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28 de abril de 2010

UNA TRAGEDIA GRIEGA

Por: Felipe Argote


Las crisis financieras no se gestan en horas ni en días, ni siquiera en semanas. Lo que sucede es que los analistas, personas generalmente mal informadas, reaccionan luego de que explota la crisis y analizan en retrospectiva desde la comodidad de sus oficinas las razones de la hecatombe. Es similar a aquellos directores técnicos de oficina del lunes en la mañana, que explican con precisión de especialistas las razones por las que su equipo favorito perdió el juego el domingo en la tarde.

La crisis griega no se inicia hace una semana, ni siquiera en febrero cuando ya se hablaba de la tragedia griega como si se tratara de la representación teatral de Sófocles, aquel poeta trágico del siglo V antes de Cristo del cual Edipo Rey es tal vez su tragedia más conocida. La crisis se inicia durante el gobierno anterior y continuó durante el actual. En diciembre del año pasado el primer ministro griego George Papandreau presentó un plan para reducir el déficit presupuestario a 8.7% del PIB. En ese momento se calculaba en 12.7%, muy por encima del 3% que según el acuerdo es el techo de los países miembros de la Unión Europea. La respuesta de las instituciones calificadores de riesgo, específicamente de Standard and Poor, fue degradar los bonos de deuda griega de A a BBB+. Esta calificación sería motivo de regocijo para el gobierno panameño si se tratara de la calificación riesgo país de Panamá, pero no para un país desarrollado miembro de la eurozona como lo es Grecia.

Es en febrero que se da a conocer el plan de Papandreau tras su aprobación por la unión europea. Se trata, entre otras cosas, de la elevación del impuesto al consumo conocido en todo el mundo como IVA (impuesto al valor agregado) y en Panamá conocido con el más complicado ITBMS (impuesto a la transferencia de bienes muebles y servicios). Este impuesto se elevaría nada menos que al 21%. Adicionalmente se reduce en un 30% el aguinaldo de los empleados públicos (decimotercer mes en Panamá)

Esto inicia, por supuesto, movimientos de resistencia de la población que se traducen en marchas y huelgas, mientras los ministros de finanzas de la unión europea deciden ayudar a las finanzas griegas con un crédito de 35,000 millones de euros mientras el Fondo Monetario Internacional siempre dispuesto a hacer negocios en tiempos de crisis invertirá otros 15,000 millones. Mientras, las calificadoras de riesgo siguen bajando la calificación de deuda soberana de Grecia. Al mismo tiempo la eurostat eleva el cálculo del déficit presupuestario de Grecia a 13.8%.

Finalmente el detonante se da el martes 27 de abril cuando Standard and Poor reduce la calificación de Grecia DE BBB+ a BB+ con lo que la saca del grado de inversión y coloca a los bonos griegos en los niveles de bonos basura. Esto genera el pánico de los tenedores de deuda que trataban de deshacerse de ellas como si fueran papas calientes ante el peligro de la banca rota de Grecia y por tanto del impago de sus obligaciones. Como ya es historia reiterativa, surge el efecto dominó. La crisis griega ha tenido su efecto en todo Europa iniciando con Portugal, luego España, en donde los niveles de desempleo han llegado al 20%, últimamente México y hasta la bolsa de valores de Nueva York.

Finalmente el euro ha bajado su valor a 1.32 dólares por euro. De acuerdo a Dominique Strauss Kahn gerente del Fondo Monetario Internacional Grecia necesita una inyección de 150,000 millones de dólares para evitar su banca rota y el posterior efecto sobre la economía mundial. Esto es tres veces lo calculado por las tímidas medidas de la Unión Europea a menos de un mes del 19 de mayo cuando se inicia el periodo de vencimiento de bonos griegos por casi 30,000 millones de dólares.

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