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5 de noviembre de 2026

PUEDE PASAR EN PANAMÁ LO QUE OCURRIÓ EN PARAGUAY?


Por el profesor Felipe Argote. Economía En 10 Minutos o Menos

LAS PENSIONES NO SON DINERO PARA FINANCIAR LA PLANILLA ESTATAL

El pasado 3 de noviembre, el Banco Central del Paraguay anunció el inicio del procedimiento de resolución de UENO BANK, después de comprobar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo exigido por las autoridades. La calificadora FIX SCR, que anteriormente mantenía una calificación AA-py para la entidad, terminó reduciéndola a Dpy. El caso constituye una advertencia sobre los riesgos que pueden permanecer ocultos en las instituciones financieras hasta que una investigación descubre problemas patrimoniales importantes. Pero lo ocurrido en Paraguay me llevó a examinar algo que considero todavía más preocupante para Panamá: ¿Dónde están invertidos los miles de millones de dólares de la Caja de Seguro Social y qué riesgos estamos asumiendo con las reservas destinadas a nuestras pensiones?

Los resultados de esa revisión son muy sorprendentes.

 

EN UN AÑO, LA CSS DUPLICÓ SUS INVERSIONES EN TÍTULOS DEL GOBIERNO

Examiné los estados financieros preliminares de la Caja de Seguro Social correspondientes a 2024 y 2025, publicados en su portal de transparencia. Las cifras permiten comprobar que las inversiones en títulos emitidos directamente por el Gobierno panameño pasaron de $3,316 millones en diciembre de 2024 a $6,755 millones en diciembre de 2025. Es decir, aumentaron aproximadamente $3,438 millones en apenas doce meses. Un incremento del 103.7 %. No estamos hablando de una variación marginal. Estamos hablando de duplicar la exposición de la seguridad social a la deuda del mismo Gobierno que tiene la obligación de contribuir a financiar las pensiones. Veamos las cifras.

Inversiones de la CSS

2024

2025

Bonos Globales a largo plazo

1,906.97

4,236.35

Otros títulos del Gobierno, corto y largo plazo

1,409.46

2,518.50

Total de títulos del Gobierno

3,316.43

6,754.85

Total de inversiones financieras

9,788.83

11,962.44

Participación de títulos del Gobierno

33.88 %

56.47 %

Cifras en millones de dólares. Fuente: Caja de Seguro Social, estados financieros preliminares 2024- 2025, notas 5 y 6. Cálculos propios. Información no auditada.

En diciembre de 2024, aproximadamente uno de cada tres dólares de esta cartera estaba invertido en títulos del Gobierno panameño. Un año después, eran más de cinco de cada diez dólares. Solamente los Bonos Globales a largo plazo aumentaron de $1,907 millones a $4,236 millones, un crecimiento del 122.1 %.


EL GOBIERNO SE DEBE DINERO A SÍ MISMO

Aquí aparece lo que considero el principal problema económico. La Ley 462 de marzo de 2025 estableció un aporte anual obligatorio inicial del Estado de $966 millones para contribuir a financiar el déficit actuarial del programa de Invalidez, Vejez y Muerte. La nota 27 de los estados financieros preliminares de la CSS señala que en 2025 se recibió un primer aporte de $966.2 millones. Pero simultáneamente el Gobierno es deudor de la CSS por miles de millones de dólares en títulos públicos. Tenemos entonces una situación peculiar. El Estado debe transferir recursos para financiar las pensiones y, al mismo tiempo, debe pagar intereses y devolver el capital de una parte considerable de las inversiones que respaldan esas mismas pensiones. Desde el punto de vista de las finanzas públicas consolidadas, esta relación representa obligaciones entre instituciones del propio sector público. Por supuesto, los bonos son activos financieros legítimos de la CSS y obligaciones exigibles del Gobierno. No se trata de afirmar que el dinero desapareció.

El problema es otro: la seguridad financiera de las pensiones depende cada vez más de la capacidad de pago de un mismo deudor: el Estado panameño. Un deudor que además perdió grado de inversión en una de las calificadoras, que aumentó la deuda del país en casi $11 mil millones en menos de dos años y medio, para financiar gsatos. Un gobierno que seguirá aumentando la deuda para financiar cada vez más planilla, entre ellas la de la Asamblea que ya suma 8,300 empleados, casi tantos como el Canal de Panamá.

Si las finanzas públicas se deterioran, el Gobierno podría enfrentar simultáneamente dificultades para realizar sus aportes presupuestarios y mayores costos para refinanciar sus obligaciones. Un aumento de las tasas de rendimiento exigidas a la deuda panameña podría reducir el valor de mercado de los bonos existentes. Es lo que en finanzas denominamos riesgo de concentración y riesgo correlacionado. Diversificar las inversiones supone distribuir adecuadamente los riesgos. Comprar diferentes títulos de un mismo deudor no necesariamente constituye una diversificación suficientemente saludable.

 

LA LEY 462 PERMITE HASTA UN 75 % DE EXPOSICIÓN AL RIESGO SOBERANO

La legislación también merece una revisión. El artículo 110 de la Ley Orgánica de la CSS, modificado por la Ley 462, establece que las inversiones no podrán superar el 75 % de los recursos en riesgo soberano de la República de Panamá. Pero la definición legal de riesgo soberano es más amplia que la simple tenencia de bonos del Gobierno. Incluye títulos de deuda de la República, determinadas inversiones en proyectos nacionales e infraestructura y depósitos a plazo en bancos estatales. Esto resulta especialmente importante cuando examinamos los estados financieros preliminares no auditados. Al cierre de 2025, la CSS registraba aproximadamente $6,755 millones en títulos del Gobierno y otros $2,801 millones en depósitos a largo plazo en bancos estatales. En conjunto, esas dos categorías sumaban aproximadamente 9,555 millones de dólares.

No puedo afirmar que esta cifra implique un incumplimiento del límite legal del 75 %, porque sería necesario aplicar la metodología correspondiente y conocer la composición completa de los recursos sujetos a ese límite. Pero sí puedo afirmar que existe una elevada exposición financiera a entidades del propio sector público. ¿Es prudente permitir que hasta tres cuartas partes de los recursos puedan quedar expuestas al riesgo soberano nacional? Considero que este límite merece una evaluación independiente. Los fondos de pensiones necesitan inversiones rentables, pero también seguras, líquidas y suficientemente diversificadas.

LOS DEPÓSITOS EN LA BANCA PRIVADA

Al comenzar esta investigación, el caso paraguayo nos llevó a examinar el riesgo de los depósitos bancarios privados. Sin embargo, los estados financieros de la CSS muestran que el problema principal de concentración identificado es otro. Al cierre de 2025, los depósitos a largo plazo expresamente clasificados como colocaciones en bancos privados alcanzaban $372 millones. Esta cantidad representaba aproximadamente el 3.1 % del total de inversiones financieras consideradas. En contraste, los títulos del Gobierno representaban el 56.47%. Debemos aclarar que los estados financieros no permiten identificar la totalidad de los depósitos de corto plazo por tipo de banco. Por tanto, no podemos determinar con precisión toda la exposición a la banca privada, pero las cifras disponibles no justifican señalar a los bancos privados como el principal problema de concentración de las inversiones de la CSS. El mayor riesgo identificado, como queda demostrado, está en la creciente exposición a la deuda pública.

La experiencia paraguaya también revela una diferencia institucional importante. Paraguay cuenta con un Fondo de Garantía de Depósitos que protege hasta 75 salarios mínimos por depositante y entidad financiera, equivalentes actualmente a 228.3 millones de guaraníes, aproximadamente $38,000 por depositante. Panamá, por el contrario, carece de un sistema general de seguro de depósitos para los clientes de bancos privados, como alertó el Fondo Monetario Internacional en su evaluación de 2024. Esto no significa que todos los depositantes panameños pierdan su dinero cuando un banco es liquidado, sino que no cuentan con una garantía general equivalente. La comparación debería servir para fortalecer nuestra regulación financiera.

 

¿LA CSS FINANCIÓ LAS OPERACIONES DE MANEJO DE DEUDA DEL MEF?

Durante 2026, el Ministerio de Economía y Finanzas anunció operaciones de recompra y refinanciamiento de bonos de la República. El Gobierno presentó estas operaciones como parte de una estrategia para mejorar el perfil de vencimientos y reducir costos financieros. Sin embargo, los estados financieros de la CSS muestran que, durante 2025, un año antes, sus inversiones en títulos públicos aumentaron considerablemente. Esto merece una investigación. Si se mantuvo la tendencia y fue el Seguro Social el que compró lo bonos que el MEF presento como una brillante maniobra financiera, el problema es mucho más grave.

 

TERMINANDO 2026 Y TODAVÍA TENEMOS ESTADOS FINANCIEROS PRELIMINARES DE 2024

Este es otro hallazgo que considero inaceptable desde el punto de vista de la transparencia financiera. Al consultar la página oficial de la Caja de Seguro Social encontramos que los estados financieros de 2024 continúan publicados como preliminares. Lo mismo ocurre con los correspondientes a 2025. El documento de 2024 indica expresamente que se encuentra en revisión por parte de la Contraloría General de la República. Por su parte, el informe de 2025, remitido mediante comunicación del 3 de julio de 2026, siete meses después de terminado el año, reconoce que sus estados financieros son preliminares y no han sido auditados.

Estamos a noviembre de 2026. Han transcurrido más de 22 meses desde el cierre de 2024 y los asegurados todavía no encuentran en esa sección del portal los estados financieros definitivos de ese ejercicio. Esto demuestra una deficiencia importante en la disponibilidad pública de información financiera relevante en una institución que según sus propias memorias aumento en más de 400 empleados el primer año de gestión del nuevo director.

¿CÓMO ES POSIBLE QUE UNA INSTITUCIÓN QUE ADMINISTRA MILES DE MILLONES DE DÓLARES DE LA SEGURIDAD SOCIAL TODAVÍA PRESENTE COMO PRELIMINARES LOS ESTADOS FINANCIEROS DE HACE CASI DOS AÑOS?

La pregunta adquiere mayor gravedad cuando esos mismos documentos muestran que las inversiones en títulos del Gobierno se duplicaron durante 2025. Los trabajadores tienen derecho a conocer oportunamente qué se hace con sus recursos. No deberían enterarse de decisiones financieras de semejante magnitud muchos meses después de ejecutadas.

 

LOS ASEGURADOS NECESITAMOS UN INFORME TRIMESTRAL

La Caja de Seguro Social debería publicar obligatoriamente, dentro de los 30 días posteriores al cierre de cada trimestre, un informe completo sobre la administración de sus reservas. Ese informe debería permitir conocer cuánto dinero tiene la institución, dónde está invertido, cuáles fueron las compras y ventas de instrumentos financieros, qué rendimientos obtuvo y cuáles son los principales riesgos de la cartera. También debería identificar los bancos receptores, los emisores de valores, los vencimientos, las concentraciones por institución y la exposición total al Gobierno panameño. Especialmente, explicar cualquier variación significativa en la composición de las inversiones. Un incremento superior al 100 % en títulos del mismo emisor debería ser objeto de una explicación pública específica. No basta con publicar balances generales en los que aparecen miles de millones agrupados en cuentas contables. La transparencia exige información comprensible, oportuna y verificable. Los asegurados tienen derecho a saber cómo está siendo administrado el patrimonio que debe financiar sus prestaciones.

 

¿CUÁNTO SERÍA PRUDENTE INVERTIR EN BONOS DEL GOBIERNO?

No existe un porcentaje universal que permita determinar cuánto debe invertir cualquier fondo de pensiones en deuda soberana de su propio país. Ese límite depende de la calidad crediticia del emisor, las necesidades de liquidez, las obligaciones actuariales y la diversificación de la cartera. Sin embargo, considero que Panamá debería evaluar técnicamente un objetivo de concentración considerablemente inferior al 56.47 % registrado en títulos del Gobierno al cierre de 2025. Un escenario de referencia podría ser reducir gradualmente esa concentración hacia el 40 %, sujeto a un estudio actuarial y financiero independiente. No se trata de recomendar una venta inmediata de bonos ni de asumir pérdidas innecesarias. La reducción podría realizarse mediante vencimientos, reinversiones y nuevas colocaciones en instrumentos diversificados. El 40 % es una propuesta para estudiar, no un estándar obligatorio del FMI o de la OCDE. Pero una institución que administra reservas destinadas a financiar pensiones debería tener una política explícita de diversificación y justificar públicamente sus límites de exposición.

 

EL DINERO DE LAS PENSIONES NO ES DINERO DEL GOBIERNO

El caso de UENO BANK en Paraguay nos llevó a investigar los riesgos que pueden afectar los recursos de la seguridad social. En Panamá encontramos una situación distinta. Los estados financieros preliminares sin auditar de la CSS revelan que la institución mantiene una parte considerable de sus inversiones en deuda del propio Estado. Y que esa concentración aumentó extraordinariamente durante 2025. Pero las cifras permiten identificar una dependencia financiera que merece atención. El Gobierno tiene que aportar recursos para financiar las pensiones y, simultáneamente, pagar el capital y los intereses de los bonos que mantiene la CSS. La estabilidad financiera de ambas obligaciones depende de la capacidad fiscal del mismo Estado. Esto representa un riesgo que debe administrarse con especial prudencia. Por eso considero indispensable exigir tres medidas:

Primero, que la Caja de Seguro Social este obligada a publicar los estados financieros auditados definitivos correspondientes a 2024 y 2025. Segundo, que presente trimestralmente un informe público, detallado y verificable sobre las inversiones realizadas con los fondos de los asegurados. Tercero, que se realice una evaluación independiente de la concentración de las reservas en deuda pública y de los límites de riesgo soberano establecidos por la Ley 462. El objetivo es evitar que la sostenibilidad de las pensiones dependa excesivamente de la situación financiera de un solo deudor porque el Estado dentro de ciertos límites, puede financiar sus necesidades presupuestarias mediante la emisión de deuda, pero la Caja de Seguro Social tiene una responsabilidad diferente: preservar los recursos que respaldan las prestaciones de los trabajadores.

 

NO PODEMOS PERMITIR QUE LAS RESERVAS DESTINADAS A GARANTIZAR LAS PENSIONES SE CONVIERTAN, SIN SUFICIENTE TRANSPARENCIA Y CONTROL DE RIESGOS, EN UNA FUENTE DE FINANCIAMIENTO DEL PROPIO GOBIERNO.

Mucho menos podemos aceptar que las decisiones que comprometen miles de millones de dólares se conozcan mediante estados financieros preliminares no auditados publicados con tanto retraso. Los trabajadores no cotizan durante toda una vida para que el futuro de sus pensiones dependa de decisiones financieras que no pueden conocer oportunamente. El dinero de la Caja de Seguro Social no es dinero del Gobierno. Es el patrimonio de la seguridad social. Quienes lo administran deben rendir cuentas. No cada dos años. No cuando aparece una crisis. Cada tres meses. El caso de Paraguay debe alertarnos.

 

FUENTES DOCUMENTALES

Caja de Seguro Social de Panamá. Estados Financieros Preliminares al 31 de diciembre de 2024 y 2023. Balance general y notas sobre inversiones. Sin auditar. Caja de Seguro Social de Panamá. 
Estados Financieros Preliminares al 31 de diciembre de 2025 y 2024. Balance general, estado de resultados y notas 4, 5, 6 y 27. Sin auditar. República de Panamá. 
Ley 462 de 18 de marzo de 2025, que modifica la Ley 51 de 2005, Orgánica de la Caja de Seguro Social. Ministerio de Economía y Finanzas. 
Comunicados oficiales sobre operaciones de recompra y manejo de deuda pública, febrero de 2026. Banco Central del Paraguay.
Comunicado del 3 de noviembre de 2026 sobre el procedimiento de resolución de UENO BANK. Banco Central del Paraguay. Información oficial del Fondo de Garantía de Depósitos. 
Fondo Monetario Internacional. Panama: Financial Sector Assessment Program — Financial Safety Net, Resolution, and Crisis Management. Julio de 2024.

Elaborado por el profesor Felipe Argote con asistencia de inteligencia artificial OpenAI. 5 de noviembre de 2026




 

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