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19 de agosto de 2026

PRESUPUESTO 2027: ¿QUIÉN GANA, ¿QUIÉN PIERDE?


Por: Profesor Felipe Argote

Debo insistir en algo que repito cada año por estas fechas: lo que un gobierno dice no explica su verdadera prioridad, lo que la explica es dónde pone la plata. El Proyecto de Ley 644, que dicta el Presupuesto General del Estado para la vigencia fiscal 2027, presentado por el ministro Felipe Chapman, asciende a B/.35,111.7 millones. Un aumento de apenas B/.197.9 millones (0.6%) frente al presupuesto modificado de 2026. A primera vista, un presupuesto "contenido". Mirado de cerca, cuenta una historia distinta: la de un gobierno que por fin logra bajarle el pie al servicio de la deuda, pero que sigue sin resolver el problema de fondo, que es cuánto invierte realmente el Estado frente a cuánto simplemente funciona.

EL RESPIRO DE LA DEUDA

El dato más llamativo de este presupuesto es la caída del Servicio de la Deuda Pública: de B/.7,938.9 millones en el presupuesto modificado de 2026 a B/.5,496.1 millones en 2027, una reducción de B/.2,442.7 millones, equivalente a 30.8%.

Para dimensionar esto: el año pasado el servicio de la deuda se comía 23.8% de cada dólar del presupuesto, la proporción más alta desde principios de siglo. Con la cifra de 2027, esa proporción baja a apenas 15.7% del presupuesto total. Es, sin duda, una mejora y hay que reconocerla. Pero para juzgarla bien hay que mirar la trayectoria completa desde la pospandemia, no solo el último año. El déficit del Sector Público No Financiero venía en descenso desde el pico de 2021 (6.5% del PIB, el año de la recuperación pospandemia), bajando a 4.0% en 2022 y 3.9% en 2023. En 2024 hubo un retroceso: la Exposición de Motivos del Proyecto de Ley 644 habla de 6.23% del PIB, mientras que la Estrategia de Gestión de la Deuda a Mediano Plazo del propio MEF ubica ese mismo año en 7.4% (una diferencia que probablemente responde a revisiones de cifras entre un documento y otro, pero que conviene señalar). De cualquiera de las dos cifras, en 2025 el déficit bajó a 3.7%, y para 2027 la meta es 2.97% del PIB. Visto así, el ajuste de 2027 no es un milagro de un solo año: retoma una tendencia de consolidación que ya venía de 2021-2023, se descarriló en 2024, y ahora busca reencauzarse.

Pero antes de destapar el champán hay que hacer dos preguntas incómodas. Primero, ¿esta caída responde a que el gobierno debe menos, o a que el calendario de vencimientos de 2027 simplemente le fue más favorable? La Exposición de Motivos es clara al respecto: "no debe interpretarse como una reducción automática del saldo de la deuda, ni como un ahorro discrecional". Traducido: es un tema de calendario y refinanciamiento, no de que la bola de nieve se haya derretido. La deuda pública sigue creciendo en términos absolutos, solo que a un ritmo menor: de un incremento de 14.3% en 2024 pasó a 10.4% en 2025.

Y aquí conviene ser todavía más preciso, porque el propio MEF lo confirma con números en su "Estrategia de Gestión de la Deuda a Mediano Plazo de Panamá 2025-2029": lo que no se paga en 2027 no desaparece, se corre para adelante. Miren la tabla de Necesidades de Financiamiento del Gobierno Central que publica ese documento:

Necesidades de Financiamiento del Gobierno Central 2025-2029 (millones de US$)

Año

Amortizaciones

Balance Fiscal

Necesidades de Financ.

PIB Nominal

% del PIB

2025

3,919

-2,843

6,762

92,604

5.1%

2026

4,809

-2,265

7,074

98,160

7.2%

2027

2,459

-2,411

4,870

104,050

4.7%

2028

3,390

-2,077

5,467

110,293

5.0%

2029

3,265

-1,632

4,897

118,013

4.1%

Fuente: Ministerio de Economía y Finanzas de Panamá, Dirección de Financiamiento Público, "Estrategia de Gestión de la Deuda a Mediano Plazo de Panamá 2025-2029", Tabla 8.

Fíjense en el patrón: 2027 es el único año de todo el quinquenio con una amortización baja (B/.2,459 millones), rodeado por dos años, 2026 y 2028, con amortizaciones bastante más altas (B/.4,809 y B/.3,390 millones respectivamente). Eso no es una tendencia descendente, es un valle entre dos picos. Y las Necesidades de Financiamiento -es decir, lo que el gobierno tiene que salir a buscar cada año entre amortizaciones y déficit- nunca bajan de B/.4,870 millones en ningún año del quinquenio. El Estado panameño va a seguir pidiendo prestado entre B/.4,900 y B/.7,100 millones cada año hasta 2029.

Dicho de otro modo: el ahorro de B/.2,442.7 millones que exhibe el presupuesto 2027 en servicio de la deuda es, en buena medida, un artefacto del calendario, no una reducción de las obligaciones del país. Y ya hay evidencia de que el propio gobierno lo sabe y actúa en consecuencia: en julio de 2026 el MEF refinanció anticipadamente €2,400 millones que vencían en 2027 (€1,200 millones con Banco Santander a 4.83% y €1,900 millones con Merrill Lynch International/Bank of America a 4.67%, formalizado este último mediante la Resolución No. MEF-RES-2026-2547 publicada en la Gaceta Oficial), extendiéndolos hasta 2031 mediante cuotas semestrales a partir del tercer año, "para evitar presiones de liquidez", según su propio comunicado. Es decir, antes de que llegara el año en que se iba a lucir la baja del servicio de la deuda, ya se estaba moviendo hacia adelante parte de la factura que hubiera tocado pagar en 2027 y 2028.

Y aquí hay que ser directos con el calendario político, no solo con el financiero: si la operación se cerró en 2026 y las cuotas semestrales arrancan "a partir del tercer año", esos primeros pagos empiezan a caer en 2029. El actual periodo presidencial, que comenzó en julio de 2024, termina precisamente en 2029. Es decir, buena parte de lo que hoy no se paga -y que permite mostrar en 2027 un servicio de la deuda 30.8% más bajo- empezará a pagarse justo cuando este gobierno ya no esté para explicarlo. No hay nada ilegal ni inusual en refinanciar deuda; todos los gobiernos lo hacen, pero hay que llamar las cosas por su nombre: gran parte de la responsabilidad de que el número de 2027 luzca bien es que se pospuso la factura para 2031, con pagos semestrales que arrancan justo después de que salga este gobierno. El respiro fiscal de hoy lo administrará, en la práctica, la próxima administración.

¿Cuánto pesaría eso en dólares? Aquí me voy a permitir un ejercicio propio, no una cifra del MEF, así que trátenla como tal. Si los €2,400 millones refinanciados se reparten en 5 cuotas semestrales iguales (junio 2029, diciembre 2029, junio 2030, diciembre 2030 y junio 2031, el calendario que encaja con "cuotas semestrales a partir del tercer año" y vencimiento final en 2031), cada cuota sería de €480 millones, unos $547.6 millones al tipo de cambio implícito que el propio MEF usó al anunciar la operación (€2,400M ≈ US$2,738M). Eso significa:

Estimación propia: impacto de las cuotas del refinanciamiento sobre el calendario de amortización (no es una cifra oficial del MEF)

Año

Cuotas

Monto estimado

Amortización GC (Tabla 8, MEF)

Amortización ajustada (estim.)

2029

2 (jun + dic)

~B/.1,095.2M

B/.3,265M

~B/.4,360M

2030

2 (jun + dic)

~B/.1,095.2M

(fuera de Tabla 8)

2031

1 (jun)

~B/.547.6M

(fuera de Tabla 8)

 

Con este supuesto -simplificador, pero razonable como primera aproximación-, el año 2029, que en la Tabla 8 original del MEF lucía como el más liviano del quinquenio con apenas B/.3,265 millones, en realidad recibiría de golpe cerca de B/.1,100 millones adicionales solo por estas dos cuotas, acercándose a B/.4,360 millones. Y eso sin sumar lo que ya venza ese año por el resto del portafolio: Letras del Tesoro, Notas del Tesoro y demás vencimientos regulares del calendario. La Tabla 8, hay que decirlo con honestidad, se publicó con datos de cierre de 2024, antes de que existiera esta refinanciación, así que no pudo capturarla. Lo que muestra este ejercicio no es una denuncia de que el MEF mienta con sus proyecciones, sino la mecánica simple de cómo una operación "de manejo de pasivos" bien intencionada hoy termina, sin que nadie lo diga en el comunicado de prensa, engordando la factura del año en que este gobierno ya no va a estar.

A esto se suma un fenómeno que merece su propio análisis, pero que no puede quedar fuera de este: en paralelo, el gobierno ha venido apalancándose con banca comercial privada. El Informe Mensual de Deuda Pública del SPNF al 30 de junio de 2026 (Dirección de Financiamiento Público, MEF) lo confirma con cifra en mano: el saldo de Banca Comercial ascendía a B/.9,692.4 millones, el tercer acreedor más grande de todo el portafolio de deuda pública, apenas por debajo de Multilaterales (B/.9,825.1 millones) y muy por detrás únicamente de Bonos Globales (B/.31,096.7 millones). Es decir, casi uno de cada seis dólares que debe hoy el Estado panameño está en manos de bancos comerciales, no de bonos soberanos ni de organismos multilaterales.

Esto importa porque, a diferencia de un bono global a 10 o 30 años, la banca comercial presta a corto plazo: la propia estrategia de deuda del MEF confirma que este tipo de financiamiento —"Banca Privada y ECA's" (Export Credit Agencies), con estructura "Bullet (El Capital se paga al vencimiento) "— se contrata a plazos de apenas 1 a 3 años, precisamente el tipo de instrumento que más concentra el riesgo de refinanciamiento. Casi B/.9,700 millones de deuda con vencimientos cortos significa que buena parte de esa factura vuelve a tocar la puerta del Tesoro entre 2027 y 2029, justo la ventana que hoy el gobierno usa como ejemplo de "sostenibilidad fiscal". El respiro de 2027, visto así, se parece más a una tarjeta de crédito que se paga con otra tarjeta de crédito que a una verdadera reducción de la carga.

Segundo: ¿a dónde va el espacio fiscal que libera esta reducción? Ahí está la verdadera pregunta de "quién gana".

FUNCIONAMIENTO BAJA, INVERSIÓN SUBE: ¿RECOMPOSICIÓN O ESPEJISMO?

El gasto de funcionamiento cae de B/.23,760.3 millones en 2026 a B/.22,547.6 millones en 2027, una reducción de B/.1,166.1 millones (4.9%). Mientras tanto, la inversión sube de B/.11,140.6 millones a B/.12,564.1 millones, un incremento de B/.1,423.5 millones (12.8%).

En números redondos, la inversión pasa de representar 31.9% del presupuesto a 35.8%. No es un salto menor, pero tampoco hay que exagerarlo: seguimos lejos de los promedios de administraciones anteriores. El gobierno de Cortizo promedió más de 33% en inversión, el de Varela superó 40%, y el de Martinelli pasó de 42%. Es decir, 2027 mejora respecto al fondo del pozo reciente, pero no rompe ningún récord histórico de inversión pública.

De esos B/.12,564.1 millones de inversión, B/.7,065 millones son inversión física (obra pública, infraestructura) y B/.5,499.1 millones son inversión financiera (banca estatal, fondos de la CSS). Es decir, casi 44 centavos de cada dólar "de inversión" en realidad no se traduce en una escuela, una carretera o un hospital: es colocación financiera. Eso conviene tenerlo presente cuando el gobierno hable de "récord de inversión".

EL GOBIERNO CENTRAL SE ACHICA, PERO NO POR AUSTERIDAD

El presupuesto del Gobierno Central pasa de B/.17,935.6 millones en 2026 a B/.16,534.5 millones en 2027, una caída de B/.1,401 millones (7.8%). A quien quiera vender esto como "recorte del aparato estatal" hay que corregirlo de inmediato: la propia Exposición de Motivos lo dice sin rodeos, la reducción "se explica principalmente por el comportamiento del Servicio de la Deuda Pública y no por una disminución generalizada de los servicios, programas y responsabilidades sustantivas del Estado". El Gobierno Central es, precisamente, quien concentra casi todo el servicio de la deuda soberana (B/.3,062.5 millones en intereses y B/.2,433.6 millones en amortización para 2027), así que cuando ese renglón baja, el total del Gobierno Central baja con él, aunque el resto de los ministerios no se haya tocado.

QUIÉN GANA

      PASE-U (Ifarhu): B/.267 millones, la mayor asignación dentro del presupuesto de inversión del instituto, B/.146.6 millones por encima de lo que había pedido originalmente la propia entidad.

      Universidad Tecnológica de Panamá: B/.198.3 millones para 2027. Si la cifra de referencia de 2026 (B/.144 millones, según lo reportado en la sustentación de presupuesto de septiembre pasado) se mantiene, estaríamos hablando de un salto de más de 37%, que recupera casi por completo el nivel de 2025.

      UNACHI: B/.80.7 millones, frente a los cerca de B/.72.7 millones de 2026. Como ya es costumbre en este presupuesto año tras año, la Autónoma de Chiriquí vuelve a ser de las pocas que sube, pese a que sigue bajo la lupa de la Autoridad Nacional de Transparencia por denuncias de irregularidades administrativas.

      ITSE: B/.28.9 millones, una recuperación parcial frente a los B/.21.8 millones de 2026, aunque todavía muy por debajo de los B/.69 millones que manejaba en 2024.

      SENACYT: B/.63 millones, apenas B/.1.1 millones más que en 2026, y todavía 24% por debajo de los B/.83.3 millones que tenía en 2025. La ciencia panameña sigue esperando que se cumpla la meta de destinar 1% del PIB a investigación para 2029; con este ritmo, no se ve cómo.

QUIÉN PIERDE (O SIGUE ESPERANDO)

      Educación superior en su conjunto sigue sin recuperar los niveles de 2024-2025. El repunte de la UTP y del ITSE es real, pero parte de una base que había sido recortada drásticamente el año anterior. Recuperar terreno perdido no es lo mismo que ganar terreno nuevo.

      La proporción de inversión física dentro del gasto total apenas ronda el 20% del presupuesto (B/.7,065 millones sobre B/.35,111.7 millones), muy lejos de los niveles que se necesitarían para sostener el argumento de que este es "un presupuesto de inversión para el desarrollo", como lo describe la propia Exposición de Motivos.

      El contribuyente de a pie, que sigue sosteniendo, junto con el ITBMS (B/.2,178 millones estimados) y el impuesto sobre la renta (B/.4,256 millones, donde otra vez habrá que ver cuánto aporta el asalariado frente a la empresa), un presupuesto que crece 0.6% pero cuya composición interna se mueve mucho más de lo que ese número, aparentemente modesto, deja ver.

EN SÍNTESIS

El Presupuesto 2027 no es el descalabro de 2026, cuando el servicio de la deuda rompía récords y el presupuesto pegaba el mayor salto en casi 15 años. Es, más bien, un año de "acomodo": la deuda da un respiro (en gran parte por calendario, no por disciplina estructural), la inversión gana algo de espacio, y algunas universidades recuperan parte de lo que perdieron el año pasado. Pero conviene no perder la perspectiva: seguimos por debajo de los promedios históricos de inversión pública, la inversión física real (no la financiera) sigue siendo una fracción menor del presupuesto, y el "ahorro" en servicio de la deuda de 2027 no es una reducción de las obligaciones del país sino un valle entre dos picos de amortización (2026 y 2028), agravado por una creciente dependencia de préstamos bancarios de corto plazo (2-3 años) y por operaciones de refinanciamiento que corren la factura hasta 2031, con cuotas semestrales que empiezan a caer justo cuando este gobierno ya no esté en Palacio para pagarlas.

Todo este ejercicio analítico es para cumplir con un trámite porque la práctica es que se aprueba el presupuesto y al día siguiente se inician los traslados de partida que desdibujan lo aprobado. A las pruebas me remito. La ley de presupuesto 2026 estableció un monto para la Asamblea de $98.7 millones. A junio de este año, de acuerdo con el informe de ejecución publicado por el MEF, se había modificado a $146.5 millones. Un aumento de 48% en solo 6 meses.  El Ministerio de Educación solo ejecutó en 2025 un 12% de lo presupuestado. Esto viola la ley que obliga al estado a destinar 7% del PIB a educación. Solo se llegó a un 3.8% en la práctica.

El presupuesto del estado es la interpretación numérica de la planificación en función de una Estrategia País. En Panamá no existe ni una ni otra. Mientras Singapur planifica a 50 años, el gobierno de Panamá improvisa cada semana.

 Fuentes: Proyecto de Ley 644 "Que dicta el Presupuesto General del Estado para la vigencia fiscal de 2027" (MEF, julio 2026); Exposición de Motivos del mismo proyecto; "Estrategia de Gestión de la Deuda a Mediano Plazo de Panamá 2025-2029" (MEF, Dirección de Financiamiento Público); Informe Mensual de Deuda Pública del SPNF al 30 de junio de 2026 (MEF, Dirección de Financiamiento Público); MEF, "Panamá asegura tasas fijas y extiende vencimientos hasta el 2031" (mef.gob.pa, julio 2026) y Resolución No. MEF-RES-2026-2547 (Gaceta Oficial), sobre la operación de refinanciamiento anticipado de €2,400 millones que originalmente vencían en 2027, ejecutada con Banco Santander (€1,200 millones a 4.83%) y Merrill Lynch International/Bank of America (€1,900 millones a 4.67%), más €500 millones de financiamiento nuevo para 2026; reportes de prensa citados en el texto para las cifras comparativas de 2026 y años anteriores. La tabla de "impacto de las cuotas del refinanciamiento" es una estimación propia, construida repartiendo en 5 cuotas semestrales iguales el monto refinanciado, con base en el calendario descrito por el MEF ("cuotas semestrales a partir del tercer año", vencimiento 2031); no proviene de un cronograma de amortización oficial, que el MEF no ha publicado con ese nivel de detalle. Ejecución Preliminar del Presupuesto Modificado del Presupuesto de Funcionamiento e Inversiones, (MEF.



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