Por el profesor Felipe Argote
Cuando una persona no puede pagar una deuda y acude al banco para extender su vencimiento, nadie considera que ha conseguido un ahorro simplemente porque ahora dispone de más tiempo para pagar. Ha conseguido un alivio de liquidez. Algo muy diferente. Sin embargo, cuando el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) hace exactamente eso con miles de millones de euros, lo presenta como un importante logro financiero y algunos hasta se lo creen.
El pasado 22 de julio, el MEF anunció como victoria el refinanciamiento de €2,400 millones que vencían en 2027, extendiendo su pago hasta 2031. Adicionalmente, contrató €500 millones de endeudamiento nuevo. Lo presentó como un ahorro debido a su sagacidad en el manejo de las tasas. Cuento…
El Gobierno destacó que
obtuvo tasas de interés fijas relativamente favorables y que evitaba una
concentración de vencimientos en 2027. Pero no explicó suficientemente cuánto
costaría mantener esos préstamos durante cinco años adicionales, cuánto
cobrarían los bancos por la operación y qué alternativas financieras fueron
evaluadas. Mucho menos explicó de manera integral los riesgos de contratar
deuda en euros cuando Panamá utiliza el dólar estadounidense. Y aquí tenemos un
problema que merece mucha más atención.
Revisemos las condiciones
establecidas en las resoluciones oficiales. El refinanciamiento comprende
€1,200 millones con Banco Santander al 4.83% anual y otros €1,200 millones con
Merrill Lynch–Bank of America al 4.67%. En el caso de Santander, el Gobierno
aceptó pagar una comisión de restructuración del 1.36%, equivalente a €16.32
millones. Con Merrill Lynch, la comisión inicial sobre los €1,200 millones
refinanciados asciende a €6 millones. Adicionalmente, existe un margen del
0.20% anual sobre el saldo pendiente. La cancelación anticipada del préstamo
anterior con Merrill Lynch también generó una penalización de €6 millones.
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Concepto |
Millones de euros |
|
Comisión de Santander |
16.32 |
|
Comisión de Merrill Lynch
sobre la deuda refinanciada |
6.00 |
|
Penalización por
cancelación anticipada |
6.00 |
|
Total identificado |
28.32 MILLONES DE EUROS. |
No se trata de especulaciones
ni de cifras proporcionadas verbalmente. Son cantidades establecidas en las
resoluciones publicadas en la Gaceta Oficial. Y esto corresponde únicamente a
los €2,400 millones refinanciados. Los €500 millones adicionales contratados
con Merrill Lynch generan sus propios intereses y una comisión inicial del 1%,
equivalente a otros €5 millones.
Ahora examinemos cuánto
costarán los intereses del refinanciamiento hasta 2031. Los contratos
establecen tasas fijas y cinco amortizaciones semestrales de capital a partir
del tercer año.
Aplicando esas condiciones,
el costo financiero estimado es el siguiente:
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Concepto |
Millones de euros |
|
Intereses de Santander |
231.84 |
|
Intereses de Merrill Lynch |
224.16 |
|
Margen adicional de Merrill
Lynch |
9.60 |
|
Comisión de Santander |
16.32 |
|
Comisión de Merrill Lynch |
6.00 |
|
Penalización por
cancelación anticipada |
6.00 |
|
TOTAL ESTIMADO |
493.92 |
Fuente:
resoluciones MEF-RES-2026-2544 y MEF-RES-2026-2547.
Elaborado por el
profesor Felipe Argote con inteligencia artificial OpenAI.
Nota metodológica:
estimación nominal basada en cinco años de vigencia y cinco amortizaciones
semestrales iguales a partir del tercer aniversario. Los intereses se aproximan
utilizando años completos y fracciones semestrales, sin ajustes por días
efectivos. No incluye los €500 millones de deuda nueva ni gastos contractuales
adicionales.
CASI QUINIENTOS MILLONES DE EUROS EN INTERESES, MÁRGENES, COMISIONES Y PENALIZACIONES RELACIONADOS CON LOS €2,400 MILLONES REFINANCIADOS.
A la cotización de referencia
del euro del 30 de octubre, esta cantidad equivale aproximadamente a US$551.8
millones. Debemos ser precisos: estos €493.92 millones representan el costo
financiero nominal estimado de los nuevos contratos y los cargos identificados,
no el sobrecosto neto frente a una alternativa diferente. Pero precisamente
allí surge la pregunta que el MEF debería responder. ¿Cuánto habríamos pagado
si hubiésemos utilizado otro mecanismo de financiamiento?
El MEF sostiene que una
emisión alternativa a cinco años habría tenido una tasa aproximada del 5.44%. Como
las tasas contratadas con los bancos fueron inferiores, presenta la operación
como conveniente. Pero esa comparación es incompleta.
Panamá tiene experiencia
emitiendo bonos soberanos a plazos mucho mayores. ¿Por qué no comparar con una
emisión a 10, 20 o 30 años? Un bono a 30 años podría ofrecer una ventaja
importante: eliminar la necesidad de refinanciar ese capital nuevamente en
2031. Naturalmente, también podría tener una tasa de interés mayor y generar
más intereses acumulados durante su vida. Eso depende de la confianza del
mercado en el país, en el gobierno y por supuesto en el MEF. No podemos
determinar cuál es mejor seleccionando arbitrariamente un único plazo de
referencia. A menos que se confiese que ya saben que el mercado no les tiene
confianza y por eso acuden a bancos privados. Un análisis financiero
profesional debe calcular el valor presente de los flujos de caja, incorporar
comisiones, examinar los riesgos y comparar los perfiles de vencimiento. El
costo de la deuda no se evalúa solamente mirando la tasa nominal.
Hay un aspecto
particularmente preocupante. Esto significa que el Gobierno no solamente debe
pagar intereses y amortizar capital, también enfrenta las consecuencias de las
fluctuaciones entre ambas monedas, salvo que haya contratado mecanismos de
cobertura. El 22 de julio de 2026, cuando se anunció el refinanciamiento, el
euro cotizaba a US$1.1408. Al 30 de octubre, según el Banco Central Europeo,
cotiza a US$1.1172. La moneda europea se ha depreciado aproximadamente 2.07%
frente al dólar durante ese período. En consecuencia, el equivalente en dólares
de los €2,900 millones pasó de US$3,308.32 millones a US$3,239.88 millones. Una
disminución equivalente a US$68.44 millones.Esto favorece temporalmente a
Panamá. Pero cuidado.
Una reducción cambiaria en
el valor de una obligación no representa necesariamente un ahorro realizado. La situación puede cambiar. Si el euro
vuelve a apreciarse, el costo de pagar nuestras obligaciones aumentará. Veamos
algunos escenarios.
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Cotización del euro |
Valor de €2,900 millones
en dólares |
|
US$1.05 |
3,045 millones |
|
US$1.10 |
3,190 millones |
|
US$1.1172 |
3,239.88 millones |
|
US$1.15 |
3,335 millones |
|
US$1.20 |
3,480 millones |
|
US$1.25 |
3,625 millones |
|
US$1.30 |
3,770 millones |
Fuente: cálculos propios
utilizando escenarios cambiarios y la cotización oficial del Banco Central
Europeo del 30 de octubre de 2026. Las cifras mantienen constante el principal
para aislar el efecto del tipo de cambio; no constituyen proyecciones.
Si el euro subiera de
US$1.1172 a US$1.20, el equivalente en dólares de los €2,900 millones
aumentaría aproximadamente US$240.12 millones. Y si llegara a US$1.30, el
aumento sería de US$530.12 millones. No estoy pronosticando que eso ocurrirá. Estoy
mostrando la magnitud de un riesgo que debe administrarse. Por cada centavo de
dólar que aumenta la cotización del euro, una deuda de €2,900 millones
representa US$29 millones adicionales de exposición cambiaria, siempre que todo
el capital permanezca pendiente.
La información oficial
presenta otro elemento que merece atención. En agosto de 2026, el porcentaje de
la deuda pública denominada en dólares había descendido al 82.16%. En 2024
representaba el 98.64%. Esto significa que Panamá ha incrementado
considerablemente su participación de deuda denominada en otras monedas. Además,
en su informe fiscal de junio de 2025, el MEF explicó que mantenía una
estrategia de monitoreo del mercado y de evitar coberturas cambiarias que
consideraba innecesarias. La afirmación obliga a formular una pregunta muy
concreta:
¿LOS PRÉSTAMOS
REFINANCIADOS EN JULIO DE 2026 ESTÁN PROTEGIDOS ACTUALMENTE MEDIANTE
OPERACIONES DE COBERTURA CAMBIARIA?
Si existe una cobertura, el
Gobierno debe publicar sus características y su costo. Si no existe, debe
explicar por qué considera conveniente mantener esta exposición. Porque una
cosa es fijar la tasa de interés en euros y otra muy distinta es fijar el costo
de la deuda expresado en dólares. La primera medida reduce el riesgo de tasa de
interés. La segunda requiere evaluar el riesgo cambiario. No son lo mismo.
El Gobierno decidió extender
obligaciones que originalmente debió desembolsar en 2027 para ser cubiertas a
partir de junio de 2029. Eso reduce la presión inmediata sobre la Tesorería. Pero
no elimina la deuda, la eleva. Con el agravante de que aprovechó el alivio en
el flujo para elevar en 450 millones el presupuesto de gasto del gobierno para el
próximo año. Ni siquiera se tomó el tiempo para demostrar que esta haya sido la
alternativa de menor costo. Lo que resulta especialmente preocupante es que el
país continúe trasladando compromisos financieros hacia el futuro sin demostrar
cómo mejorará su capacidad para atenderlos. Refinanciar puede ser necesario incluso
puede ser en algún momento conveniente, pero también puede convertirse en una
forma de postergar problemas fiscales estructurales. Si un país necesita
contratar nuevos préstamos para atender obligaciones anteriores, debe explicar
cómo evitará que la situación se repita. ¿Cuál es el programa para reducir los
gastos públicos? ¿Qué resultados concretos se esperan en materia de déficit
fiscal? ¿Cómo se reducirá la necesidad de nuevo endeudamiento? ¿Y qué ocurrirá
cuando lleguen los vencimientos de 2031? Sin respuestas, estamos simplemente
administrando el calendario de las obligaciones. Un ministerio que dejo de ser
de Economía para convertirse en un ministerio de tesorería solamente.
No debemos olvidar otro
detalle. La operación original comprendía refinanciar €2,400 millones. Pero el
Gobierno incorporó €500 millones de endeudamiento nuevo con Merrill Lynch. Esos
€500 millones también tienen una tasa del 4.67% anual, además del margen
adicional del 0.20%, según las condiciones contractuales. Con el supuesto de
amortización utilizado anteriormente, estos €500 millones generarían
aproximadamente €97.4 millones en intereses y margen durante cinco años. Adicionalmente,
existe una comisión inicial de €5 millones. En conjunto, aproximadamente €102.4
millones de costos financieros nominales estimados para ese endeudamiento
adicional. Este monto debe presentarse separadamente porque no corresponde al
refinanciamiento de las obligaciones anteriores. Si sumamos ambos componentes,
los costos financieros identificados y estimados de toda la operación alcanzan
aproximadamente €596.32. Una cantidad considerable para una decisión que
el Gobierno ha presentado principalmente por sus tasas de interés.
¿CUÁNTO MÁS PAGAREMOS POR REFINANCIAR?
Esta es la pregunta central. Y
hay que distinguir entre cuánto cuesta el nuevo préstamo y cuánto más cuesta
respecto de la mejor alternativa disponible. Las cifras contractuales permiten
estimar los intereses y cargos del refinanciamiento. Pero para determinar el
sobrecosto neto se necesita una comparación financiera que el anuncio oficial
no proporciona. El país tenía varias posibilidades de evaluación: refinanciar
con bancos, emitir bonos en dólares, considerar diferentes vencimientos e
incluso combinar instrumentos. No corresponde suponer que alguna de esas
alternativas era inviable sin presentar evidencia. Tampoco podemos concluir que
todas tenían el mismo riesgo. La obligación del MEF es demostrar cuál ofrecía
la combinación más conveniente de costo, plazo, liquidez y riesgo, para ello
debe divulgar un cuadro comparativo. No un comunicado publicitario.
Los €2,400 millones
refinanciados generarán, bajo nuestros supuestos de cálculo, aproximadamente
€493.92 millones en costos financieros nominales identificados y estimados. Si
incorporamos los €500 millones de deuda nueva, la operación completa alcanza
aproximadamente €596.32 millones en costos financieros que con el nuevo
préstamo de €500 suma un total de €996.32 millones. Estos cálculos deben
contrastarse con los cronogramas definitivos de pagos, y no constituyen por sí
mismos una medición del sobrecosto frente a otra alternativa. Además, Panamá
mantiene exposición a una moneda distinta de la utilizada en su economía, con
las implicaciones que esto representa. El refinanciamiento puede haber reducido
el riesgo de liquidez de 2027, pero ese riesgo de liquidez solo se explique
porque el MEF en 2025 firmó dos préstamos
por $2400 millones con vencimiento en dos años. No pueden decir esta vez que
fue un problema heredado. Ustedes lo firmaron. Ya se los advertía en mi blog.
PELIGROSO ENDEUDAMIENTO
http://www.elblogdefelipeargote.net/2026/08/alerta-peligroso-endeudamiento-del.html
El gobierno igual que hizo con el Seguro social ha pateado la lata para que la crisis la resuelva el nuevo gobierno. Hay que decir que este alivio no es solo temporal sino parcial. A los $2,400 millones que pateo para 2029, más los $500 adicionales que aprovechó para sumar al endeudamiento, se suman los $2,519 millones adicionales que debe pagar en marzo de 2029 a otro préstamo con la banca internacional.
Profesor Felipe Argote
Economista. Máster en Finanzas.
Elaborado por el profesor
Felipe Argote con apoyo de inteligencia artificial OpenAI. Análisis sustentado
en documentación oficial del MEF, la Gaceta Oficial de Panamá y el Banco
Central Europeo.
Fuentes documentales
- MEF:
Refinanciamiento anunciado el 22 de julio de 2026.
- Gaceta
Oficial 30572-A: Contrato con Santander.
- Gaceta
Oficial 30573: Contrato con Merrill Lynch.
- MEF:
Indicadores de riesgo cambiario de la deuda pública.
- MEF:
Informe fiscal con la política de coberturas cambiarias.
- Banco Central Europeo: Cotización oficial del euro.

