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16 de mayo de 2010

LA PELEA ES PELEANDO

Por: Felipe Argote


Pedro Hoyos era el regidor de Penonomé y por tanto el odiado cobrador de los diezmos y primicias de la iglesia. Según la costumbre medieval la iglesia obligaba a todos los pobladores a entregarles el diez por ciento de su cosecha. Pero no solo eso, los abusadores les arrebataban a los campesinos pobres las llamadas primicias, los primeros frutos de la tierra y las primeras crías que parieran sus animales. Por eso mientras el gobierno conservador y la iglesia eran cada vez más ricos, los campesinos eran cada vez más pobres. Pero ocurrió que un cholo procedente de Penonomé se enfrentó al cobrador Hoyos. Este decidió hacerle pagar su osadía para que sirviera de escarmiento. Junto con un grupo de compinches el regidor esperó a Victoriano para matarlo con la mala suerte para él que Victoriano fue alertado por los lugareños, así que se presentó preparado para enfrentarse al regidor saldándose el enfrentamiento con la muerte de Pedro Hoyos.

El 25 de mayo de 1900 se había iniciado la guerra civil en Panamá con el manifiesto de Belisario Porras, un abogado procedente de la Tablas, llamando a que la igualdad vuelva a ser reina de la democracia. Ya Victoriano había purgado nueve años en la cárcel de Chiriquí por la muerte en defensa propia del cobrador Huertas. Allí había leído sobre estrategia militar y se había ganado la simpatía de presos y guardias. Ya como hombre libre Victoriano se presentó el 25 de mayo al Valle de Antón con 500 hombres

No extraña que su condición de cholo penonomeño causara el prejuicio de los generales liberales, especialmente de Emiliano Herrera y Miguel Antonio Noriega. Se le asignó la labor de cargar las armas y las provisiones. Sin embargo el 7 de junio, después de la batalla de la negra vieja se le otorga el grado de capitán.

A finales de ese mes las tropas liberales controlaban todo el departamento de Panamá salvo la ciudad. Al mando justamente del general Emiliano Herrera se prepara una ofensiva para entrar a la ciudad por tres puntos diferentes. En este momento es que interviene el cónsul norteamericano quien por medio de un enviado le hace saber al general Herrera que de destruir la ciudad lo soldados norteamericanos intervendrían. Atemorizado decide desarrollar la ofensiva el 25 de julio de 1900 por un solo punto: el puente de Calidonia con la desastrosa derrota de los liberales frente a la metralla del ejército conservador.

Victoriano, astuto como era, previendo la derrota de los liberales por el plan descabella do de Herrera, sale con gran parte de sus tropas hacia el cerro Trinidad. Los soldados conservadores lo persiguen hasta el Cacao donde encontraron las armas enterradas. Al no poder encontrarlo queman todas las cosechas de los campesinos pues sabían que lo apoyaban, pero además violan a todas las mujeres y matan a todos los hombres que encuentran a su paso. Luego de la retirada de las tropas conservadoras los lugareños se reúnen en asamblea y votan continuar la guerra y nombran a Victoriano Lorenzo su General.

Esto ocurrió el 20 de octubre de 1900. Sus armas consistían de 7 fusiles capturados a los soldados conservadores. Ya en enero de 1901 las tropas indígenas dirigidas por el general Victoriano Lorenzo tenían en jaque al cuartel de Penonomé y preparan la ofensiva desde La Negrita donde había ubicado su cuartel el general. Allí se presentó el general liberal Manuel Antonio Noriega acompañado por el general Manuel Patiño. Le exigió a Victoriano someterse a él y que lo reconociera como general en jefe. Victoriano no le respondió inmediatamente. Le dijo que lo iba a consultar con sus generales. Luego de la consulta le informó que habían decidido unánimemente rechazar la oferta del general homónimo a quien hoy se encuentra preso en Paris. Fue durante esta reunión que el general Victoriano Lorenzo exclamó su histórica frase: la pelea es peleando cuando le dijo a Noriega: Estoy informado y he observado, General Noriega, que usted se está escribiendo cartas con el Prefecto de Coclé en Penonomé. Eso no lo creo correcto porque la pelea es peleando. Si a mí me cogen preso me fusilan y, en cambio, a usted, que es blanco y es amigo del Prefecto, no le pasaría nada. Por tal razón yo no puedo aceptar esta situación”. Mis memorias sobre el General Victoriano Lorenzo. Relatos de viva voz del Tte. Coronel Juan José Quiroz Mendoza 1900-1902).

Ya en febrero de 1902 nuevamente las tropas liberales controlaban Panamá con excepción de la ciudad. Pero en ese momento se inicia la traición. Liberales y conservadores habían llegado a un acuerdo bajo los auspicios del gobierno norteamericano, que ponía como condición el armisticio para firmar el tratado de construcción del canal conocido como tratado Herrán Hay. En noviembre de 1902 Lucas Caballero y Eusebio A. Morales a nombre del partido liberal en Panamá firmaban el tratado de paz en el acorazado norteamericano Wisconsin. Mientras lo hacían firmaban la sentencia de muerte del cholo guerrillero, el general de los indios, para quien la guerra más que reparto de grandes intereses económicos era por la sobrevivencia de su pueblo.

Durante más de sesenta años su memoria fue distorsionada por los consecutivos gobiernos: La razón es evidente. Tanto liberales como conservadores traicionaron al general Victoriano Lorenzo. Eusebio A. Morales, alto dirigente del partido liberal, quien firmó el tratado de paz en el Wisconsin, fue el responsable de engañar a Victoriano para sacarlo de las montañas y llevarlo engañado a la ciudad de Panamá a una supuesta reunión para discutir la paz y entrega de tierras a los campesinos. En cambio lo entregó a sus enemigos conservadores. Un consejo de guerra elaboró una patraña para inventar acusaciones y condenar a muerte a Victoriano. El consejo que cobardemente asesinó a Victoriano estaba presidido por Esteban Huertas, aclamado posteriormente tanto por liberales como por conservadores como prócer de la patria. Finalmente el médico cartagenero que dictaminó la muerte de Victoriano Lorenzo por supuestas causas naturales fue nada menos que Manuel Amador Guerrero, el primer presidente de Panamá.

Antes de ser fusilado el 15 de mayo de 1903 el general Victoriano Lorenzo declaró:

“Señores: oíd una palabra pública: ya sabéis de quién es la palabra. Victoriano Lorenzo muere... a todos los perdono... yo muero como murió Jesucristo...” Citado por Ramón H. Jurado. Desertores. Manfer, S.A. Panamá, 1991.


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4 comentarios:

  1. Extraordinaria y fascinate la historia de este osado y aguerrido cholo, he disfrutado enormemente esta lectura.

    Martín Fierro

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  2. no entendi si eres liberal o conservador, pero mis respetos por tu trabajo.
    saludos.

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  3. Tengo entendido que antes de ser fusiladop VL dijo también: "si los actos de guerra son crímenes, yo solo fui cómplice"

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