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17 de enero de 2010

NEOLIBERALISMO II

EL CONSENSO DE WASHINGTON


Por Felipe Argote


El modelo keynesiano entró como un salvavidas ante la gran depresión mundial de 1929. Pero el neoliberalismo, contrariamente, tuvo su entrada en escena para organizar lo que de hecho ya había sido implementado por organismos fundamentalmente financieros pero también políticos.

Creo que muy pocos podrían discutir que el inicio de la implementación del modelo neoliberal se dio en Inglaterra con la entrada de Margaret Tatcher la llamada Dama de Hierro y el gobierno del partido conservador inglés en 1979, aunque desde 1974 Milton Friedman había calado en la dictadura de Augusto Pinochet en Chile influenciando de paso a la economía de este país por ser muy conveniente en la coyuntura para los grandes intereses económicos que se habían quedado solos en la palestra ante la desaparición física de los críticos al régimen dictatorial.


Margaret Tatcher era de profunda formación conservadora. Durante su primera participación en un cargo importante en 1971 durante el gobierno conservador de Edward Health y actuando como Secretaria de Estado para la Educación y Ciencia eliminó la entrega de leche gratuita a los escolares y presionó por una importante reducción del presupuesto educativo. En 1979 se convierte en la primera mujer primera ministra de Inglaterra con una campaña de extrema derecha. Su decisión de aplicar un modelo posteriormente llamado neoliberal fue más política que económica. Estaba profundamente en contra de cualquier política social del estado. Fue por eso que eliminó impuestos a las grandes empresas pero elevó el impuesto al consumo en forma extraordinaria llevándolo al 15%. La crisis de la deuda de 1982 la encuentra en el poder político y la profunda crisis del modelo keynesiano que ya se había iniciado desde finales de los sesenta pero que se había profundizado en los setentas le quedó como anillo al dedo. Vale la pena adicionar que el alias de la Dama de Hierro fue creado por Estrella Roja, un diario publicado por el ministerio de defensa de la extinta Unión Soviética, luego de un discurso profundamente antisoviético en donde Tatcher se quejaba que los rusos ponían las armas antes que la mantequilla mientras ellos, los ingleses, ponían cualquier cosa antes que los hierros. Pero el término de la dama de hierro fue muy bien recibido por la Tatcher, contrario a las intenciones del gobierno ruso.

La crisis de la deuda se inicia en 1982 cuando México informa que no puede pagar los saldos vencidos del servicio de su deuda externa. Ante esto, las instituciones financieras internacionales, especialmente el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, inician a tener un papel estelar en la crisis. Se teme que el caso de México sea copiado por un número plural de países endeudados hasta las narices, luego de que fueran inundados por préstamos sin control por parte de dictaduras militares corruptas que se gastaron gran parte de los préstamos en francachelas, desfalcos millonarios y desproporcionados presupuestos militares.


Margaret Tatcher suma a su causa al flamante presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan, un ex actor de westerns y ex gobernador de California. Reagan, al igual que Tatcher, implementa una política de reducción de impuestos a las grandes empresas pero a diferencia de Tatcher, Reagan desarrolla una política económica de elevado gasto estatal. De hecho el déficit fiscal norteamericano se duplicó durante su gobierno y la deuda pública pasó de 40% del PIB AL 70% del PIB.

Las instituciones financieras internacionales se toman pues la iniciativa de la política económica. Estas se limitan a desarrollar la actitud del agiotista con el fin de recuperar la enorme deuda de los países subdesarrollados. Adicionalmente debido a la crisis financiera iniciada en 1982 las tasas de interés se elevan como fuegos de artificio.

Las instituciones financieras internacionales (IFIs) crean entonces los llamados planes de ajuste estructural. Estos planes tienen como objetivo que los países deudores puedan pagar sus saldos vencidos, para esto deben primero vender sus activos fijos iniciando con todas las empresas que disponga el estado.

Recordemos que el mundo venía de un modelo económico en donde el estado tenía una gran participación. En Panamá por ejemplo, no solo existían las empresas estatales de luz y teléfono, el estado poseía hoteles como el de Taboga, Fábrica de Cemento (Bayano), Air Panamá, Cítricos de Chiriquí, los grandes ingenios azucareros, ente otros. Lo mismo ocurría en los otros países. Así que las instituciones financieras pasan a “proponer “a los gobiernos que vendan las empresas para pagar su deuda. Esto por supuesto va a acompañado de otras medidas como reducción de planilla estatal, aumento de impuestos y demás, todo con el objetivo primario de pagar la deuda. A cambio, las instituciones financieras le entregan ante el cumplimiento de cada paso del acuerdo, un caramelo llamado dinero fresco. Esto es nuevas deudas, esta vez a altos intereses, para que los gobiernos no quiebren y que no se creen nuevas crisis políticas. Estos acuerdos llamados planes de ajuste estructural tenían como formato las llamadas cartas de intenciones.


Pero gran parte de los acuerdos con las instituciones financieras internacionales tenían el pecado de la ilegalidad, ya que ningún órgano ejecutivo podía comprometerse a pasar una ley que transfiriera las empresas públicas a la empresa privada. Esto es así porque seria necesaria una ley y esto es privativo del órgano legislativo. Entonces se creo el mecanismo de las cartas de intenciones. Este consistía en que el ministro de economía del país correspondiente enviaba una carta al Banco Mundial o al Fondo Monetario Internacional enumerando cuales eran sus intenciones. Este era suficiente para las IFIs, siempre que existiera un calendario y que este se cumpliera pues cada paso de cumplimiento era monitoreado y se desembolsaba una cantidad de dinero fresco en calidad de préstamo. Como puede verse lo banca internacional co-administraba los estados con los gobiernos de turno.


A pesar de esto, o debía decir debido a esto, la deuda de los países latinoamericanos pasó de 300,000 millones de dólares en 1982 a 600,000 millones de dólares en 1997. La venta de activos no era el único requisito. La apertura del mercado mediante eliminación de restricciones a la inversión extranjera y la reducción de aranceles tanto como la elevación de los impuestos eran otros de los requisitos para la obtención del dinero fresco. Estas medidas se copiaban como receta de país en país, al punto que el premio nobel de economía y vicepresidente del Banco Mundial Joseph Stiglitz escribió posteriormente que en el Banco Mundial solo cambiaban el nombre del país en la redacción de las recomendaciones sin sentarse a analizar las diferencias entre cada uno de ellos.

Este proceso de ajustes estructurales se inició en 1982 pero no fue sino hasta 1989 que éstas medidas se sistematizan en el llamado Consenso de Washington. Esto es lo que le da coherencia interna al nuevo- viejo modelo económico cuyas raíces se ubican en la Austria de Carl Menger poco después de que el imperio austro-húngaro fuera derrotado por el ejército prusiano en la batalla de Sadowa en 1866.

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