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8 de mayo de 2013

PROHIBIDO DICTAR CLASES SO PENA DE MULTA



Por: Felipe Argote

El mayor problema, a mi juicio, que tiene el país es la educación, por encima del alto costo
de la vida, la inseguridad y la corrupción. La campaña para mantener a los jóvenes en clase, evitar la deserción y el fracaso debe ser consuetudinaria. Ya sabemos que un tercio de los jóvenes que deben asistir a la media no están concurriendo. Esto provoca grandes limitaciones en sus oportunidades de elevar su nivel de vida por lo incompleto de su educación.

En Panamá no se requiere una reforma en la educación, lo que se necesita es una revolución educativa, una revolución que motive a la juventud a permanecer en la aulas y a los profesores a  dedicar mayor entusiasmo a su labor educativa. Se necesita crear una mística de estudio como forma segura de subir en la escala social. Una mística basada en la obligación de presentarse a clases aun en las peores situaciones.

Por eso la decisión del Consejo de Gabinete del gobierno del presidente Ricardo Martinelli de suspender las clases en colegios públicos y privados y en universidades de todo tipo, no se puede catalogar menos que un atentado certero a la educación nacional. El suspender todas las labores educativas en la totalidad del territorio nacional, tomando como excusa la crisis energética, es un crimen contra los estudiantes y su futuro. 

Las escuelas públicas en plena ciudad de Panamá no tienen  salones con aire acondicionado. Mi hermana educadora por lustros en el instituto Richard Newman me confiesa que el acondicionamiento de su aula de clases se limita a dos abanicos de techo, uno de los cuales no funciona. ¿Cuánto ahorro puede representar esta huelga del gobierno versus el daño que ocasiona a los niños,  jóvenes y aun adultos que estudian en las escuelas y universidades? 

Se calcula que la falta de lluvia puede alargarse por diez días, o sea casi dos semanas más, por tanto recuperar los días de asueto en la semana de vacaciones va a resultar imposible, mas aun para los estudiantes del Instituto Nacional y del Colegio Artes y Oficios que de por sí ya sufrieron de la política de castigo colectivo del Ministerio de Educación.

Si ante cualquier crisis la primera medida es la suspensión de la labor educativa se crea una dinámica de que existen otras prioridades mayores que la educación. ¿Cuál es la justificación para suspender las clases en el interior de la república y en las áreas de difícil acceso en donde ni siquiera existe la corriente eléctrica?  Por que se suspende en Bocas del Toro donde no tiene ningún efecto sobre la generación disponible de la represa de La Estrella-Los Valles o el lago Bayano?  ¿En que afecta que los indígenas kunas realicen su proceso de aprendizaje si un no llueve el las represas?

En vez de estar aplicando castigos colectivos y cerrando escuelas el ministerio de educación debería
estar garantizando que los estudiantes obtengan sus tarjetas estudiantiles del metro bus en los colegios. Gran parte de los estudiantes siguen pagando tarifa completa porque para obtener la tarjeta estudiantil del metrobus deben ir en horas de clases junto con sus acudientes a las oficinas de la empresa en Los Pueblos para luego regresar días después a retirarlas. Evidente que la complicación tiene como objetivo desincentivar la obtención de la tarjeta por parte de los estudiantes.

Cierto que como afirma la ministra “un día perdido en medio de una semana al final del trimestre es un trastorno irremediable”  y  “Tenemos que pensar en nuestros muchachos”. Si esa es la visión, pues debería dictarse clases en el patio, bajo los árboles, que los directores saquen sus escritorios afuera de la oficina para no prender los aires y dar así una cátedra de civismo, hacer todo tipo de medidas extremas antes de suspender las clases durante tres días en principio y luego abrirlas cándidamente el domingo para las primarias del partido político gobernante.

Ya la ministra anunció en la televisión que se multaría a los colegios privados que osaron abrir por encima de la resolución del consejo de gabinete que ordenó el cierre de las escuelas, como a cualquier empresa que no apagara los aires acondicionados y los letreros luminosos. Seria interesante ver los titulares internacionales:

EN PANAMÁ SE MULTA A COLEGIOS POR DICTAR CLASES

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4 de mayo de 2013

LA PRUEBA DEL ÁCIDO



Por: Felipe Argote

Ahora que ya hemos avanzado un poco en la experiencia de las razones financieras y su importancia
para analizar la salud de nuestro negocio la tercera prueba que debemos desarrollar es vital desde una perspectiva de la liquidez del negocio o para eavaluar la capacidad que tenemos para no quebrar por falta de liquidez.

Se trata de la llamada PRUEBA ÁCIDA o prueba del ácido. El objetivo de esa prueba es presionar al máximo las posibilidades de la empresa de cubrir sus gastos a corto plazo.

La teoría generalmente aceptada entre los economistas y analistas financieros es que si bien los inventarios forman parte del activo circulante, cuando calculamos el capital neto de trabajo y cuando evaluamos el llamado índice de solvencia consideramos que los inventarios van a ser vendidos a corto plazo. Sin embargo es posible que todo o una parte del inventario no sea vendido. Esto es para presentar el escenario más negativo.

Si no se venden los inventarios disponibles solo podremos cubrir nuestras cuentas por pagar con el resto de los activos circulanes. Esto es el efectivo o banco y las cuentas por pagar.
De esta perspectiva la prueba del acido es igual a Activos Circulantes menos el inventario divido entre pasivos a corto plazo.

En nuestro ejemplo de pequeña empresa la situación del primer año sería la siguiente:

Efectivo               3,000
Inventario          13,000
Mientras las cuentas por pagar a corto plazo ya sabemos que son de
Cuentas por pagar          2,000
Aplicándole la prueba del acido tenemos el siguiente cálculo matemático:
PRUEBA DEL ACIDO= (3,000 + 7,000) / 2,000
                                      =       5 (cinco)
El segundo año que es el más reciente el calculo matematico seria el siguiente

PRUEBA DEL ACIDO = ((3,800 + 19,000) / 6,500
                                               = 3.5 (tres punto cinco)

Convencionalmente se acepta una prueba del acido con índice de 1, sin embargo yo pienso que un índice saludable es de 1.5 o hasta 2. En todo caso debe siempre hacerse comparaciones con años anteriores o con empresas similares para poder observar la tendencia del negocio. 

En este caso tenemos una prueba del acido de 5 el primer año mientras el segundo año se reduce a 3.5.

En términos sencillos esto significa que si la prueba del acido es igual a uno, la empresa está en
capacidad de pagar sus cuentas por pagar tan solo recuperando las cuentas por cobrar y sumándole el efectivo con que cuenta el negocio. Teniendo una prueba del acido de cinco o aun de tres punto cinco, se puede colegir que la empresa está en capacidad de cubrir sus compromisos financieros al menos tres veces y media sin que sea necesario vender una sola unidad de producto adicional.

Recordemos que en nuestro ejemplo se trata de una pequeña empresa con poco tiempo de iniciar
operaciones, por lo que se le limitan los acreedores. A mi juicio esto es muy conveniente que la empresa empuje por si misma los primeros años. Yo siempre he defendido la tesis que una empresa requiere cinco años para poder verla despegar, es decir para que vuele a velocidad de crucero o cerca de piloto automático. Por supuesto que esto es jerga ya que siempre tendremos que vigilar de cerca nuestra inversión.
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3 de mayo de 2013

INDICE DE SOLVENCIA



Por: Felipe Argote


Ya tenemos una mejor idea de lo que son las razones financieras. También sabemos ahora
que una de las más importantes razones financieras son las llamadas razones de liquidez. Estas razones nos muestran las condiciones de la liquidez de la empresa. Esto es extremadamente importante en las pequeñas y medianas empresas, cuando no contamos con un respaldo de capital que nos permita pagar las cuentas con dinero no proveniente de la operación de la empresa.

La segunda razón de liquidez que veremos es el llamado ÍNDICE DE SOLVENCIA. También se le conoce como razón circulante, índice corriente o current ratio. Se trata de la capacidad que posee la empresa para pagar sus deudas a corto plazo presentado en forma de índice. Esto es diferente a la primera razón financiera, capital neto de trabajo, que se trata de un valor absoluto, mientras el índice de solvencia es un valor relativo o porcentual.
Veamos nuestra pequeña empresa como ejemplo:
Su balance general el año anterior fue:

Efectivo                      3,000
Inventario                   13,000
Cuentas por cobrar:   7,000
Mobiliario y Equipo     4,500
Cuentas por Pagar     2,000
C x P Accionistas       6,000
Acciones                     9,500
Ganancias retenidas  10,000

El último año fue:
Efectivo                      3,800
Inventario                   23,000
Cuentas por cobrar:   19,000
Mobiliario y Equipo     7,000
Cuentas por Pagar     6,500
C x P Accionistas       16,800
Acciones                     9,500
Ganancias retenidas  20,000

Aplicando a estas cifras el ÍNDICE DE SOLVENCIA lo calculamos para el año anterior en:
INDICE DE SOLVENCIA: ACTIVO CIRCULANTE/PASIVO CIRCULANTE
 = (3,000 + 13,000+ 7,000) / 2,000
 = 23,000 / 2,000
=  11.5

Para el último año el Índice de solvencia será de:
INDICE DE SOLVENCIA: ACTIVO CIRCULANTE/PASIVO CIRCULANTE
 = (3,800 + 23,000+ 19,000) / 6,500
 = 45,800 / 6,500
=  7.05

Los resultados demuestran que el año anterior la empresa por cada dólar de deuda que posee tiene 11.5 dólares disponibles para pagarlo. Igual el último año la empresa por cada dólar que debía a corto plazo mostraba siete dólares disponibles para pagarlos. En términos generales un índice de solvencia de 2 se considera conveniente. Sin embargo esta cifra no es determinante, es necesario hacer comparaciones con la industria o con empresas similares para llegar a conclusiones. Si el índice de solvencia es menor que dos se considera que la empresa está en un nivel peligroso de no poder cubrir sus pagos a corto plazo. En cambio si el índice es alto se calcula que la empresa posee dinero ocioso que podría estar en un nivel más productivo.

En el caso de nuestra empresa que utilizamos como ejemplo vemos que el índice de
solvencia el primer año fue de 11.5, mientras el segundo año bajó a 7.05. 

En ambos periodos y especialmente el primer año se puede creer que se tiene un número exagerado de dinero ocioso. Este no es el caso. Al tratarse de una empresa nueva y pequeña empresa no cuenta con el tiempo suficiente ni para que los proveedores le aprueben crédito, ni para que los acreedores financieros o sea los bancos le otorguen crédito pues se reservan la potestad de darle préstamos hasta que la empresa compruebe cierta solidez al desarrollarse durante algunos años en tendencia positiva y buena administración.

Por eso se muestra un índice de solvencia que de 11.5 bajó a 7.05 y seguramente el siguiente año bajará aun más al recibir crédito por parte de los proveedores o de las empresas financieras.

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