve años de mora adicional no generan, en el diseño actual, ni un centavo de interés reconocido. El jubilado financia al Estado dos veces: la mora original (1972-2017) y la nueva mora silenciosa (2017-2026), esta última invisibilizada porque el certificado se calculó y emitió con fecha de corte fija.

EL TERCER DIFERIMIENTO: PAPEL POS-FECHADO Y EL SUPUESTO "ROBO" DEL BANCO

Aquí está la parte que los funcionarios no quieren explicar. El CEPANIM no se entrega como efectivo disponible de inmediato: se entrega como certificados con vencimientos que llegan hasta 2032. Quien necesita liquidez hoy —y la mayoría de los jubilados beneficiarios septuagenarios y octogenarios la necesita, porque para eso reclamaron el pago— tiene que vender o descontar ese certificado en un banco antes de su vencimiento porque saben que muchos no estarán en este planeta dentro de 6 años.

Cuando un banco descuenta un instrumento post-fechado, no está cobrando un capricho: está aplicando la tasa de interés de mercado al tiempo que falta para el vencimiento. Si la tasa de referencia del mercado panameño está en torno al 5% anual, el valor presente de un certificado que vence dentro de seis años (2026 a 2032) es:

Valor presente = Valor nominal ÷ (1.05)⁶ ≈ Valor nominal × 0.746

Es decir, un descuento de aproximadamente 25% frente al valor facial. El 23% que los jubilados denuncian que "el banco les quita" no es una anomalía bancaria ni una señal de que no entienden el sistema financiero: es, casi al centavo, la huella aritmética del costo que el propio Estado se negó a reconocer dentro del certificado.

El banco está haciendo matemática financiera elemental y correcta. El problema no es el banco: es que el Estado emitió un instrumento con vencimiento futuro sin incorporarle un cupón o un factor de actualización a tasa de mercado que compensara exactamente esa espera. Al no hacerlo, trasladó el costo financiero —que le corresponde a quien retrasó el pago— hacia el eslabón más débil de la cadena: el jubilado que no puede esperar hasta 2032 para comer. Aunque tratándose no de un banco privado sino del Banco Nacional el interés que aplica es exagerado porque utiliza la propia plata de los jubilados para pagar el certificado emitido por el estado.


EL ABSURDO DEL DESCUENTO BANCARIO: PRÉSTAMO CONTRA TU PROPIO DINERO

Aquí entra el elemento más escandaloso de esta operación. El Estado no entrega efectivo, sino certificados posfechados que vencen hasta 2032. Para obtener liquidez, el jubilado debe acudir al Banco Nacional, la misma institución que custodia las jubilaciones de esos mismos adultos mayores.

Desde una perspectiva financiera técnica, esto no es un préstamo de riesgo; es una pignoración. El banco tiene el dinero de la jubilación y tiene el certificado del Estado como garantía. El riesgo para el banco es cero. En cualquier mercado financiero serio, un préstamo garantizado por un plazo fijo o fondos propios (como lo es en la práctica este certificado para el Banco Nacional) conlleva una tasa de interés mínima, usualmente entre el 1% y el 2%.

¿Cómo se justifica entonces un descuento que llega al 23% o 26%? Es un abuso de posición dominante. El banco está cobrando tasas de préstamo de consumo personal a una operación que tiene garantía soberana y custodia de fondos. Es cobrarle al jubilado un interés de mercado abierto por prestarle su propio dinero.

CASO PRACTICO JUBILADO CON B/.1,000 RETENIDOS EN 1983

Antes de los números, dejo explícitos los supuestos:

  • Supongamos un Capital retenido en 1983 de B/.1,000
  • Tasa legal del CEPADEM: 3% anual (es la tasa oficialmente documentada para este instrumento)
  • Fecha real de pago del CEPADEM: 2017 (34 años después), sin reconocer interés
  • Fecha real de pago del CEPANIM: 2026 (43 años después), calculado con interés simple y congelado en 2017
  • Tasa bancaria de los cheques posfechados: 5% anual, vencimiento hasta 2032 (6 años más para simplificar)

Si el MEF tiene una tasa de mora oficial distinta al 3%, los resultados se ajustan proporcionalmente, pero la estructura del argumento no cambia.

Paso 1 — CEPADEM: lo correcto vs. lo pagado en 2017

Fórmula

Monto

CEPADEM correcto (compuesto, 1983→2017)

1,000 × (1.03)³⁴

B/.2,731.95

CEPADEM realmente pagado en 2017

capital sin interés

B/.1,000.00

Pérdida ya consolidada en 2017 para jubilados

B/.1,731.95

Paso 2 — CEPANIM: lo correcto vs. lo real

Fórmula

Monto

Total justo en 2026 (capital + interés compuesto continuo, 1983→2026, 43 años)

1,000 × (1.03)⁴³

B/.3,565.63

CEPANIM que correspondería pagar en 2026 (descontando lo ya recibido en 2017)

3,565.63 − 1,000

B/.2,565.63

CEPANIM que realmente se calcula y emite (simple, congelado en 2017)

1,000 × 0.03 × 34

B/.1,020.00

Aquí ya se ve la primera brecha enorme: el certificado que debería valer B/.2,565.63 se emite por apenas B/.1,020.00 — menos del 40% de lo correcto, solo por usar interés simple y cortar el reloj en 2017.

Paso 3 — El cheque posfechado (vencimiento 2032)

El CEPANIM de B/.1,020 no se cobra en efectivo en 2026: se entrega como certificado con vencimiento hasta 2032. Si el jubilado necesita liquidez hoy y lo descuenta en el banco a la tasa de mercado del 5% compuesto a 6 años:

Descuento = 1 − 1/(1.05)⁶ ≈ 25.4%

Efectivo recibido hoy por el CEPANIM = 1,020 × (1 − 0.254) ≈ B/.761.15

Comparación final: lo que debería tener en el bolsillo vs. lo que tiene

Monto

Total justo en 2026 (todo compuesto correctamente, sin necesidad de descuento)

B/.3,565.63

Total real en efectivo en 2026 (B/.1,000 recibidos en 2017 + B/.761.15 del CEPANIM descontado en banco)

B/.1,761.15

Brecha

B/.1,804.48

Porcentaje efectivamente recibido

≈ 49.4%

Con un caso concreto y verificable: por cada dólar que el Estado realmente debe, el jubilado recibe 49 centavos. La mitad de la deuda se la come, en partes casi iguales, el diseño del cálculo (interés simple, corte en 2017) y el descuento bancario sobre papel no indexado.

CONCLUSIÓN: UNA DEUDA FINANACIERA NO SE SALDA CON ASTUCIA

Es indignante ver a especialistas financieros presentar a los jubilados como personas "confundidas". El jubilado no está confundido; está indignado porque sabe que le están pagando una deuda vieja con moneda devaluada y papeles a futuro, y que para colmo, el banco del Estado le cobra un peaje excesivo por su propio dinero.

Una deuda social no se salda con fórmulas matemáticas convenientes para el deudor. Se salda con cifras calculadas en forma precisa. Si el Estado pagó tarde, debe asumir el costo de su propia ineficiencia. Entregar certificados posfechados con intereses simples calculados a medias y permitir descuentos bancarios abusivos no es "cumplir con los jubilados", es simplemente otra forma de burlarse de quienes esperaron toda una vida para recibir lo que les pertenece. La justicia financiera no es un favor, es un deber; y en el caso del CEPANIM, el Estado panameño sigue en mora.

Lo más grave no es el error de diseño —es corregible—. Lo grave es la estrategia comunicacional que lo acompaña. Los mismos especialistas que calculan tasas de descuento, valor presente neto y curvas de rendimiento todos los días salen ante cámaras a sugerir que la queja de los jubilados por el "23% que les quita el banco" es producto de la ignorancia o falta de educación financiera.

No lo es. Es exactamente lo contrario: es el jubilado promedio detectando, con su propio bolsillo como instrumento de medición, que algo en el cálculo no cierra. Quien no entiende —o pretende no entender— es el funcionario que conoce la fórmula de descuento compuesto y decide no aplicarla a favor del beneficiario.

UN ASUNTO IDEOLOGICO

El problema es que los gobernantes están convencidos de que le están dando un obsequio a los jubilados y deben agradecerles por ser tan magnánimos al entregarle esa limosna. Aunque ellos mismos seguramente son beneficiarios de los CEPANIM $1,000 O $2,000 que recibirían no cubren los grandes negocios que pueden hacer parientes, padrinos, compadres, copartidarios y amiguetes con los millones que suma lo que le quitan a los jubilados

LO QUE CORRESPONDERÍA TÉCNICAMENTE

  1. Recalcular el CEPANIM con interés compuesto, no simple, consistente con la naturaleza de mora de largo plazo de la obligación original.
  2. Extender el cálculo hasta la fecha efectiva de pago (2026), no hasta 2017. Todo año adicional de demora del Estado es, por definición, mora nueva y debe generar interés.
  3. Indexar el valor de los certificados post-fechados a la tasa de referencia bancaria vigente (compuesta), de modo que su valor presente al momento del cobro sea equivalente a recibir el efectivo en 2026, y no penalice a quien no puede esperar hasta 2032.
  4. Publicar la nota técnica de cálculo del MEF y la Contraloría, con la metodología y la tasa utilizadas, sometida a revisión actuarial independiente. Una deuda reconocida por la Corte Suprema de Justicia merece transparencia metodológica, no solo un anuncio presidencial.
  5. Habilitar el redescuento de los certificados directamente en el Banco Nacional a la misma tasa que el Estado debería haber reconocido, evitando que el costo financiero de la mora termine, una vez más, en el bolsillo del jubilado.

El reclamo de los pensionados no nace de la confusión. Nace de una intuición correcta que la aritmética confirma: el Estado diseñó un instrumento para pagar una deuda histórica usando precisamente las herramientas —interés simple, fecha de corte arbitraria, papel sin indexación— que permiten pagar menos de lo que realmente se debe.


Elaborado por el Profesor Felipe Argote con ayuda de Inteligencia Artificial Claude (Anthropic), Manus, Gemini, ChatGPT y NotebookLM





9 de junio de 2026

UNO DE CADA CUATRO JUGADORES JUEGA PARA UN PAIS QUE NO ES EL SUYO



Por el Profesor Felipe Argote

Economista |  www.elblogdefelipeargote.net

Junio 2026

Permítame hacerle una pregunta incómoda antes de que empiece el Mundial de la FIFA 2026: cuando Argelia enfrente a Marruecos en este torneo, ¿estará usted viendo un clásico del fútbol africano, o estará viendo un partido entre dos equipos compuestos mayoritariamente por hombres que nacieron, crecieron y se formaron como futbolistas en los suburbios de París, Madrid, Bruselas y Ámsterdam?

La respuesta, me temo, es lo segundo. Y eso debería incomodarnos a todos.

I. Los números que nadie quiere discutir

Cuando se cerraron las listas oficiales para el Mundial 2026, un dato histórico pasó casi desapercibido entre el ruido mediático: por primera vez en la historia de una Copa del Mundo, 289 jugadores —el 23.2% de todos los convocados— competirán bajo una bandera diferente a la del país donde nacieron. Eso frente al 16.5% registrado en Qatar 2022: un incremento del 40% en un solo ciclo mundialista.

Pero hay un dato dentro de ese dato aún más revelador: la abrumadora mayoría de esos 289 jugadores nació en Europa. Más específicamente, nacieron en cinco países —Francia, Países Bajos, Inglaterra, Alemania y España— y representarán, con distintas camisetas, a selecciones de África, el Caribe, Asia y América.

Países europeos exportadores de jugadores al Mundial 2026

País europeo de nacimiento

Jugadores en otras selecciones

Francia

113

Países Bajos

42

Inglaterra

24

Alemania

23

España

11

Bélgica

11

Suiza

6

Portugal

4

Italia

3

Otros europeos

~6

TOTAL

~243

Dicho de otra manera: de los 289 jugadores que competirán bajo bandera ajena, aproximadamente 243 nacieron en territorio europeo — el 84% de todos los casos. Europa no es solo el mayor exportador de talento futbolístico del planeta. Es, con enorme distancia, el único exportador que realmente importa en términos estadísticos.

II. Francia: el caso más extremo

Dentro de este fenómeno, Francia merece análisis aparte. Un solo país europeo de 551,000 km² aporta 113 jugadores distribuidos entre más de 15 selecciones distintas. Eso representa el 9.1% de todos los convocados al Mundial, provenientes de un único territorio.

La distribución por selección revela la geografía de la diáspora poscolonial francesa: Argelia recibe 13, Haití 12, Marruecos 11, Senegal 10, Costa de Marfil 9, Cabo Verde 8, Túnez 7, Qatar 6, la República Democrática del Congo 12, Ghana 3, Canadá 3 y Suiza 3. No son coincidencias: son las rutas históricas de la migración, codificadas en las nóminas de los equipos nacionales.

El capitán de Argelia, Riyad Mahrez, nació en Sarcelles, a 15 km del centro de París. El portero de Senegal, Édouard Mendy, es de Normandía. Kalidou Koulibaly nació en Saint-Dié-des-Vosges, en el noreste de Francia. Hannibal Mejbri se formó en el AS Mónaco y Manchester United, pero nació en Brest.

Cuando Argelia juegue su primer partido del torneo, no habrá un solo jugador en su once titular que haya aprendido a patear un balón en las calles de Argel.

III. Países Bajos y Curazao: la selección fantasma

Si Francia representa el caso más voluminoso, el caso más emblemático —y más perturbador— lo protagonizan los Países Bajos y su relación con Curazao. La pequeña isla caribeña de 444 km² y 185,000 habitantes clasificó por primera vez en su historia a una Copa del Mundo. Un logro que merece reconocimiento. Pero la naturaleza de ese logro exige una mirada crítica.

De los 26 convocados por Curazao al Mundial 2026, 25 nacieron en los Países Bajos. El único jugador nativo de la isla, Tahith Chong, se mudó de niño a Rotterdam para desarrollarse en las academías del Feyenoord. En la práctica, la selección nacional de Curazao es una franquicia deportiva del sistema de formación holandés.

"Siendo realista, no tenía posibilidades de jugar para la selección holandesa. Vi a muchos jugadores de mi edad jugar ya en la selección, pero yo no tuve la oportunidad de ser convocado." — Juninho Bacuna, selección de Curazao.

No hay misterio ni conspiración. Solo el mercado funcionando con perfecta lógica: los jugadores que no caben en una selección europea de primer nivel se convierten en titulares indiscutibles de una selección del Caribe o de África. El entrenador de Curazao, el holandés Dick Advocaat (78 años), lo diseñó deliberadamente así: identificó jugadores con raíces curazoleñas que habían pasado por academias neerlandesas pero tenían pocas probabilidades de llegar al equipo mayor de los Países Bajos. El resultado es un equipo técnicamente competitivo que plantea una pregunta filosófica sin respuesta fácil: ¿qué representa exactamente esa camiseta?

IV. España, Bélgica, Alemania e Inglaterra: los otros exportadores

Francia y Países Bajos concentran el grueso, pero no son los únicos exportadores. La lista es más larga de lo que se suele reportar:

        España (11 jugadores): Achraf Hakimi (Madrid → Marruecos), Brahim Díaz (Marruecos), Chadi Riad (Marruecos), Álvaro Fidalgo (Oviedo → México), Nico Paz (Tenerife → Argentina).

        Alemania (23 jugadores): concentrados en Bosnia-Herzegovina —Sead Kolašinac, Ermedin Demirovic, Dženis Burnić— reflejando la gran emigración de posguerra hacia la RFA.

        Inglaterra (24 jugadores): Erling Haaland (Leeds → Noruega), Aaron Wan-Bissaka (naturalizado congoleño en 2025), Angus Gunn (Norwich → Escocia).

        Bélgica (11 jugadores): principalmente hacia RD Congo —Noah Sadiki, Théo Bongonda— y Marruecos, incluyendo al talentoso Bilal El Khannouss del Leicester City.

El patrón es claro en todos los casos: los jugadores que no logran competir por un puesto en las grandes selecciones europeas redirigen su carrera internacional hacia los países de origen de sus familias, donde son figuras indiscutibles y estrellas nacionales.

V. Las selecciones más dependientes de Europa

Selecciones con mayor número de jugadores nacidos en Europa

Selección

Jugadores nacidos en Europa

Principal fuente

Curazao

25

Países Bajos (25)

RD Congo

20

Francia (12), Bélgica (5), Inglaterra (2), Suiza (2)

Marruecos

19

Francia (11 nacidos allí), España (6)

Bosnia-Herzegovina

17

Alemania (4), Austria (3), Suiza (3)

Argelia

16

Francia (13)

Haití

16

Francia (12)

Senegal

10

Francia (10)

Costa de Marfil

9

Francia (9)

Cabo Verde

8

Francia (8), P. Bajos (5)

Túnez

7

Francia (7)

Hay que detenerse en el caso de Marruecos: los marroquíes no dependen de un solo país europeo, sino que diversifican entre Francia, España, Bélgica y Países Bajos. El resultado fue visible en Qatar 2022, cuando llegaron a las semifinales con un plantel donde apenas cuatro jugadores habían nacido en suelo marroquí.

VI. La trampa del argumento sentimental

Anticipo la objeción. Ya la escucho: "Profesor, esos jugadores tienen raíces en sus países de origen. Sus padres o abuelos emigraron a Europa. Tienen derecho a elegir su selección."

Y tiene razón. Parcialmente. Nadie puede quitarle a Riyad Mahrez su condición de argelino por herencia, por cultura familiar, por identidad emocional. El fútbol de selecciones siempre ha tenido una dimensión diaspórica, y esa es parte de su riqueza histórica.

Pero hay una diferencia cualitativa entre la diáspora que se incorpora a una selección y una selección que es, en su mayoría, diáspora. Cuando doce de los veintiséis convocados de Haití nacieron en suelo francés, no estamos ante una selección haitiana con jugadores de la diáspora. Estamos ante una selección de franceses con raíces haitianas que no han sido convocados a la selección de su país de nacimiento.

Y hay un elemento adicional que el argumento sentimental no resuelve: la formación. Que Bilal El Khannouss tenga abuelos marroquíes no cambia el hecho de que aprendió a jugar fútbol en las academías del Racing Genk de Bélgica. Que Noussair Mazraoui tenga padres marroquíes no altera la realidad de que fue el Ajax de Ámsterdam quien lo formó durante más de una década. La herencia familiar es real. Pero la deuda futbolística es con Europa, no con el país cuya camiseta viste en el Mundial. Iñaki Williams nació y se formó en el país vasco. Tanto así que su hermano Nico, quien igual que Iñaki juegan para el Athletic de Bilbao es parte de la selección española.

VII. El modelo de negocio que lo explica todo

Para entender este fenómeno en profundidad, hay que entender el modelo económico que lo sustenta. Los clubes de fútbol europeos han construido durante décadas una vasta red de captación de talento joven en África, el Caribe y América Latina. Niños de 12, 13, 14 años son llevados a academias en Europa, donde se forman, se socializan, adoptan el idioma y la cultura del país receptor, y construyen toda su identidad futbolística en suelo europeo.

Cuando ese joven llega a la edad de ser convocado, tiene dos opciones: la selección europea del país donde creció —donde rara vez puede competir— o la selección del país de origen de sus padres o abuelos, donde sí tiene posibilidades reales de protagonismo.

En el caso de Surinam está ubicado geográficamente en Sudamérica, pero por decisión de FIFA jugó la eliminatoria en CONCACAF donde estuvo cerca de clasificar. De darse su clasificación, tendríamos a un equipo sudamericano clasificado por un área que no era la suya con jugadores que no eran surinameses porque solo 3 de los 26 convocados nacieron en Surinam. Algunos confesaron que conocieron Paramaribo cuando llegaron a jugar contra Panamá.

Y aquí la mayor ironía: la FIFA amplió el Mundial a 48 selecciones con el argumento explícito de democratizar el fútbol mundial. Es una narrativa hermosa. Tiene un solo problema: mientras la FIFA ampliaba el torneo hacia la periferia, el mercado real iba en dirección contraria, concentrando cada vez más el talento y la formación en un puñado de países europeos. La democratización geográfica del torneo convive con una centralización creciente del capital humano futbolístico.

VIII. Panamá: la excepción que confirma la regla

En medio de este panorama, me permito destacar un dato que como panameño me llena de orgullo genuino. Panamá es una de apenas ocho selecciones en todo el Mundial 2026 que llega al torneo con un plantel compuesto íntegramente por jugadores nacidos en su propio territorio.

Las otras siete son Brasil, Colombia, Austria, República Checa, Sudáfrica, Arabia Saudita y Suecia. Una lista diversa, pero corta. Ocho de cuarenta y ocho.

Nuestros jugadores aprendieron a jugar fútbol en las canchas de Panamá, con entrenadores panameños, en las ligas panameñas. Eso tiene un valor que va más allá de los resultados deportivos: tiene que ver con la coherencia entre la camiseta y la historia que esa camiseta representa.

IX. Lo que debería cambiar

Hay políticas concretas que podrían comenzar a corregir esta distorsión:

        La FIFA debería establecer reglas más estrictas sobre el período mínimo de residencia en el país de origen antes de poder ser elegible para esa selección.

        Los países de origen deben invertir masivamente en sus propias academias de formación. No pueden seguir exportando talento en bruto y quejarse después de que regresa con otra cultura deportiva.

        Los clubes europeos que capturen talento sub-16 de países en desarrollo deberían estar sujetos a mecanismos de compensación hacia las ligas y federaciones de origen.

        Los criterios de elegibilidad de la FIFA deberían incluir un componente de arraigo verificable —tiempo vivido en el país, formación en ligas locales— y no solo un vínculo sanguíneo genealógico.

        El vínculo sanguíneo no debe sobrepasar más allá de sus padres

        Ninguna selección debe tener mas de un 20% de su plantilla nacida fuera del país que representa.

X. Conclusión: estratificación disfrazada de globalización

El fútbol no es solo un deporte. Es uno de los fenómenos culturales que mejor refleja las asimetrías del sistema internacional: quién tiene recursos para formar talento y quién no, quién exporta personas y quién las recibe, quién define los estándares y quién los sigue.

Cuando vemos que aproximadamente 243 de los 289 jugadores que competirán bajo bandera ajena nacieron en Europa, no estamos viendo simplemente la globalización del fútbol. Estamos viendo, codificada en estadísticas deportivas, la misma lógica que opera en los flujos migratorios, en el comercio internacional y en la distribución global del conocimiento.

La selección de Curazao, compuesta en un 96% por jugadores nacidos en los Países Bajos, es la imagen más honesta de adónde conduce esta lógica llevada al extremo. Y Juninho Bacuna, al explicar su elección sin pretensiones, nos entregó el resumen más preciso de todo el fenómeno: no era elegible para los mejores, así que se convirtió en el mejor de los que quedan.

Eso no es globalización del fútbol. Es estratificación del fútbol disfrazada de globalización.

La pregunta que debemos hacernos —como aficionados, como ciudadanos, como analistas— no es si los europeos terminarán jugando entre ellos con diferentes camisetas. La pregunta es si somos capaces de construir un sistema deportivo internacional que no reproduzca, partido tras partido, torneo tras torneo, las mismas inequidades que decimos querer corregir.

Por ahora, los datos del Mundial 2026 sugieren que la respuesta es no.

XI. El 17 de junio: Panamá frente a once europeos con camiseta de Ghana

Todo lo que se ha expuesto en este artículo deja de ser abstracción estadística cuando miramos un partido concreto. El 17 de junio de 2026, Panamá saldrá al estadio con sus 11 jugadores nacidos en suelo panameño —ninguno que no sea del país canalero— a enfrentarse con lo que oficialmente se llama la selección de Ghana. Digo “oficialmente” porque lo que en realidad cruzará la cancha en sentido contrario es un combinado con una composición muy diferente a lo que el nombre sugiere.

Tomando como base la lista oficial final de 26 jugadores de Ghana publicada por la Ghana Football Association y corroborada en el listado oficial de la FIFA, 8 de los 26 convocados de Ghana nacieron fuera de ese país africano: tres en Francia, tres en Inglaterra, uno en España y uno en los Países Bajos. Si el once titular refleja esa proporción, Panamá podría estar enfrentándose en la práctica a un equipo compuesto por apenas tres o cuatro ghaneses.

Jugadores de Ghana nacidos fuera del país — Mundial 2026

#

Jugador

Ciudad de nacimiento

País de nacimiento

Bandera

1

Jordan Ayew

Marsella

Francia

🇫🇷

2

Antoine Semenyo

Chelsea, Londres

Inglaterra

🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿

3

Brandon Thomas-Asante

Milton Keynes

Inglaterra

🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿

4

Jerome Opoku

Londres

Inglaterra

🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿

5

Iñaki Williams

Bilbao

España

🇪🇸

6

Elisha Owusu

Montreuil

Francia

🇫🇷

7

Derrick Luckassen

Ámsterdam

Países Bajos

🇳🇱

8

Marvin Senaya

Francia

Francia

🇫🇷

Fuente: Ghana Football Association / Lista oficial FIFA 2026. Iñaki Williams destacado en dorado por su condición de figura internacional.

El dato que más llama la atención en esa lista es el de Iñaki Williams, delantero nacido en Bilbao, formado íntegramente en las canteras del Athletic Club y la selección española, que en 2022 decidió cambiar su elegibilidad para defender los colores de Ghana, el país de origen de su padre. Williams es hoy la figura máxima y el capitán no oficial de los “Black Stars”. Un jugador vasco de nacimiento y formación, la cara del fútbol ghanés en el mundo. Su hermano Nico Williams es titular en la selección española. Eso, en sí mismo, es el resumen más gráfico de todo el fenómeno que hemos descrito en este artículo.

El 17 de junio, cuando suene el silbato inicial, Panamá —con once jugadores nacidos en Panamá— se enfrentará a un equipo donde potencialmente ocho de sus veintiséis convocados nacieron en Europa. La diferencia no estará en las camisetas. Estará en los pasaportes que no se verán.

Ese partido, el 17 de junio de 2026, será la síntesis perfecta de todo lo que este artículo ha intentado describir: un país pequeño, soberano en su identidad deportiva, enfrentando a una selección que lleva el nombre de una nación africana pero que, en buena medida, fue construida en los estadios, academias y calles de Europa occidental. Que gane el mejor. Pero que el aficionado sepa exactamente qué está viendo.

Cuadro resumen: Europa domina el vivero del fútbol mundial

Indicador

Dato

Total jugadores en el Mundial 2026

1,248

Juegan por país distinto al de nacimiento

289 (23.2%)

Nacidos en Europa jugando por otras selecciones

~243 (84% de los 289)

Solo Francia aporta

113 jugadores a 15+ selecciones

Aumento respecto a Qatar 2022

+40% (de 137 a 289 casos)

Selecciones con plantel 100% local

8 de 48 (incluye Panamá)

Selección más dependiente de Europa

Curazao (25 de 26 nacidos en P. Bajos)

Fuentes

Análisis del periodista Jaime F. Macías / Telemundo  ·  La Nación (Argentina)  ·  Claro Sports  ·  The Objective (España)  ·  Infobae  ·  Bolavip  ·  TV Azteca Deportes  ·  FIFA 2026

Elaborado por el Profesor Felipe Argote con Inteligencia Artificial Claude (Anthropic)

LEY DE SUSTANCIA ECONÓMICA: ¿UN IMPUESTO ENCUBIERTO O EL FIN DE LAS EMPRESAS DE PAPEL?
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COMO REACTIVAR LA ECONOMÍA YA
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PRESUPUESTO 2026 QUIEN GANA QUIEN PIERDE 


MIENTRAS SUBE LA RIQUEZA SE REDUCE EL GASTO PÚBLICO EN EDUCACIÓN

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