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13 de noviembre de 2010

MAS PERDIDO QUE EL HIJO DE LINDBERGH

CAMPO LINDBERGH


Por Felipe Argote

Charles Augustus Linberg
Charles Augustus Lindbergh vivió una vida signada por la controversia. Fue una de esas personas que se ven involucradas en actos históricos polémicos, a propósito veces, y otras aun sin intentarlo.

Fue hijo de un inmigrante sueco homónimo, senador por el estado de Michigan, de extrema derecha, cuyo eje temático fue luchar por que los Estados Unidos no se involucraran en la primera guerra mundial.

En muchas publicaciones se dice y en otras se infiere que Charles Lindbergh fue el primer ser humano en cruzar el atlántico en un avión. Esto no es cierto. Ocho años antes que Lindbergh, los ingleses John Alcock y Arthur Brown, dos pilotos británicos, habían logrado un premio de 10,000 libras esterlinas otorgadas por el periódico londinense Dayli Mail. Habían volado un bombardero modificado desde una isla ubicada en Canadá llamada New foudland o Terranova por ser bautizada por el navegante italiano Giovanni Caboto en 1497, aunque esta tierra fue primero descubierta por los vikingos en el año 1,000 DC, la antigua Vindland descubierta por Leif Erikson, hijo del legendario Erik el rojo fundador de Islandia.

John Alcock y Arthur Brown
Alcock y Brown lograron cruzar el atlántico y aterrizar en Clifden, Irlanda el 14 de junio de 1919. El premio por su hazaña fue entregado personalmente por Winston Churchill

De lo que se le pude otorgar a Lindbergh es ser el primero en cruzar el atlántico en solitario. Esto lo logró piloteando su monoplano bautizado Espíritu de San Luis en 1927, ocho años después que los ingleses.

El francés Raymond Orteig, quien se había nacionalizado estadounidense, había ofrecido la suma de 25,000 dólares a aquel que cruzase el Atlántico en avión, pero específicamente de Nueva York a Paris. Lindbergh despegó del aeródromo Roosevelt en Long Island el 20 de mayo de 1927 y llegó a París 34 horas después cuando aterrizó en el aeropuerto Le Bourget. Como apreciamos tanto Lindbergh como Alcock y Brown despegaron de una isla y no de territorio continental.

Lindbergh, luego de su proeza, visitó varios países como consultor aeronáutico, pues los norteamericanos estaban interesados en iniciar una ruta postal entre Estados Unidos y sus bases en Cuba y Panamá. En su viaje a Panamá se planeaba que aterrizara en el área de la Zona del Canal sin embargo su vuelo se desvió y terminó en un campo denominado Piña- Piña cerca de Matías Hernández en el distrito de Juan Díaz el 9 de enero de 1928. Fue recibido como héroe nacional en el pueblo que en ese entonces era Panamá. Salió a la carrera la banda republicana tras el presidente quien se colocaba apurado la banda presidencial mientras luchaba por no perder los pasos de las autoridades norteamericanas. Le otorgaron las llaves de la ciudad, se le paseó por la Avenida Central que era la única pavimentada y hasta se le organizó un tamborito en el paseo de las bóvedas. Finalmente se le bautizó en su honor al campo de Piña-Piña "Campo Lindbergh."

Un año después, el 3 de febrero de 1929, regresó Lindbergh, esta vez a Colón aterrizando en el aeropuerto de France Field con la primera valija de correo procedente de Miami. Lo recibieron las autoridades norteamericanas, recordemos que en aquellos tiempos la mayor parte de las posiciones directivas del gobierno panameño eran ocupadas por ciudadanos norteamericanos. En este caso el director de Correos, Crede Calhoun y el administrador de la oficina de correos, Gerald Bliss

Pero lo que realmente lo inmortalizó fue la tristemente célebre desaparición de su primogénito en 1932. Dada su fama internacional el secuestro fue noticia a nivel mundial y generó la famosa frase: “Tu estas mas perdido que el hijo de Lindbergh”. El niño estuvo perdido por unos meses hasta que su cadáver fue encontrado a unos metros de su casa. Esto abatió mucho a la familia que se trasladó a vivir a Europa.

Lo amado que fue Charles Lindbergh por el pueblo norteamericano se transformó en impopularidad cuando éste hizo campaña por el aislacionismo de Estados Unidos en la segunda guerra mundial. Confesó ser admirador de Adolf Hitler y antisemita, partidario de los partos selectivos y de las razas superiores.

No se qué sentirían las autoridades panameñas que lo habían recibido con bombos y platillos y qué estaría pensando el racista Lindbergh mientras observaba a los panameños bailando el tamborito en el paseo de las bóvedas.



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1 comentario:

  1. Profesor, encuentro interesantísimo su último escrito del Blog, lo felicito por ello, su redacción me resulta muy refrescante sin duda.

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